sábado, 28 de noviembre de 2009

Muñecas de porcelana



Se levanto del balancín con la espalda dolorida, el fuego ardía con menos viveza, con el calor se quedo dormida, intentaba repasar las imágenes confusas del sueño, eran las tres de la madrugada, se metió entre las sabanas limpias con el olor a suavizante, la noche en la calle era muy fría, como todos los inviernos, duros, largos en aquel pequeño pueblo norteño pegado a montañas blancas de postales.

Intento dormir, vueltas y más vueltas en la cama de cuerpo y medio, las muñecas de porcelana seguían estando por las sombras blancas de las paredes. Una noche de insomnio oscuro.

5 comentarios:

TITANICPARIS dijo...

PRECIOSAS MUÑECAS DE PORCELANA.

HACE MUCHO TIEMPO, QUE NO PASO NOCHES DE IMSONIO, ESO ES BUENA SEÑAL, ESPERO QUE SIGA LA RACHA.

UN BESO MERL.

pluvisca dijo...

Ese olor de sábana limpia, arroparse una noche de invierno...no poder dormir...

A veces el insomnio nos puede mortificar...

Las muñecas de porcelana no me gustan, salvo alguna en particular, pero tu relato es de esos de leer una tarde lluviosa de otoño.Me gusta ese alo de melancolia que deja.

Un abrazo

Flautista de Neón dijo...

Son noches que se hacen eternas.
Esas noches en que deseas con toda el alma que el sueño te envuelva, para descansar.

Un abrazo, Merl.

Carmen dijo...

A mi si me llenan la habitación de muñecas de porcelana, te aseguro que no pego ojo en toda la noche.
Uffff qué poco me gustan.

Solo he tenido insomnio cuando me he llevado los problemas a la cama, asi es que procuro dejarlos fuera, porque todo se ve con más claridad con la mente despierta y la luz clara del día.

Un abrazo, Merl.

AdR dijo...

Aunque parecen inofensivas a mí siempre me han parecido que nos miraban... Nunca he escrito sobre ellas, y eso que de pequeño me daban miedo, o respeto... que para el caso es casi lo mismo. Ahora, cuando vea una sombra blanca pensaré en ellas.

Abrazos