sábado, 18 de octubre de 2008

BOTAS DE TERCIOPELO




Sentados en un banco del paseo que separaba el puerto de la playa. Cogidos de la mano en silencio comtemplaban el mar enfurecido en este día gris y ventoso, algunas gaviotas volaban muy bajo. Las miradas se convertían en palabras de promesas, amor, compresión, cariño.
De repente él se levanto, tiro de ella, de pie los dos, la rodeo de la cintura, ella puso las manos por detrás del cuello, la beso.
Empezaron a cantar en voz baja al oido.

Dices que tengo el cenizo
y me persiguen las tormentas,
pero no tengo la culpa
de no ver problemas venir.
Dices que tengo la cabeza
como un saco de centellas,
pero te gustan mis pies mojados.

Botas, botas de terciopelo,
nubes de caramelo,
cubren el sol de agosto.

Botas de terciopelo.
Toda la tarde lloviendo
la ciudad colapsada,
baila la danza de la lluvia conmigo

.................
Y te espero con los ojos abiertos,
para decir te quiero.

Mientras comenzo a llover, al compas del sonido del mar, y la canción que él canturreaba, bailaban ajenos a todo, sus cuerpos cada vez más mojados bañados de las olas enfurecidas que se estrellaban contra las rocas, la lluvia era cada vez más copiosa.

Al acabar el baile caminaron cogidos por el paseo, bajaron a la playa se sentaron en la arena mojada convertida en barro, dibujaron un corazón.

TE ESPERO CON LOS OJOS ABIERTOS.
PARA DECIR QUE TE QUIERO.


domingo, 5 de octubre de 2008

6 de Octubre.

Su abuelo entro en la habitación lo desperto, con cara sonriente que radiaba felicidad, pasado los nervios de la noche larga. Donde el amanecer trajo la tranquilidad de que todo había ido bien. Se vistio, lavo, desayuno un tazón de leche con dos yemas de huevos como todas las mañanas que tanto le encantaba degustar.
Era una mañana lluviosa de octubre, se puso el chubasquero y las botas de agua, antes de partir entro a la habitación de su mama, alli estaba en la cama con su recién nacido, apenas una hora. Beso a su mama, miro el bebe que estaba al lado, donde solo divisaba la cabecita.

De camino al colegio nombre del dictador, la cartera en una mano y en la otra iba cogido de su hermana que llevaba el paraguas negro. La cara de ambos era de alegría, la lluvia no cesaba, pero les daba igual. Mientras con sus botas disfrutaba pisando los charcos de agua, las nueve de la mañana hoy no se guardaba la fila en el patio se entraba directamente a la aula.
El maestro comenzó la clase, mientras miraba distraído las gotas que impregnaban los cristales, hoy estaba en otro lugar, estaba recordando su regalo. La hoja blanca inmaculada pronto se lleno de garabatos, una pelota, un recién nacido, dibujaba a su forma, el día grisáceo para la gente se convertía para él en un día mágico. Hoy el agua que tenia un significado, era la bienvenida, a este mes de otoñal que es el final para muchos y el comienzo para otros, entre esos estaba él con las botas de agua, que en el patio se divertía pisando todos los charcos, mientras el agua iba calando su chubasquero.
Él era el niño más feliz de la tierra, un día muy especial, 6 de Octubre cumplía 7 años.

La lluvia no cesaba. Las velas seguían encendidas.