martes, 16 de diciembre de 2008

El paso de los años.




La tristeza acompañaba su rostro, las arrugas marcaban la frente, melena blanca, con algún cabello negro que se revelaba a cambiar de color, sus ojos estaban enrojecidos, mirada perdida pasando desapercibida ante la multitud de gente que pasaba por delante de él. Sentando en un banco de madera de estos que están en todas las avenidas de las grandes ciudades, que parece que aunque cambies de lugar sigues encontrado ese mismo banco de madera donde los adolescentes han dibujado un corazón prometiéndose amor infinito con un spray de color rojo de duele la vista mirarlo. La guitarra hoy estaba en la funda apoyada entre el asiento y el respaldo, quieta como él, sin rostro.

Era un mal día.
Odiaba esta fecha.
No soportaba las despedidas
Su alma estaba vestida de negro
El paso de los años le entristecía
Esta mañana de cuando sé desperto se miro al espejo, no se reconoció.
No-tenia fuerzas para tocar la guitarra y cantar.
El plato de las monedas no estaba expuesto a los viandantes.

Esta noche llegara antes a la pensión y buscara las sabanas blancas para olvidar esta fecha cuanto antes. Este día gris en el cielo y en su mente.

Hoy es 31 de Diciembre, un paso menos para el final.

Odiaba el paso de los años.