sábado, 27 de febrero de 2010

El guión.

Paseaba lentamente por las calles adoquinadas el ruido de los zapatos marcaban el paso de procesión donde el silencio se mezclaba con el viento tibio.

Las manos en los bolsillos de la chaqueta americana de pana color verde botella, las luces tenues de las farolas oscurecían el color. Las casas adornaban sus hermosos balcones con macetas, los blasones encima de las puertas de madera daban la bienvenida aquellas moradas repletas historias silenciosas a lo largo de los siglos, las calles estrechas a medida del paso de las caballerías y carruajes.
La noche era oscura, la madrugada estaba presente, la soledad caminaba entre los recovecos de la vida buscando acomodo en el mundo de los vivos.
Necesitaba inspiración para poder cumplir el guión que esta estancado, los personajes se estaban muriendo, las ideas se difuminaban mezcladas entre los que viven y los que gritan morir en paz, las dudas caminaban entre el laberinto complejo de su mente, el sol se mezclaba con la lluvia, el otoño se confundía con el nacimiento de las hojas, era el hombre de las mil caras.
Las manos estaban agarrotadas delante del teclado negro, correcciones en voz alta que se diluían en un mar inmenso, nervios, pasaban los días no avanzaba, pronto la productora se interesaría por el estado del guión de la película, el director no cesaba de mandar mensajes, se sentía como un huérfano olvidado en un hospicio.
La noche era interminable el pueblo que dormía placidamente no lograba relajarse, dio media vuelta volvió a su refugio donde se escondía y confundía con trabajar.
El fuego estaba encendido arrojo dos troncos al poco tiempo la lumbre estaba en todo su resplandor mezclado con la oscuridad de la noche era más tétrica, cogió los papeles del guión leyó en voz alta, una a una, las hojas desaparecían entre el fuego hasta que sus manos quedaron vacías.
El guión dejo de existir.
Los demonios que recorrían sus venas murieron, Satanas dejo de existir, como el amor de cartón que había destrozado su vida.
El móvil se mezclo entre las llamas.
El fuego purifica, ahuyenta todas las maldiciones.

Camino en tu búsqueda
Veo tu cara
entre las sombras.
Cogidos de la mano
nos besamos.
Tus labios.
Mis labios.
Nuestros cuerpos
gimen de placer
cada vez que nos encontramos.
El viento grita.
La lluvia aplaude.
El sol ríe.
Nosotros jugamos
a nuestros juegos.
Tu y yo.
Gritare que te quiero.
Hoy soy más libre.
La flor en tu solapa.
Sellara nuestro amor.
El silencio morirá.
El amor nacerá.
Las sombras no se esconderán
Porque tu y yo.
Nos queremos.
Gritare por el amor.
Brindare por los hombres
que aman a otros hombres.

martes, 23 de febrero de 2010

Una ovación desde el corazón.

Miraba en silencio el televisor que estaba en el estante, la gente agolpaba en la en la barra del bar, miraban atentamente la pantalla, sus manos una copa de coñac, entre imágenes y recuerdos vaciaba la copa, otra copa, iba por la tercera, ya no es un joven, su cabeza se entremezclan imágenes del presente y de un lejano pasado con lo que esta viendo, un chaval con muleta en mano esta intentando dar unos pases al tercer toro de la tarde de la feria taurina de abril Sevillana, un anciano perdedor en estos años, llevaba cargando con la mochila de la vida, muchas penalidades y desengaños días caminado por toda España, con muleta en mano, durmiendo debajo de árboles, a la puerta de cualquier plaza de toros de pueblo. El locutor audaz y de voz muy joven narra los pases del joven maestro que pisa el albero de la Maestranza en el día grande de la feria. Se extraña de los comentarios, es todo muy normal, que pocas corridas ha presenciado este narrador, esta siendo más bien una tarde insípida, un par de pases para la galería, el chico no le falta valentía y el toro busca mucho la izquierda, la experiencia nota mucho a faltar en este joven maestro, le falta templaza. Los pasodobles suenan desde el tendido de sombra, sombreros, gorras pueblan el tendido de sol, en una tarde donde el calor comienza hacer mella en Sevilla, abril los días soleados es el preámbulo de lo que se avecina en verano, en la ciudad hispalense, donde el arte de toro esta presente en sus barriadas, para eso son curristas. Silbidos para el picador, esta castigando demasiado al toro, el joven torero bebe un sorbo de agua, se dispone a poner el segundo par de banderillas, el publico aplaude la valentía del muchacho, el narrador televisivo aclama el fervor del publico, en cambio el viejo matador, lo encuentra normal, si con esa juventud no arriesga cuando lo va hacer, pero él denota bastante respeto ante el toro, le falta algo de finura, recuerda quien es su padrino, quizás le pesa mucho el nombre de su tío, aquel gran matador que ahora esta en uno de los palcos atento a la muleta de su sobrino.




De repente se cayo al suelo, era la muerte del viejo novillero, que años atrás vagueo por plazas en busca de la ansiad gloria del arte de la tauromaquia, la muerte no llego por una cogida, que quizás le hubiera encantado morir, en cambio la cornada ha sido la cirrosis.

Sueños perdidos, olvidos, no cumplidos, melancolía en su vida, muchos puntos de sutura por todo su maltrecho cuerpo en aquella España de hambre, ropa maloliente, pueblos oscuros, como novillero fracasado, que muchos lo tildaron, él nunca se vio en este papel, fue un romántico, que lucho, vivió con mucho entusiasmo, nunca se rindió, lo mezclo con el coñac, que le acompaño en noches frías que le temblaba el cuerpo en aquellos portones viejos de las plazas de toros, con el tiempo el alcohol fue tomando protagonismo en su vida, e inseparable él y la botella de coñac, vivió con un punto de locura que solo él entendía, era como un matrimonio que llevan muchos años viviendo pero nunca llegan a conocerse.

Amaba el toro, renunció mucho en esta vida por el arte, vivió pegado a el, muchas veces con la edad se buscaba la vida con el capote en cualquier pueblo en la suelta de las vaquillas cuando había que encerrar a la vaquilla, cogía el capote y la llevaba hasta el corral. Montaba plazas ambulantes, tendidos de pueblos solo por ganarse la vida pegada a ese mundo que tanto amaba.

La cornada más grande de su vida, había sido el alcohol que le atravesó el hígado, con sus pocos sesenta años no tuvo tiempo ni de llegar a la enfermería de la plaza.

En el entierro muy pocos amigos pero entrañables llevaban el ataúd a hombros, cumplieron su promesa iba vestido de traje de luces, al ser enterrado colocaron a un lado de su nicho el capote y la muleta.

Fue su último viaje y salió por la puerta grande de la vida. Como todo buen hombre de corazón. Vestido de luces y los pocos amigos que acompañaban la despedida , mientras el sepulturero hombre de cara neutra muy acostumbrado a tapiar el nichos, se quedo mirando cuando los aplausos comenzaron a sonar durante un minuto, se sumo a la ovación calida y cariñosa donde nadie ríe, y todos lloran en lo más profundo de las entrañas en las tardes donde el pañuelo blanco ondeo de las manos de sus amigos en último tributo a un hombre que nunca fue perdedor, lucho, en cambio nunca tuvo las tardes gloría que ahora mismo estaba ocurriendo.

Fue la Ovación de la tarde.

La que tanto soñó, durmiendo, despierto, en días que el alcohol le daba tregua.

viernes, 19 de febrero de 2010

Noche de tormenta.


El cielo estaba gris oscuro, el mar golpeaba violentamente la escollera. Las viejas y huérfanas barcas hoy eran astillas deambulando por el agua.

Desde mi ventana contemplaba la fuerza salvaje de la naturaleza, la soledad golpeaba mis pechos, la tristeza calaba mis huesos.
Quisiera tener agallas y tirarme al mar, desaparecer entre sus aguas como los viejos barcos que duermen en sus profundidades.
Busco un refugio, no lo encuentro, mi corazón esta sucio, mi cabeza en las noches de insomnio es un crucifico, dentro estoy allí clavada en la cruz .



Siempre te quise.
Y te querré.
Solo quiero despertar contigo.
Pasear de la mano por la orilla del mar.
No puedo olvidar.
Tu lengua recorriendo mi cuerpo.
Tus labios besándome hasta la eternidad.
Tus manos jugando con mis pechos.
Noches de amor.
Noches de pasión.
Noches de orgasmos.
Y noche de traición.
Quiero una noche de perdón.


PD. La foto es de internet.

domingo, 14 de febrero de 2010

14 de febrero




Hoy he soñado que estabas a mi lado.
El mar bravío me despertó de mi sueño.
Dibuje un corazón entre la arena.
Solo para ti hermosa dama.
Mi cabeza solo hace que pensar en ti.
Cada día es una vela en la oscuridad.
No se si es amor.
No se si es pasión.
Solo se que te amo.

domingo, 7 de febrero de 2010

Aviones plateados.

Los aviones pasaban cerca del poblado chabolista, sentado en el tronco de un árbol que habían cortado para hacer leña, los iba contando, pasaba horas mirando el cielo.

Al fondo la ciudad las sirenas sonaban, todos corrían a los refugios, a los pocos instantes se oían el silbido de las bombas y cortinas de humo al explosionar a lo lejos.
Tranquilamente miraba sin inmutarse como los plateados que a su paso el ruido de sus motores era atronador . Eran los más pobres, ahora se habían convertido en los más seguros en esta guerra, quien iba a bombardear a la pobreza de un poblado desterrado de la gran ciudad, quien tenia una chabola era el rey, ahora y antes, malolientes toda la vida, ahora eran victoriosos en esta guerra.
Unos sufrían las adversidades de la guerra, otros toda de la vida
Miseria, pobreza, ratas esqueléticas para todos, acompañados de piojos, para ellos era habitual en su vida misma.
Allí tranquilamente todos los días miraba el cielo, contando los aviones plateados que emitían un ruido ensordecedor.

 
PD. La foto es de internet.