lunes, 22 de marzo de 2010

Fotos en blanco y negro.

Esta camara en los años 60 en la cual mi familia dsifrutaba sobre todo mi padre, que era su pequeño tesoro.
Aqui un  servidor en el año 1965, unas fotos que son parte de mi legado, las considero como mi historia, mi vida en blanco y negro.


La sensación del instante apretar el botón que hará realidad el momento que estas viviendo. Nuestra historia esta en las viejas fotos de blanco y negro que con los años el amarillento se mezcla entre las sombras que allí posan sonriente, ante la cámara de los años 60, años que el progreso se comenzaba acomodar en la casas de trabajadores, jornaleros de sudor en la frente y callos en sus manos encontraban recompensa a las jornadas duras donde se mezclaba la ilusión por la etapa que vivían, la primera televisión, el primer coche, todo era el principio, el valor de apreciar las cosas tenia un significado especial, era un tesoro en sus manos al que cuidaban, mimaban con delicadeza, la cámara de mi padre era su pasatiempo donde las fotos dejaban constancia de la historia familiar, después vino las cámara de filmar de súper 8mm que eran las delicias de todos cuando no sabias como posar cuando te estaban filmando.
La historia de nuestra vida esta en aquellas fotos en blanco y negro donde refleja las raíces de la infancia de un niño feliz.
Cuando ante mis manos las fotos se posan no puedo evitar.
Una foto es el reflejo.
Una foto es mi pasado.
Una foto es un recuerdo.
Una foto es una sonrisa.
Una foto es melancolía.
Una foto es nostalgia.
Una foto es ternura.

Querida foto tengo que darte las gracias por existir, pude que hoy en estos días no estés tan apreciada como aquellas de blanco y negro, abriste un camino nuevo para mostrar la belleza de la vida que ofrecías cuando posábamos ante tu magia que ansiosos esperábamos cuando te ibas lejos de la ciudad a que te dieran luz, donde los días de espera eran eternos, la impaciencia recorría nuestras entrañas, la sensación placentera de abrir aquel sobre blanco con las letras del laboratorio donde habías parido las instantáneas, allí estabas tu, querida foto, elegante como tu sabias, siempre perfecta, porque no podías desilusionar aquella gente que esperaba ver tu legado, la fotografía en blanco y negro.

Las fotos en blanco y negro son mi legado.

viernes, 19 de marzo de 2010

Despertarme contigo.




Quiero despertarme contigo.
Mirarte a los ojos.
Todas las mañanas.
Saludar al sol.
Besarnos al despertar.
Un día más.
Tus labios.
Los míos.
El amor de los dos.
Nuestros cuerpos desnudos.
Despertarme a tu lado.
Princesa de los ojos verdes.
Mi bella dama
De dulce mirada.
Cabellos rubios.
Princesa de los ojos verdes.
Solo quiero tu amor.
Princesa de los ojos verdes.


PD. Esta canción de Rebeca Jimenez. Quiero despertame contigo es una gran canción que su pedazo de voz la hace muy hermosa.
Disfrutar de esta voz.

lunes, 15 de marzo de 2010

Lagrimas saladas.

Dejo una rosa sobre la lapida negra grisácea, rezó en silencio, mientras veía sus ojos verdes en la foto, las lagrimas recorrieron las mejillas.

Abandono lentamente el pequeño cementerio donde el silencio se mezclaba con el viento.
Subió al coche lo puso en marcha, quedaban 100 kilómetros para llegar a casa, los niños, su marido, el mundo ficticio.

Atrás quedo el papel que dejo en la fría lapida.

Lo fui en la tierra.
Lo seré donde te encuentres.
Te buscare.
No te olvido.
Sueño contigo de noche y de día.
Tu amante.
Tu chica.
Tu amor.
Charo.



Hoy era quinto aniversario del nacimiento del amor.
En el coche sonaba su melodía.
Las lagrimas empañaban los ojos.
Lagrimas saladas.


PD. La foto es de internet.

viernes, 12 de marzo de 2010

El banco del parque.

Viejos fantasmas poblaban su rostro, mirada ausente, gestos torpes, pasaban los días, su cuerpo era muy reacio a los movimientos, la gorra siempre acompaña su poblada cabellera blanca, la barba canosa descuidada, la chaqueta verde vieja, pantalón de pana marrón descolorida era simplemente un loco, marcado por la demencia.

Sentado en el banco abandonado del parque pasaba los días tibios de sol, mientras hablaba con los pájaros, los únicos que no le abandonaban.
Todas las tardes en el ocaso del sol, se levantaba del viejo banco de hierro oxidado y abandonaba el parque.
Un día más.
Palabras sinceras en los días soleados.

PD. La foto es de internet.

viernes, 5 de marzo de 2010

El blog.



Eran las cinco de la mañana comenzaba su jornada laboral, la orquesta de los sonidos maliciosos que odiaba la gente aun quedaban dos o tres horas para comenzar amargar el día a los cuerpos desnudos que envueltos entre nórdicos descansaban placidamente.

Como todos los días empujaba su carro e iba vaciando las papeleras, limpiando las aceras solitarias en el frío que acompañaba a su cuerpo bien abrigado, se inventaba historias mientras mecánicamente trabajaba, el minutero del reloj de pulsera avanzaba a paso de procesión a golpe de tamboril.
Nadie como él conocía los colores de un amanecer, la semioscuridad teñida de rostros anónimos que desfilaban ante él, zapatos ante sus ojos esquivaban su cepillo y las historias ante esos pies, iban tomando forma, hombres y mujeres, adolescentes, miserias, excentricidades, rarezas, secretos, mentiras, todo se podía mezclar en sus vidas, paisajes de colores de todas las tonalidades, cuadros sin pintar, fotos perdidas, promesas traicionadas, olvidos del alma, miedos, fobias con la llegada de la mañana en su plenitud los relatos iban tomando cuerpo entre hojas caídas en el suelo que pasaban a formar parte de su carro, era una forma de pasar el tiempo lo mejor posible mientras su monótono trabajo podía hacer una jornada maratoniano donde nunca ves la meta.
Con la llegada del ocaso del sol invernal, comenzaba su verdadera pasión, se sentaba delante de su ordenador, sus historias matinales de su memoria se deslizaban entre las manos del teclado, como un patinador en una final patinaje artístico donde sus acrobacias y movimientos son perfectos.
Las viejas ideas matinales iban tomando matices, engalanado a los personajes de colores vivos, mezclando contradicciones entre ellos, llenos de enigmas, donde se confundían la vida con la muerte, el amor con el odio, el joven con el viejo, todo se convertía en relato con viveza entre sus sentimientos.
El viejo reloj de pulsera ahora avanzaba a velocidad de vértigo, en esos momentos el monoplaza de formula 1 era el minutero que se perdía en el tiempo donde las letras encontraban sentido en la vida.
Cada noche sus relatos quedaban escritos en su bloger, la pantalla virtual del universo, al ir a dormir dibujaba los personajes que se asomaban a su ventana del mundo, se convertían en las velas que iluminaban sus escritos en la oscuridad de la noche.

Todos los días una mujer de mediana edad de cabellos  rubios cuerpo envidiado en su juventud de posición acomodada desde una gran finca de tierras en un país sudamericano se asomaba a la ventana del hombre que siempre amo en silencio que hoy estaba al otro lado del atlántico, dejaba su comentario con un seudónimo que el nunca conocería, porque en esta vida la elección nunca es como uno quiere.