domingo, 20 de junio de 2010

Quizás.



El silencio se apodero de su vida, la sonrisa dejo de existir, sus ojos se escondían detrás de unos cristales oscuros, sus pasos al caminar eran lentos.
Las flores dejaron paso a las lagrimas, el móvil dejo de sonar, las bellas palabras se enmudecieron entre nubes de terciopelo que adornan un cielo gris.
Los paseos entre las olas de nuestro mar, esa playa donde amar, reír, jugar, solo son viejos recuerdos de la memoria..
Quizás un día o una noche los sueños desaparezcan, se marchiten con las nubes de terciopelo.
Quizás….


Quizás todo sea un sueño.
Maldito sueño.
Quizás.
Quizás.
Quizás.


PD. La foto es de internet.

domingo, 13 de junio de 2010

El cuadro

Las mañanas amanecían dibujando el sol despertando del letargo nocturno, el invierno en aquella isla se volvía taciturno, la fina arena de la playa solitaria desparecía entre las olas del mar que jugaban ferozmente.
La calma era constante el llegar todos los días aposentarse en su roca preferida donde divisaba la vieja albufera, la libertad era inmensa cuando preparaba todos los artilugios como un sacerdote en la liturgia diaria, paleta, lienzo, colores, el viento se mezclaba con el salitre entre el sonido majestuoso del mar acompañado de unas solitarias gaviotas que todas las mañanas recorrían el cielo con sus acrobacias elegantes.
Nunca había soñado con esta jubilación, siempre pensaba paseando por un paseo cualquiera de la ciudad apoyado del bastón buscando cualquier banco huérfano para leer placidamente la prensa diaria aprovechando el tibio sol invernal. Los días de colegio hoy paseaban por su memoria, lentamente recordaba en blanco y negro aquellas viejas aulas destartaladas donde la pared estaba presidida por un crucifijo y al lado una foto del caudillo, los días que tocaba dibujo sin esfuerzo sus manos eran finas y ágiles, era en lo único que el sobresaliente aparecía entre sus notas desastrosas, plagadas de suspensos, aquel joven no sentía nada cuando su hoja blanca tomaba formas sorprendentes para los demás, odiaba estudiar y con todo aquello relacionado, solo soñaba en salir pronto del infierno de las aulas, tirones de pelo, oreja, copiar escritos de castigos, días sin el tan añorado patio que tanto les gustaba cuando la pelota les hacía soñar con vestir algún día la camiseta de su equipo preferido, por cualquier memez se le prohibía sin él. Aquella injusticia se volvía en rebeldía silenciosa.
Con el cansancio de los años, la dureza sufrida en andamios al sol, frió, lluvia, manos de callos, espalda dolorida, sudor, lagrimas escondidas, sufrimiento, dolor en las entrañas durante muchos años, imágenes que le daban fuerza para poder seguir luchando, hablando en silencio en diálogos misteriosos en el mundo de los dos. Cada día antes de empezar la jornada laboral entre ladrillos, miraba al cielo pedía protección en aquellas alturas, donde las fachadas iban tomando forma natural que el capataz ordenaba con su voz grave con cierta mala leche.
El rostro iba tomando forma, la belleza en sus ojos era infinita, aquella carita angelical que un día el malvado Satanas les quito de las manos que siempre recordara desde sufrimiento del corazón cuando le dieron la noticia, quiso morirse en aquellos instantes, nunca creyó en Dios, desde aquel día lo maldijo con todas sus fuerzas, sus preguntas no encontraban respuestas.
No tenia delante ninguna foto, estaba en su cabeza, allí todas las mañanas pintando a su hija hablaba con ella desde la cercanía de la playa, donde tanto disfrutaron los tres, la belleza de aquel lugar era infinito cuando su niña, su única hija y su mujer disfrutaban los domingos de verano.
El lienzo cada día era más hermoso, sus manos volaban como las gaviotas en las acrobacias elegantes, los colores buscaban su acomodo, el amor estaba presente en cada pincelada mezclada de lagrimas solitarias, que libremente recorrían las mejillas acomodándose en su rostro fatigado de años a la intemperie.
Sabía que estaba en sus últimos años igual eran diez que cinco, a sus setenta y tantos viudo de la vida, quería ser enterrado junto a su hijita de cinco años, estar juntos todo el tiempo que esta malvada vida les prohibió.


Las lagrimas posan
en mi corazón.

Todos los días
te recuerdo
balbuceando papa.

Tu voz recorre
mi cuerpo cada
vez que te oigo.

Hoy sigo llorando
en mi silencio
mientras pinto
tu dulce carita,
que fue mi faro
en días negros.
Que tantos hubo.

Que largo ha sido el trayecto.


PD. La foto es de internet.

jueves, 3 de junio de 2010

Mi corazón


Hoy mi corazón esta ausente después de tantos años soportando el silencio. Las promesas duermen en el olvido de una buhardilla polvorienta y oscura. Las cartas son cenizas, palabras, letras que se marcharon con el humo negro, en busca de libertad, los poemas han muerto, las lagrimas se confundieron con la lluvia en los días de otoño, las flores dejaron de reír en mis entrañas.
Quiero volver a vivir, sentir, amar, solo ser quien era, aquella chica alegre de cabellos negros y mirada inocente que siempre reía de cualquier memez de la vida.
Dudo ahora desde la distancia a miles de kilómetros donde el océano intenta calmar mis sentimientos, intentaras hacerme feliz con tu amor, porque siempre supe, pero no quise ver, había mucha falsedad en tus palabras, sobre todo mucha cobardía en tu cuerpo envidiado por muchas mujeres. Ahora estarás placidamente viviendo un amor fingido, aparentas ser un hombre educado, ejemplar, sobre todo respetado por tus influencias, sigues presumiendo con tus amistades de tu poder económico, social del que estas muy orgulloso, en tu vida de falsedades.
Cuando haces el amor con tu santa esposa se que piensas en mi, cierras los ojos aparezco entre tu mente, porque mi cuerpo, mis orgasmos te enloquecían, lo que más te encantaba, que estaba enamorada de ti, soñaba contigo a todas horas, te quería como nadie te amo. Mi dulzura, mis sonrisas, besos, te calmaban en los días que encontrabas respuestas a tus preguntas vanidosas, ahora que cada noche sigues con tu esposa a tu lado mientras duerme, las noches de insomnio cuanto que darías que fuera yo quien esta al otro lado del colchón, cada mañana cuando te levantas mientras te afeitas me ves en el espejo, coges el móvil me llamas, nadie te responde, las lagrimas se confunden entre la espuma de afeitar.
No quiero sufrir sola, que seamos los dos, porque fuiste tu el cobarde, hombre de palabras falsas, promesas en papel bañadas con gotas de agua, las letras se difuminaron como tu conciencia, todo porque tuviste miedo, si, miedo, tan seguro que aparecías ante tu mundo de poder empresarial donde el ejecutivo que muchos añoraban, ya ves, eres un sucio cobarde.
Sigues soñando cada noche conmigo, con mi cuerpo, mis orgasmos, yo simplemente sueño con otro hombre que pueda ser feliz, si, puede ser que sea como yo, que solo tenemos lo puesto, porque lo demás lo tenemos en el amor que damos a quien nos ama de verdad, simplemente amor.
Seguro que seré feliz, tu no.
El sol ilumina mi corazón.

PD. La foto es de internet.