viernes, 30 de julio de 2010

Cada amanecer


Últimamente voy por la vida en busca del amor, comparto colchones diferentes cada noche, me enamoro mirando las estrellas en la playa con mujeres de envidia, donde el sexo se confunde entre la locura de orgasmos..
Cuerpos bronceados que todo hombre sueña en sus noches de locura me rodean sus brazos y al amanecer cada día unos pechos se apoyan entre mis hombros, miro el cuerpo desnudo, solo veo soledad.


Sigo buscando el amor.
Quiero encontrar la felicidad.
Quiero bailar con el amor.
Quiero encontrar el amor.
Solo encuentro el amor de carnaval.
Y la mascara sigue soñando cada amanecer con el amor.

La foto es de internet.

sábado, 24 de julio de 2010

Valentin


Se perdió entre la niebla espesa que caminaba sobre la ciudad con la melodía de las teclas del viejo piano en la noche difusa en la ciudad desértica donde las luces de neón se mezclaban con la oscuridad a lo lejos y a la vez cerca de la vida existente. Nunca fue amado, no conocía la palabra amor en sus oídos, sus labios eran huérfanos de besos, conocía la soledad con la cual coqueteaba entre los pasajes profundos de sus entrañas cuando se posaban en las interminables noches de desencanto.
El saxo del amor suena en un rincón del burdel con el hombre del pelo blanco y barba tocando jazz como todas las noches, es el poeta del amor entre las notas de la partitura vieja que se posa ante sus lentes.
Las vendedoras fumaban tranquilamente apoyadas en la barra, rubias, morenas, pelirrojas de bote, cuerpos exuberantes, delgados, jóvenes, maduras, era el amplio catalogo mezclado entre las nacionalidades que habitaban cada noche en diferentes colores de piel.
El amor nunca es eterno, dicen ellas, cuando lloran los hombres entre sus caderas los desengaños de la infiel de su santísima.
Vendo amor entre mis pechos.
Hagamos el amor.
No llores más por amor.
Deja que mi pubis sea tu bálsamo en la vida.
Valentín compro amor.
Le vendieron sexo, simplemente sexo sin sentido.
Valentín siguió sin conocer el amor.
Conocía el desamor a la vida.
En aquel antro solo quedaban, historias de desamor, engaños, y sobre todo historias malditas.
Cada noche los sueños venden sus cuerpos a las almas desaparecidas y solitarias.
San Valentín no existe, los ramos de rosas no encuentran destino.
Las flores al llegar a la pensión lloran desconsoladamente porque ellas son el desamor perdido entre las nieblas de la vida que siguen soñando en una oportunidad nueva en la que la soledad deje ser el amante al alba.


Puede que el poeta escriba al amor, puede que este enamorado, puede que sean solo tristes palabras. El corazón baila con la soledad en el viejo burdel de sexo y alcohol, mientras cada noche el hombre del pelo blanco y barba blanca sigue tocando enamorado de su saxo. El poeta del desamor.

San Valentín no existe.

Valentín intenta dormir cada noche en su casa, las teclas del viejo piano se mezclan con las notas del saxo.


PD. La foto es de internet.

miércoles, 21 de julio de 2010

La pluma.



La vieja pluma dejo de avanzar, reposo tranquilamente sobre la cuartilla, el viejo escritor de pelo canoso puso el final al relato, donde la muerte es para ambos el final deseado.
Las palabras recorren los laberintos de la vida, historias olvidadas vuelven a renacer caminado despacio dibujando desnudos del alma que el escribiente va plasmando en el amor que siente a la literatura.

Mi vieja pluma
esta triste.
Las lagrimas
secaron el alma.
El corazón
esta huérfano.
La pluma ha muerto
Mi vieja pluma
reposa tristemente
en la cuartilla.


La foto es de internet.