martes, 28 de febrero de 2012

Un 14 de febrero





Bese tus labios y encontré la flor del cuento.
Abrace tu cuerpo y encontré la ternura del cuento.
Te mire a los ojos y encontré la luz del cuento.
Vi tu sonrisa y encontré sentido al cuento.
Dama del amor.
Mujer de las flores.
Te escrito un bello cuento.
Un cuento de hadas.
La magia vive en el.
Cuentos de madrugada.
A la luz del candil.
La lluvia es dueña
de la noche.
Encontré tu cuento.
Escondido en tu memoria.
Allí estas tan coqueta.
Princesa del amor.








La rosa del amor sonríe cada mañana cuando se mira al espejo recuerda cada día es 14 de febrero.
La rosa del amor es la señora de los besos que en los días de lluvia me envuelvo en su cuerpo.
La rosa del amor es el cofre de mis sentimientos.
La rosa del amor es belleza en su mirada.









Tus besos son amor.
En ellos hay pasión.
Son fuego.
La llama de mi corazón.
Te amo Diosa del Fuego.

domingo, 26 de febrero de 2012

Papel reciclado



El silencio habita en mis recuerdos, las luces son imágenes de mi mente, el redoble del tambor suena en mi cabeza. Quisiera que fuera un sueño pero es la realidad, las sombras pululan en este antro de blanco y negro por las paredes en busca de acomodo en ellas, camino por el túnel de la oscuridad entre los miedos de mis entrañas.
La tristeza se posa en tu cara de viejas arrugas, los años son tus miserias. Hoy nadie es el mismo, aquello dejo de existir, nada es igual. Simplemente y vagamente eres recuerdo, un pasado sin huellas. Te escondiste en el silencio en tus días, los sentimientos se diluyeron, desparecieron en un océano de lagrimas.
 Ahora te toca a ti, vivir en las cavernas del silencio en las noches oscuras de pesadillas.
Voy a tirar todas las cartas de amor a un simple contenedor de reciclaje que habita en esta calle, allí desaparecerán los recuerdos, cuando dentro de unos días se conviertan en papel reciclado, entonces mi alma será otra, nueva y alegre.

lunes, 13 de febrero de 2012

Maldita pesadilla



Las letras se deslizan sigilosamente en la cuartilla en la noche oscura, un candil ilumina la mesa caoba. Las calles se visten del manto blanco de una fina capa de nieve en la soledad de la noche. La lumbre arde vivamente entre chasquidos silenciosos, las sombras dibujan las paredes de tonos rojizos. Las lagrimas mojan los poemas de desamor, recuerdos malditos del viejo corazón.

Dulce mirada.
Vagos recuerdos.
Olvido en tu memoria.

Corazón herido.
Dolor en el alma.
Lagrimas en mis mejillas.

Tristeza en mis días.
Soledad en mis noches.
Locura en mis tardes.

Cartas en el cajón.
Cajón del desamor.
Besos y recuerdos.
Dolor en mi pecho.

La soledad me vence los días que el cielo se apodera de las nubes negras, las calles se cubren de blanco como tu vestido en el altar.

Silencio en tu huida.
Armario vació.
Infierno en mis sombras.
Quiero que sople el viento.
Convertirme en polvo.
Quiero llorar.
No puedo.


Maldita pesadilla.

sábado, 11 de febrero de 2012

El primer beso


Anoche caminaba lentamente por las calles estrechas del barrio viejo de la ciudad, hace siglos que lo denominan el raval, la moreria vivió en estas casas en los años de esplendor árabe en nuestra tierra. Pase justamente por la Calle Mayor cuando llegue al número 18 entre en el pequeño hotel tome asiento en la cafetería, un joven amable camarero me sirvió una taza de café con leche para paliar mi frío. Las paredes estaban adornadas de cuadros abstractos por cierto bastante horribles quizás el decorador se cubrió de gloria en aquella estancia. Cerré los ojos e imagine las viejas fotos y cuadros de pintores de la calle que tan agradable hacían aquella estancia en el viejo café de la Calle Mayor 18. Tres décadas en que aquellos jóvenes de ideas marxistas en las viejas mesas redactaban pasquines soñando en el día de la revolución. La ilusión se palpaba en nuestro rostro soñando en un mundo más justo, los nervios a flor de piel cuando discutíamos por los ideales, mientras la música de Luís Eduardo Aute sonaba por los altavoces. Aquí fue mi primer beso de amor en esta estancia, cuando nos prometíamos que nunca nos separaríamos por nada del mundo, cosas de la vida, ahora aquella joven marxista es toda una ejecutiva de un gran banco que lleva el nombre de una ciudad del cantábrico. Abrí los ojos di unos sorbos a la taza de café, me di cuenta que aquello no me pertenecía, me levante deje unas monedas de propina para el joven camarero de ébano, nunca imaginara que en el antiguo café de este mismo lugar que un día fue demolido para pasar a ser un hotel espantoso de turistas, era el sueño de unos jóvenes revolucionarios que solo pretendían un mundo mejor para todos y firmemente convencidos que la lucha era el camino que los llevaría al éxito.
Viejo café.
Sueños estudiantiles
Sueños de revolución.
Aquí encontré tus ojos.
Me enamore de ellos.

Viejo café.
Revolución en nuestras entrañas.
Amor en tus mesas.
Primer beso en él.

Volví y no estabas.
Te fuiste con los sueños.
Señora del primer beso.

Camino por las calles del olvido mis pisadas son el recuerdo por la blanca capa de nieve que cubre sus adoquines, la soledad esta reflejada en las sombras que habitan en sus esquinas.
Noche de almas desvalidas.
Noche de viejos recuerdos.
Tristeza en mis ojos.

Mañana comenzare a componer las nuevas canciones del disco y volverás a mis letras en los compases de mi guitarra. Mujer de las promesas incumplidas posaras por mi imaginación cuando oigas las canciones porque eres la reina del primer beso del café de la Calle Mayor 18.
Encontrare tu voz.
Trovador del amor.
Dama de un naufrago.
Señora ejecutiva.

Sigues navegando en los recuerdos el cantautor marxista.
Mi vida es un barco en medio de una marea que intenta llegara puerto y cada vez la costa esta más lejos.
Delirios de mi vida.


La radio del coche suena la música del cantautor y ella sonríe para sus adentros recordando tiempos de locura, en voz baja pronuncia, menudo desgraciado marxista.

sábado, 4 de febrero de 2012

La reina del olvido


Cada tarde me cruzo con ella, los años son el tatuaje en su cara. Días de delirios, noches de confusión, tardes de paseo por la dársena del puerto. Camina lentamente, mirada perdida, el sol calienta poco en las tardes de invierno, en su mochila el fracaso esta presente. Nadie la conoce, todos la olvidaron, hace años era la reina del baile. La joven que todo hombre revoloteaba en los bares de copas e intentar llevarse el trofeo a la cama. Hoy nadie la mira, todos la ignoran, es la mujer de los delirios que vive ajena a este mundo injusto. Un día fue la reina del baile. Hoy la reina de la droga. Cada tarde se sienta en unas rocas hasta anochecer mirando el mar. La reina ha dejado existir.