sábado, 29 de septiembre de 2012

Sueños de un hombre




Luz de una cometa.
Ilumina mis deseos.
Con la inocencia
de un niño.
Noto la brisa
en mi cara.
Es comienzo
de los sueños

El cielo es gris.
Sábado de la utopía.
Deseo de los vivos.
Sueños de un sábado.


Corazón bendito.
Hombre sincero.
El mar a mis pies.


Sueños de un hombre.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Cazador de libros



Era una mañana de primeros de agosto en la ciudad de alicante el calor húmedo acompañaba mis pasos cerca de las diez de la mañana, misión, encontrar un libro de los llamados de ocasión, no confundir con los antiguos que es otro menester.
Caminaba por las calles estrechas cercanas al mercado central en busca de una librería para tal menester. Sobre las diez y cinco minutos estaba delante de la puerta del establecimiento, cual fue mi sorpresa que se encontraba cerrada en la cual el escaparate colgaba un cartel. se traspasa,  la puerta de entrada estaba la persiana cerrada en el suelo pude ver algunas cartas de Iberdrola y de bancos correspondientes. Esta librería la desconocía y una tarde de verano refugiándome del calor la encontré por internet, estuve leyendo sus comentarios de los clientes los cuales eran muy favorables, como estaba rastreando un libro de ocasión la red de había llevado a parar a estos derroteros de tal librería que pude leer como la más antigua de la ciudad en la cual hacia 60 años de su nacimiento en el mundo fascinante de los libros. Me asome por el cristal del escaparate  pude comprobar sus libros en las estanterías, lo cual deduje que igual estaban de vacaciones pues no lo anunciaban o el dueño podía abrir un poco más tarde, estuve paseando por las calles adyacentes del mercado central, pase otra vez por la puerta seguía cerrada a cal y canto. Me encamine a otra librería del centro también de la ciudad en la que he comprado algunos libros, digamos que esta librería es una joya, tiene auténticos libros antiguos como no, a precios muy caros, y también de ocasión con precios muy altos. Siempre le encontrado una pequeña pega a este establecimiento que sus dueños un matrimonio cincuentones llegando a los sesenta según mis apreciaciones son muy secos, distantes y para vender debe ser todo lo contrario. Entre a tal librería y pregunte por el citado libro, la señora lo busco en su ordenador y me indico donde estaba, no lograba encontrarlo, vino hacia la estantería tampoco lo diviso, volvió a la pantalla a comprobar y según apuntaba su ordenador debía de estar en aquella estantería, no obstante me indico que igual podían buscarlo en el almacén y  aquí pregunte por el precio, me lo indico, me quede de piedra valía el doble que la otra librería según la red. Era un día de calor en esta ciudad, como muchos de agostos, sudando a chorros porque el aire acondicionado no estaba enchufado, tal es la señora pudo ver mi frente y el polo repleto de sudor que me digo, que aire acondicionado se les había estropeado. Pues entre el precio, el calor, la vista se me nublaba, aquello era peor que una sauna, estuve divisando otros libros como curioso que soy y me encanta ver libros muy antiguos y los quince minutos abandone aquella estancia insoportable de calor africano. Me iba sin libro, con el skoch del precio, con mucho calor en mi cuerpo, parecía un calamar rebozado. Siguiendo la ruta de librerías de ocasión me encamine a otra que estado varias veces y he comprado algunos libros de tal menester, diez minutos andando por una ciudad el cual es calor es húmedo, servidor empapado, creo que perdí tres kilos sin exagerar.
Por fin llegue al tercer destino de la misma índole que las anteriores, entre por la puerta y encontré la bendición, tenia aire acondicionado, que maravilla, era todo un lujo en aquella  matinal, deduje un punto a favor de este establecimiento. Pregunte a dependienta por tal libro, muy amablemente consulto con su ordenador y me indico que lo sentía que no lo tenia. Me dispuse como otras veces a hojear libros de ocasión debo aclarar que esta librería es de ocasión, no de libros antiguos. Tranquilamente gracias al aire acondicionado iba recuperándome, era otra persona, me acaba devolver la vida este artilugio. Cosas del destino encontré otros libros, uno de los cuales lo había tenido en mi poder prestado, tome las notas y apuntes pertinentes fue devuelto al dueño, un libro que me encanto, siguiendo mirando otros libros pude ver otro libro del cual tenia buenas referencias del autor, pues un libro del mismo autor también con el procedimiento anterior lo tuve prestado saque la información que buscaba y fue devuelto. Cuando uno cree que la mañana estaba perdida tenia en mi poder dos libros de mi agrado.
Muy amablemente pague por los dos libros, muy bien de precio, no como en la librería, que sus precios te envuelven de sudor. Me despedí del aire acondicionado, que era lo mejor, me fui para mi casita con dos libros de ocasión.
Así termina la aventura del cazador de libros de ocasión o de segunda o tercera mano.


*Todos los libros del mundo
no te dan la felicidad
pero te conducen al secreto
hacia ti mismo.

Allí encuentras todo lo que necesitas,
el sol, las estrellas y la luna
pues la luz que tú buscas
habita en ti mismo.

La sabiduría que buscaste
en las librerías
reluce en cada pagina

Y ahora es tuya.
*Escrito Hermann Hesse

PD. Esta narración de la busca de libros la relato ahora en otoño, pues después del calor de aquel día si la hubiera escrito en verano seguro que las letras se derriten del calor solo de pensar en el calamar rebozado que fui aquella mañana.





lunes, 24 de septiembre de 2012

Tarde de melancolía



Busco viejas canciones en el baúl del pasado en esta tarde de  melancolía. Vinilos descansan en la cárcel del olvido. Un espejo preside la alcoba no puedo dejar de verme en el, cabellos blanco, arrugas nacen de la alma, soledad en la imagen que se posa ante el cristal resquebrajado.
Domingos de adolescencia el tocadiscos a 33 revoluciones sonaban por los altavoces, la música buscaba acomodo en las estancias de colores que habitaba el salón de la casa.
En el baúl piden a gritos los discos  salir del olvido de mi juventud, Supertramp el maravilloso directo de Paris, Tubullar Bells de Mike Olfield, muchos otros comienzan a posarse en mis desnudas manos.
La memoria recorre laberintos perdidos que hoy resplandecen en mis entrañas, mañanas de rebeldía, tardes de locura y noches de adolescente en busca del licor de la vida, alcohol en las venas, delirios en la música acompañada de las luces de la discoteca.
Enamorado de la moda juvenil que tanto cante símbolo de las pistas de baile, los años quedaron atrás, ilusiones perdidas, fracasos se instalaron en el maletín del representante vendedor de felicidad.
Aquí en esta tarde de domingo como hace 30 años con el viejo tocadiscos sonando por las paredes de la alcoba mezclándose entre las partículas de polvo que habitan en la estancia.
Me sumerjo en la melancolía de las canciones y buceo por los recuerdos que tuve y dejo que mis sueños se acomoden en mi vida.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

Fin del verano



Estamos en los últimos coletazos del verano, la lluvia pronto cubrirá nuestros corazones, los recuerdos estivales se guardaran en el armario, queda en nuestra retina el amanecer sentado en la orilla de la playa cargando de energía positiva, momentos de silencio escuchando el juego de las olas, gaviotas en el cielo, primeros rayos de sol en el horizonte, pequeños placeres del universo. La ropa de otoño será nuestra identidad, los primeros fríos nos invitaran al recogimiento, en nuestras manos se posara un libro en el cual nos adentraremos en su increíble historia, imaginaremos los colores y momentos que acontecen en sus paginas. Las casas encenderán las chimeneas y el fuego  avivara los corazones, una taza de café caliente nos recordara la magia del otoño. Pronto las calles oscurecerán antes, los escaparates lucirán la ropa de la nueva temporada, el verano será un vago recuerdo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

El diluvio del amor


Aquella mañana el cielo nos abrazo, el diluvio invadió las calles desérticas, los pocos transeúntes corrían para resguardarse, mientras nosotros bailábamos en mitad de la calle.
Nos hicimos promesas, conjuramos nuestro amor, cantamos bajo el diluvio, el cielo se iluminaba y después los truenos ensordecían, seguíamos bailando en medio de la calle y algún coche que pasaba nos miraban con extrañeza.
Te encontré llorando en un  portal de madrugada, te pregunte, que te pasa.
Me miraste y pensaste tal vez, quien  es este loco que camina solo por la ciudad.
Niña porque lloras, te pregunte otra vez.
Te vas quedar helada, hace mucho frío, dentro de nada puede empezar a llover.
Sentada en el viejo portal con la cabeza agachada entre sus brazos.
Levantaste la cabeza y te di la mano, te levantaste y tus ojos repletos de lagrimas caminamos lentamente por la acera, las luces de las farolas se mezclaban con el tímido amanecer.
El silencio acompañaba  nuestros pasos, en tu rostro estaba la tristeza, en el cuerpo habitaba la pena y en las manos la desolación.
No mujer, no todos los hombres somos iguales.
No, hay hombres inmaduros, niñatos y aventureros, en cambio otros son fieles al amor pero con muchos defectos, y los principitos mujer, solo existen en los cuentos de la infancia.
El amor tiene fácil entrada y una difícil salida, mejor dicho de esta forma, una jodida salida.
El amor es felicidad y el desamor es soledad.
El manual de instrucciones en el amor no existe, bueno si existe, tiene esta palabra, libertad.
El amor al principio son risas y con el tiempo tedio, para acabar con infidelidad y cartas de abogados con acuse de recibo.
Si te dejo por otra, mujer, no llores más, es porque no te quería, vivir engañada es vivir sin libertad.
Si amas de verdad, tu corazón será felicidad, y aquel que no te ame de verdad que salga de tu vida.

La lluvia mojaba nuestros cabellos, cada vez más insistente, relámpagos  habitaban en el cielo dominical, los cristales tambaleaban, las persianas se movían, el agua hizo desaparecer la acera, que buscaba una salida hacia el mar.
Bailas mi niña.
Me abrazo y bailamos mientras el diluvio bautizaba el nuevo amor.
No si era San Juan Bautista quien tiraba cantaros de agua sobre nuestros cuerpos pegados, solo que encontramos la felicidad en un amanecer de tormenta.
Las promesas son realidad.
El amor fue el comienzo de un final.
Bailamos descalzos sobre la lluvia como aquella madrugada.
Huérfanos del amor que fuimos ahora somos corazones enamorados.

Luz de mis días.
Refugio en la noche.
Sueños de amor.

Sonrisa dulce.
Manos de seda.
Cuerpo de terciopelo.
Señora de mi vida.

Amo la lluvia.
Te amo.
Baile del diluvio.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Sueños rotos



En este mundo de usar y tirar, donde la fecha de caducidad es la dueña de nuestros días.
En la esquina de cualquier calle de una ciudad vive un contenedor, con sus silencios pasa los días ante la indiferencia de los caminantes, su función es acoger aquello que creemos que nos vale o que a caducado, o a pasado de moda, nadie se ha parado a pensar que muchas veces las personas tiramos en el nuestros sentimientos.
Que tristeza cuando una relación de pareja se diluye y acaba en un contenedor. Cartas de amor y fotos destruidas, regalos de aniversario, muchas cosas que han vivido en la estancia de la pareja acaban en el contenedor de la esquina.
Los más triste que ahora cada uno por su lado aguardan las cartas de los abogados, en ellas hay un sin fin de cosas, odio, rencor, tristeza, venganza. Cuando estas posan en sus manos desnudas de ambos, de sus bocas se puede escuchar; me las vas a pagar….cada cual que termine la frase con el insulto que crea conveniente, o bien la otra parte suele decir en el juicio nos veremos, en fin miles de expresiones de este tipo.
Mientras el contenedor de la esquina llora en silencio porque dentro de su estancia están los recuerdos y por poco tiempo, pronto pasaran a una planta de reciclaje o vertedero, todo se terminara en el olvido de los días.

Amor-Desamor.
Ilusión - Desilusión.
Te quiero- Te odio.
Besos-Insultos.

El contendedor de los corazones rotos.