sábado, 20 de octubre de 2012

Flores


Recordaba las cartas de amor que me enviabas todas las semanas. En ellas divisaba tu bondadoso y noble corazón. Leía y volvía leer una y otra vez, no me cansaba de leerlas. Después de treinta años, las contemplo y en ellas veo el espejo de un hombre embustero, aquel que se disfrazaba de un buen caballero, elegante, atento, un señor que no dudaba en mandarme un ramo de flores a la oficina en el día 14 de febrero ante el revuelo que aquello causaba en aquellas dependencias oscuras con olor a papel y tinta, como no recordar anillos en mis dedos, colgantes preciosos en el aniversario, cenas en los mejores restaurantes de la capital.
Ahora aquí desde la distancia, memoria maldita que no me falla, es como un reloj suizo, perfecto, no puedo dejar de recordar la ceguera del enamoramiento, las fantasías de aquella chica que creía ser la princesa del caballero engominado y resulto ser el mayor embaucador de jovencitas, el hombre que todas deseaban y pocas paseaban de su brazos, el hombre poderoso, el hombre que me engaño, el hombre que me mintió, el hombre de las flores de amor.
No te guardo rencor, ni odio, solo me duelen que tus mentiras destrozaron mi joven corazón y ahora después de treinta años en el cual cada uno tiene su vida, familia, hijos y nietos recuerdo con sonrisa leve lo ingenua que siempre fui.

Mentiras escondidas en ramos de flores.

lunes, 15 de octubre de 2012

Escaparate de la vida



Estaba delante del espejo, se levanto lentamente la falda, el tanga rojo era fuego ardiendo, sus ojos se clavaron en él, sus pechos pequeños siempre fueron  complejo. Se quito la blusa y la falda, se miraba en el espejo el rojo era su color, las llamas le abrasan de deseo y pasión. Se tumbo en la cama, el sujetador y el tanga cayeron al suelo muy despacio, comenzó acariciarse el clítoris suavemente. Cerro los ojos y ahí estaba él, desnudo acariciándola, no podía evitar aquellas imagines que recorrían el laberinto de su extraña mente en estos momentos. Todo un caballero, nunca una palabra grosera, ni una simple insinuación, siempre muy educado y atento con los compañeros de oficina.
Estaba muy húmeda, se masturbaba lentamente, un orgasmo, dos orgasmos, él la follaba salvajemente, gritaba amo tu coño, quiero follarte, grita de placer, sigue gritando, ella veía fuego en sus ojos, en el cuerpo desnudo llamas ardiendo, sus dedos se perdían por el clítoris, notaba mucho placer, inmenso placer, pensando en aquel hombre de su misma edad, cuarenta años, un ruido de las llaves de la puerta la alerto y se levanto de la cama deprisa y entro en cuarto de baño de la habitación.
Comenzaba otra tarde rutinaria, siempre lo mismo, marido, hijos, deberes, cenas y como muchas noches fingiendo orgasmos de amor.
La pareja perfecta en el escaparate de la vida.

martes, 9 de octubre de 2012

Antidepresivos




Cada noche los secretos nacen del olvido en busca de la madrugada mezclándose en la realidad en los fantasmas del pasado entre las sombras de cualquier alcoba de la ciudad desierta en sus calles repleta de miedos  en sus moradas. El baile de los fantasmas danzan entre los secretos que inundan de lagrimas la almohada. Un saxo suena en la radio en las ondas del desespero y la voz de la señorita en el micrófono alivia los miedos en la oscuridad en el juego de los secretos olvidados. La noche larga esta llegando a su fin, el redoble del despertador toca la retirada de los fantasmas que vuelvan al olvido del día. El sol comienza iluminar tímidamente en el amanecer  de nueva jornada, la ducha fría y un café cargado es el motor para comenzar la jornada. El almanaque indica el día y su santoral, las radios todas invaden de noticias poco agradables, las casas se llenan de alboroto los niños se enfadan con los padres porque no quieren ir al cole, los desayunos son frenéticos, prisas por no llegar tarde al colegio, trabajo, nervios en la hora punta de la mañana. Otro día igual con el mismo guión y dentro 15 horas volverá la noche, la ficción se volverá realidad, la ciudad dormirá en sus calles y en sus antros las almas desesperadas vagaran en el silencio de la noche llenado de preguntas y miedos cada rincón, la oscuridad lo magnificara, noche tras noche, semana, meses.
Llegara un día que pasaran por la consulta del psiquiatra en busca del final, el hombre con cara de jugador de poker les someterá una batería de preguntas, muchas de ellas incomodas, las lagrimas resbalaran por la mejilla al contestar tales preguntas, el corazón esta débil, la confusión es una nube negra puebla la cabeza.
Los antidepresivos pasaran a ser parte de las noches, los fantasmas poco a poco volverán a sus escondites, los secretos quedaron en el desván del psiquiatra y los miedos se diluirán por el desagüe del cuarto de baño.
Los farmacéuticos piden el DNI ante una receta medica,
Nuestra sociedad esta repleta de antidepresivos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Olvidar




Olvido lo imperdonable.
Perdono el rencor.
Planto la semilla del amor.
Caminar sin amor.
Es encontrar el infierno.

viernes, 5 de octubre de 2012

Me encanta observarte




Me gusta observarte cuando pasas ante mi.
Me gusta observarte cuando sales de la ducha.
Me gusta observarte cuando te maquillas.
Me gusta observarte cuando duermes.
Estas a mi lado en la cama.
Duermes plácidamente.
Te miro y me masturbo.

Me encanta recordar aquella mañana que subíamos por el ascensor y en tus ojos estaba el fuego de la pasión.
Te bese, toque el culo.
Tus pechos estaban debajo de tu vestido blanco sin sujetador.
El ascensor se detuvo en la planta de nuestra casa.
Saque las llaves, abrí la puerta, nada más cerrarla, levante tu falda, baje el tanga,  lo quite, te tumbe en el suelo. Te penetre, no podía parar, gritabas de placer, cada vez mis golpes eran muy fuertes, tu respiración muy agitada, pronunciabas, sigue, no pares cariño, gritabas de placer,  me corrí dentro de ti, encontré el universo, y en tu cara pude ver la felicidad.
Fue un polvo rápido y corto.
Un polvo muy intenso.
De los que nunca olvidas.

Me encanta observarte y masturbarme recordando este polvo.

lunes, 1 de octubre de 2012

El armario de las palabras



Cada día cuando llego a casa la hora de la bendita siesta con mi vestimenta azul marino, me cambio de ropa, y del armario salen las prendas de las palabras cansadas.
El sábado día de asueto y compras en el supermercado, del armario de las palabras escondidas escojo al azar unas palabras. Unas veces son palabras activas en su nacimiento, con el paso de las modas se han vuelto en palabras acomodadas que se instalan delante del televisor en la tarde deportiva de plasma.
Los domingos y fiestas de guardar elijo las palabras de elegancia, combinadas con vocales de colores.
La ropa del armario son palabras que las voy juntando con más o menos acierto, forman el sujeto, verbo y el predicado.