miércoles, 30 de enero de 2013

Escribir de amor






A los escritores les encanta escribir palabras sobre el desamor, entran en el pasadizo del desgarro, las lagrimas recorren el cuerpo desnudo en la noche fría, corazones rotos, poesías que fueron un día de amor vuelan por las ventanas del olvido. En el juego del amor los enigmas se sublevan en amargura, desolación en sus vidas, palabras y gritos repletas de veneno al viento, los te quiero cambian camisa por te odio.
Las novelas se deslizan entre las paginas repletas de dolor, lectores se ven en ellas, quizás porque alguna ocasión fueron los protagonistas del desamor.

Pocos escriben novelas de amor y los que lo hacen los tachan de cursis, son los mas valientes porque izan sus velas en el mar oceánico y navegan a contracorriente. Los cobardes les critican porque no tiene agallas de hablar de amor porque no vende.
Y el amor es la felicidad de hombres y mujeres.
Amor es el sueño de muchos.
Sentir el amor es volar libremente por un cielo azul.
Escribir de amor es abrir el corazón a la vida.



lunes, 21 de enero de 2013

Un huerfano



Me gusta escribir cuentos, compre una libreta de tapas rojas y un pilot de tinta negra. Aquella tarde paseaba con la libreta debajo del brazo y el pilot en el bolsillo trasero de mis vaqueros, llegue hasta el final del acantilado del puerto pesquero de la ciudad que sus moradores viven gracias al arte de faenar en alta mar. Me aposente en el rompeolas y comencé el arte de escribir palabras sueltas, palabras huérfanas, palabras sin nombre, fue naciendo un bello cuento desde las entrañas. De repente unas palabras se tiraron a la mar comenzaron a nadar hasta perder de vista. Seguía componiendo el cuento y sustituyendo las palabras fugitivas, las palabras hermanas comenzaron a llorar, mojando la hoja del cuento. La soledad y la perdida les hacia estar triste. Por la bocana del puerto, salía hacia la mar un pesquero, y divise las palabras fugitivas a bordo, quise gritarles, no lo hice, seguí con el cuento. A los quince minutos, el cielo se oscureció, la lluvia en forma de tempestad hizo acto de presencia, caí rendido en un sueño profundo, estuvo lloviendo buena parte de la tarde, cuando se calmo la tormenta, desperté, estaba como anonadado, sin saber quien era, donde me encontraba. Me acorde de la libreta, del cuento,  del pilot, no estaban, miraba a todos los lados, no veía nada, estaba muy angustiado en aquella situación, de repente un velero quedo encallado cerca del faro, pude ver a mi libreta a bordo, el pilot nadaba hacia el faro. Me lance al mar, intentaba nadar, la fuerza del mar no me dejaba avanzar, las olas me arrastraban hasta las rocas. Me estaba ahogando, como pude alcance las rocas, con un gran esfuerzo, tragando mucho agua salada, cuando estuve a salvo, pude presenciar, era la risa, mi libreta, si la libreta de las tapas rojas, reía en tono burlesco hacia mi persona, el pilot me imitaba como nadaba, las letras olvidadas no paraban de mofarse.
Mi cuerpo se lleno de rabia y les mande una peineta, seguían riendo, les hice un corte de mangas, ellos más se reían de este pobre desgraciado, que no sabia casi nadar.
La libreta y el pilot quedaron huérfanos para siempre.
Palabra de un huérfano de los cuentos.

sábado, 12 de enero de 2013

Besos al despertar



Besos cuando el sol despierta de la noche fría.
Besos con sabor a café.
Besos en una mañana invernal.

Besos a ti.
Dama del universo.

Besos a ti,
Dama de la sonrisa.

Besos a ti.
Dama de los sueños.

Besos al despertar.
El primer beso.
Beso de buenos días.
Te quiero.
Primer beso.

sábado, 5 de enero de 2013

La noche del 5 de Enero



En esta noche mágica del 5 de enero, fiesta de nuestros orígenes españoles nacida en esta tierra. Las cabalgatas recorrerán pueblos pequeños, grandes, ciudades, cada recorrido las caras de inocencia serán las protagonistas de la tarde noche, padres, abuelos, hermanos saldrán a la calle para recibir a sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente. Sueños que esta noche o mañana al amanecer serán la realidad, el nerviosismo de los niños y grandes se hará visible en muchas estancias de este país que tan estoicamente esta aguantando estos años duros de crisis económica.
En las cartas no escritas de mucha gente, la única petición es poder encontrar un trabajo digno, para poder seguir viviendo decentemente en este mundo que se ha vuelto bastante loco.
Que esta noche la luz de muchas cartas de niños con sus regalos que tanto sueñan como la de mayores se transforme en realidad.

La mejor medicina es la sonrisa de un niño en la noche de fantasía y colores que vivirán nuestras calles.




Erase una vez unos niños que un 5 de enero jugaban con la nieve en las afueras del pequeño pueblo norteño, la tarde estaba en su ocaso y estupefactos vieron como desde en lo más alto de la montaña las llamas de unas antorchas, bajaban hacia el pueblo, lentamente iban acercándose eran  tres personas en las cuales el hombre de cabellos largos blancos y barba que iba delante llevaba una antorcha en forma de estrella. Los niños se quedaron maravillados viendo aquellos señores a caballo con túnicas aterciopeladas y cargados de cofres. Uno de ellos se dirigió a los niños y pregunto por la casa del carpintero, les pidió amablemente si les acompañaban. Entraron por las calles blanquecinas del pueblo montañés en la oscura noche,  detrás del las ventanas se asomaban curiosos para ver quieran aquellos señores, que con antorchas pasaban con la caballería por las calles, dentro de las moradas la lumbre estaba ardiendo en todo su esplendor para paliar el frió reinante. Muchos lugareños salieron a las calles y siguieron a la comitiva hasta llegar a la casa del humilde carpintero.
Sus majestades se apearon de sus caballos, llamaron a la puerta, José les abrió, les invito a pasar al pesebre, estaba María con el niño, que hacia unos días había nacido. Durante un buen rato adoraron al niño, y le ofrecieron sus prebendas. Salieron del pueblo por las mismas calles que entraron, cada vez más gente estaba en la calle y cuando llegaron a la salida del pueblo. La estrella que los guiaba se convirtió en la cara de Jesús, que se podía ver en el cielo desde todas las partes.
Cada 5 de enero las casas se llenan de ilusión con la venida de sus Majestades de Oriente para adorar al niño Dios, que ha nacido. Los juguetes inundan las alcobas y los nervios no se puede disimular.
Noche de magia y alegría.



Enlace recomendado.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/30/alicante/1356865580.html