domingo, 19 de junio de 2016

Llegada del verano

Ahora con la llegada del verano los recuerdos de la infancia afloran nuestra memoria, los nacidos en los años sesenta del siglo pasado, cuando comenzó el boom de la construcción en nuestras playas, los primeros turistas llegaban a la Costa Blanca al mediterráneo levantino. Recordar aquellos años con los cual España dejaba de ser un país retrasado, la Dictadura necesitaba dinero extranjero, vio que con el sol, playa, era fácil de conseguir y, a pesar de la resistencia eclesiástica que se oponía a los biquini y bañadores, pues su moral se veía resquebrajada, el Dictador hizo caso omiso, fue como los francos, libras, marcos, llegaban a España donde su moneda la peseta fuera del país era muy débil. Los españoles también comenzaban a coger vacaciones, las fabricas nacientes de toda España el día que se conmemoraba el Alzamiento se paraba la producción y partían  quince días vacaciones estivales, los pueblos del interior llegaban aquellos que debido a la falta de trabajo lo abandonaron, en esta quincena pasaban unos días de verano con familia y amigos, donde se reencontraban con aquellos que se quedaron o los que habían ido otras ciudades o pueblos distintos. El Seat 600, Seat 850 o la misma moto Vespa vestían de color las carreteras precarias del estado en estas fechas.  Otros de la clase media recién nacida en estos años que se estaba asentando, una clase que nunca existió en España, se desplazaban a las playas, cargados de sombrillas, maletas, era una nueva forma de veranear, que anteriores décadas solo estaba alcance de los más poderosos, y pudientes.

Desde la lejanía los recuerdos de los días de playa, o de campo en el estío vacacional  es parte de los cimientos de la infancia feliz de aquellos niños casi ajenos a la Dictadura, donde los mayores comenzaban a respirar de la opresión del régimen. Playa, sol, biquinis, cuerpos bronceados, diversión, todo lo por aquel entonces necesitaba el español, fue una luz en aquellos días duros.
Recordar lo bueno es avanzar en la memoria casi perdida que los años van dejando en el sendero de la vida, y ahora con la llegada del verano, con los días más largos precisamente el 21 de junio, piscina, playa, granizados, y como no, las noches a la fresca tan peculiares en los pueblos donde los niños disfrutábamos de los juego de las calles y como de las historias de los más mayores que contaban tomando la fresca. El verano en los adolescentes es el primer amor, el amor del verano, en los jóvenes las primeras vacaciones lejos del seno familiar, campings, apartamentos o viajes por el mundo. El verano es otra forma de vivir, es el estío la estación que todos esperan para vivirla a tope.

Unos videos excelentes  MichaelRogge nos dan testimonio de la Playa de San Juan en 1964 de la Albuferta en 1965, donde se puede apreciar el Bom de la construcción de la costa alicantina.




sábado, 11 de junio de 2016

Luces de madrugada

Era de madrugada camina como un vagabundo por las aceras malolientes de la ciudad, esta misma noche a la salida del concierto, me dio un beso, saco de su corazón unas balas, estas fueron sus palabras, "todo tiene un principio y un final, este es el final, hay otro, no quiero hacerte daño, prefiero ir por la verdad por delante, por muy cruel que sea". Se dio medía vuelta y se perdió entre el publico que abandonaba el concierto. Me quede paralizado como un mimo que hace de estatua en cualquier ciudad, unas lagrimas de niño abandonado recorrieron las mejillas huérfanas de amor.
Seque las lagrimas con un pañuelo de papel, comenzaba hacer frío, o mi cuerpo eso notaba, era noche de luna llena, su luz era la única ante mis ojos, pasos tristes y cansados en dirección al olvido, acompañado por el ruido de las suelas de los zapatos y del humo de un cigarrillo, de pronto unas luces de colores ante mi vista, me adentre en aquel viejo antro, tome un güisqui con soda acompañado de una rubia bien entrada de años, vestido rojo, labios mal pintados del mismo color. No se si era mujer en venta o una pitonisa, pero nada más acercarse estas fueron sus palabras “ te han dejado esta noche” , dije sí moviendo la cabeza. No se como fue, acabe en sus brazos, dejo de ser una mujer del oficio, saco lo mejor, parecía una madre, me acaricio el pelo, me abrazo tiernamente, me dijo “ cuando acabes la copa márchate,  el alcohol no es la solución , vete a dormir, mañana lo veras mejor". Cuando salí por la puerta de color granate me dio un beso en la mejilla, se despidió con estas palabras, "el amor tiene fácil entrada y jodida salida", y recuerda " no te creas nada del amor que es para siempre, porque eso es mentira, aquí los que vienen son los del amor para toda la vida".
Luces de madrugada.
Minutos de soledad.
Miradas huérfanas.
Soledad y miserias.
Amores perdidos.
Veneno en los cuerpos.
Luces de madrugada.
Noche llantos.
Amanecer de esperanza.


lunes, 6 de junio de 2016

Mi abuelo Roberto


El verano estaba a punto de comenzar, eran los últimos instantes de la Dictadura de Primo, el calor abrasador pronto se adueñaría de las ciudades y pueblos que aquella lejana España, donde se vivía en incertidumbre, los más jóvenes soñaban una República de trabajadores, eran años muy difíciles, se dirigía a la venta del helado, con la heladora al hombro recorrían las calles de la ciudades de la Meseta castellana para que los lugareños mitigaran la sed con un refresco granizado. Dos años después llego la esperanza, nuevas ilusiones, por fin el tan esperado cambio político se instauro en España, al poco tiempo se diluyo como gotas en un Océano, las revueltas eran constantes en el país, él seguía trabajando duro con sus manos y su fuerza, fue padre por aquellos años trabajaba en jornadas interminables por unas monedas, donde fuera y en lo que fuera, llegado el invierno comenzaba la recogida de las aceitunas, para pasar después a la teja, o bien en la construcción, todo trabajo era bueno para mantener a la familia. Llegó el alzamiento, los reclutaron engañado para ir al frente a trabajar de albañil, nubes negras cubrían la nación, días de pena en su familia, dos hijos, al poco tiempo uno murió, el hambre de la maldita guerra hizo estragos en un neonato. Termino la barbarie, la sin razón, silencioso llegó a su casa, el pueblo dividido como toda España, dolor en todas partes, decisiones muy injustas, el rencor cubría el cielo, la Dictadura oprimía a los perdedores, pasaron los años, enfermedad en la familia, trabajo muy duro, poco dinero, todo para médicos, había que seguir luchando, campos nevados en la recolecta de aceitunas, vareando por los campos de la provincia, subiendo y bajando del andamio con pico en mano, años de hambre, racionamiento de cartilla bajo el yugo de los ganadores que intentaba a doctrinar, él en silencio trabajaba era honesto con sus ideales en el corazón, porque había que comer, la prudencia era patente en todos. Pasaron los años difíciles de la postguerra, seguía luchando contra los infortunios de la vida, pronto la viudez se instalo en su vida, el y su hija siguieron caminando juntos, el uno para el otro, al poco tiempo el sol comenzó a iluminar en su vida, nacieron dos nietos, la primera con el nombre de su mujer, y del segundo fue padrino, los fines de semana los paseaba orgulloso con el carro, era tiempos de sonreír, tiempos felices, cuando se jubilo llego el último nieto, que llevaba su mismo nombre, aquel hombre jubilado estaba disfrutando de la vida dura de años injustos con tanto sufrimiento.
Mañana 7 de junio, onomástica de San Roberto, para él es el recuerdo de hombre fuerte y aguerrido y sobre todo muy leal, con un corazón muy grande que demostró a lo largo de su vida, fue muy querido por todos, porque la prudencia fue una de sus virtudes. Su nombre sigue presente, nieto y bisnieto, él dejo unas semillas en la tierra que están creciendo cada día en cada uno de sus nietos, que intentamos trasmitir a nuestras raíces. Un abuelo que de niños nos aguantaba todas las bromas que gastábamos día tras día, su paciencia era infinita, nuestro defensor cuando cometíamos travesuras, y muchas veces nuestro aliado. Un 29 de abril en plenas fiestas de Moros y Cristianos de las que era un ferviente admirador y de su comparsa Vizcaínos, nos dejo, era ley de vida, el recuerdo sigue en nuestro corazón de aquel año 1988.

Cigarro en su boca.
Humo en sus pulmones.
El único vicio.

Desde mi modesta y humilde atalaya con estas palabras nacidas desde lo más profundo de este corazón quiero dar mi pequeño reconocimiento a unos valores, la prudencia y la verdad, que fueron los valores que siempre llevo encima para que sigan creciendo en nuestra vida en estos momentos de turbulencias cotidianas.
Mi abuelo Roberto.


sábado, 4 de junio de 2016

Cien días


Cien días,
negras nubes,
olvido de sus calles.

Suenan trompetas,
viejas partituras,
perdidas en sus calles.

Lagrimas ensangrentadas,
poetas abatidos,
disparos en sus calles.

Cien días,
negros sus días,
guerra en sus calles.

Cien días y sin sol,
calles desiertas,
silencio en sus labios.

Cien días de lagrimas.
Cien días de guerra.
Cien días de bombas.

¡ Malditas Guerras!