miércoles, 19 de abril de 2017

Cuando llegue a viejo

Cuando llegue a viejo, boina, garrote, melancolía, pagando el Ocaso toda la vida, para simplemente morir y no dejar deudas de mi ataúd, la iglesia no hace falta que me lleven, porque fui a ratos bueno, otros ratos malo, y en medio ni frío, ni caliente. muerto no quiero escuchar que era buena persona, así que no quiero visitar a los de la sotana en el Adiós. No soy amigo de tales, tampoco enemigo, solo me queda de ellos los meses de monaguillos de la inocencia infantil de tiempos de los últimos años de franquismo con su Oje incorporada en la vida. No creo en Santos, y sus prebendas allí no pinto nada en el día que abandone la tierra, espero ser octogenario, con las pastillas de la tensión y antinflamatorios, un viejo con boina, garrote, melancolía, gafas de culo de vaso y un libro para dormir en el sofá por el día y pastillas anti borreguitos por la noche.

PD. La foto es el bar de los viejos de mi pueblo, no tengo otro.

martes, 18 de abril de 2017

Mis zapatillas

¡ Ay mis zapatillas !.
No son para correr, tampoco para caminante, son algo más, las de domingo y fiestas de guardar, las amigas de mis pies, las que nacieron para correr, nunca llegaran a la meta, ni sufrirán los últimos kilómetros de las medias maratones, tampoco serán de senderos y asfaltos, las de un medio cojo, puede que si, las que tienen poco rodaje, y como todas mis Mizuno sacare el dedo por encima en la zapatilla izquierda, para seguir con la tradición de este huérfano del deporte que a sus cincuenta y algo desolado ante el ibuprofeno y las batas blancas.
Mis zapatillas.

domingo, 16 de abril de 2017

Rejas.

Vivo detrás de las rejas.
No estoy en la cárcel.
Es la atalaya de mi vida.

No son las rejas del corazón,
ni las del amor,
son misterios de la vida.

Nadie es libre,
por mucha proclama,
al viento.

Todos viven detrás de las rejas.
Unos lo saben, otros no lo reconocen.
Cosas de las rejas de esta vida.

Mientras escribo estas palabras suena la música de Dover para subir mi adrenalina desde las rejas del momento, el día que hice las foto, nunca supe que lo que significaba, son las rejas de una casa de antiguos pudientes de un pueblo cualquiera de la España de rojos y azules, que más da. Las rejas sirven para que los amigos de los ajeno no lo tengan tan fácil acceder a la libertad de la morada, llevarse los viejos secretos que esconden las paredes de las memorias de los ancestros, y algo más que son los sueños no cumplidos que siguen sin poder encontrar su libertad.
Todos tenemos nuestras rejas en esta vida, quien no lo crea, pues allá él, o ella, la libertad completa no existe, por mucho que digamos que sí existe.
Se acaba la música de Dover, dejo de escribir letras enrejadas.

domingo, 2 de abril de 2017

Religiones


Para que la religión organizada tenga éxito, tiene que hacer que la gente crea que la necesita. Para que las personas pongan su fe en algo, deben primeramente perder su fe en si mismas. Por esta razón, la primera tarea de la religión  organizada es que pierdas la fe en ti mismo. La segunda tarea es hacer que veas que ella tiene las respuestas que tú no tienes. Y la tercera y más importante es inducirte a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas.
Pag 240.  Conversaciones con Dios II.  Neale Donald Walch.

Otra vez en Madrid

XVIII

OTRA VEZ EN MADRID

Otra vez en Madrid, de matinada,
desenchufado, lúgubre, beodo,
dueño de mí, quiero decir con nada,
fuera de ti, quiero decir sin todo.

Otra vez con el tic estrafalario
de embridar taquicardias cimarronas,
otra vez sobornando al calendario,
otra vez blanqueando neuronas.

Otra vez las abyectas navidades,
con su almidón, su nuera, su chupete,
su turrón de Xixona y su maceta.

y Mama Inés contando necedades
y las noches de paz, apaga y vete,
y el billete de ida a otro planeta.

Joaquín Sabina.
Ciento volando de catorce.
Pag 43.

domingo, 26 de marzo de 2017

Deambulando por la vida



                                                            
                                                           Deambulo por el sendero.
                                                           Lejos del pasado.
                                                            Quien me conozca.
                                                            Que me olvide.

Es tan largo el caminar,
necesito descansar,
llevo cargada la mochila,
luces y sombras,
son parte del pasado.
Esperanza en el mapa,
tesoro escondido,
en las aguas del pasado.


Primavera despierta,
eres luz y energía,
eres la sonrisa de
la vida.
Verde es tú color,
horizonte dibujado,
en las acuarelas
del pintor.
Eres la reina,
paisaje del amor,
con la unión de la flor.
En el vuelo de los acróbatas,
dibujan figuras geométricas,
pájaros dueños de los arboles.
Duelo del invierno,
llora desde el cielo,
lluvia de abril.
¡Despierta Primavera!
Deja atrás el frio,
las mantas y estufas.
Ondea tus banderas.
Amarillo soleado.
Azul celeste en el cielo.
Verde en el campo.


Agua de mis sueños.
Fresca y pura.
Agua ligera.

Calmas la sed del caminante.
Agua cristalina.
Manantial del viaje.



Deambulo por la vida, con cara de cansado, aparecen los fantasmas, el niño de caballo cartón, cabellos plateados, camino por los pedregales en esta primavera recién nacida, dibujando corazones imaginarios en los arboles. Huyo de la ciudad, de los cláxones, contaminación, mientras deambulo por el sendero, respiro tomo aire puro, aprendiz de ruiseñor, observador de la madre naturaleza, que no olvida que nacimos de sus entrañas.
DEAMBULANDO POR LA VIDA


domingo, 19 de marzo de 2017

Fin del invierno


En el último domingo invernal con una extraña ironía del fin del invierno, divago con los pensamientos, pronto los cuerpos encarcelados de las ropas de algodón serán libres, desnudos serán barnizados por el astro rey, entre este mar de dudas de salitre remuevo la conciencia abstracta que fluye como en la pantalla un cine de verano. Aquí ahora sentando en esta atardecer en la mesa camilla y brasero para calmar el frío de alma herida y maltrecha. Resaca de las desdichas de este vacío presente, pasado entre la mugre de estos grillos que pueblan la dualidad de mi cascaron. El viejo parlante sin palabras despide el invierno sin pena ni gloria, escondido entre las mentiras del vertedero de las verdades que andan de esquina a esquina como los bebedores ricos de buen vino y peor dolor de cabeza.
Sueños de un atardecer, que no voy a dejar plasmados por aquí, se quedaran en el cajón silencioso de la alcoba de los sueños benditos.
Se acaba el invierno en una tarde de un domingo cualquiera como tantos otros días entre la lluvia y el frio.

Los colores sonríen
pronto serán los dueños
de la vida y del azar.
Primavera loca,
y adolescente en tus
entrañas, gritaras,
reirás  de alegría.

Cuerpos blancos,
en la arena de oro,
entre toallas y cremas.
Desnudos y libres.

Primavera incandescente,
de luz y fuego,
pasión en tu corazón,
habitas en las venas
del sol de Abril.

Días de luz y color.
Días de lluvia y viento.
Días de confusión.
Coctel primaveral.