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Insomnio

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 Noches oscuras el silencio reina, ironía extraña, sombras oscuras, insomnio en la alcoba, segundos eternos, sigo sin dormir. Lluvia golpea  las ventanas, vendaval en la calle, y en mis sabanas. Son las tres, son las cuatro, esto es eterno. Son las cinco suena el despertador, ahora que estaba  durmiendo.

Huelga del amor

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 Bailare hasta el amanecer, mirare a las estrellas vestido en mi disfraz, gris, amarillo, rojo. No se quien soy, el mismo o el otro, sere el del más allá. Las heridas sin tiritas, el corazón herido, silencio en la  cama,  huelga del amor. Seguiré bailando hasta el amanecer, vestido de gis, amarillo, rojo.

Cuando llegue viejo

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 Cuando llegue a viejo sere un viejo verde, mis ojos te desnudaran, la mente soñara, la realidad, Lorenzo no se levantara. Viejo verde, baboso y dentadura postiza, la bragueta repleta de manchas, la próstata se reirá de mi con las gotitas del viejo verde baboso.

Calles de la infancia

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 Calles de la infancia, historias del pasado, noches de verano juegos y bocadillos. Rondalles de Valor, recuerdos de inocencia, calles empedradas,  leyendas en sus  portales. Verano en las calles magia en cada una de ellas la infancia de los setenta, algarabía en las calles.

Cuentacuentos

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 Cuando un niño sonríe algo importante esta sucediendo, y es que los artistas cuentacuentos, tienen magia en sus palabras y gestos para transportar aventuras fascinantes, donde la felicidad del niño es plena. La sonrisa esta en cada palabra, en cada gesto, cuentos que llenan de gozo la felicidad de los infantes. Erase una vez.   

El olvido

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 Hablemos del olvido, del pasado, de las entrañas y sus historias que mueren en el ostracismo, nadie quiere ver, no es por maldad, es por dejadez, pasan los días, los años, todo se evapora en las nubes de tormenta, y todo queda en el olvido sin más, esperando un final sin retorno donde será escombros, como muchos de los corazones de los transeúntes que caminan todo el día con prisas.

Silencio

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 Después de la tempestad viene la calma, del alboroto de unas horas al silencio, la cancha cerrada cal y canto. Entonces el silencio se adueña, no hay botes balón, ni abucheos, ni gritos, no hay nada, solo queda el silencio de un domingo invernal del mes de enero por la tarde, donde impera la calma y el silencio huérfano. La tarde se vuelve rara las nubes acechan el cielo que va en busca del ocaso, las historias volverán mañana al amanecer entre el sonido del balón cuando entre botes dejara el silencio para otros momentos.