Salía del supermercado con el palo de la fregona que acaba de comprar, me disponía cruzar por el paso de peatones , un coche paro para que pasase. Alli estaba ella, con su sonrisa, hizo un gesto con la mano para que cruzase, le devolví el saludo y seguí cruzando el paso peatonal. Dos horas después por el WhatsApp me mando un mensaje, me quede petrificado con las palabras que esta leyendo, siempre lo mismo no se era amistad o algo más, ella duerme con su marido estas palabras me descolocaban. Mi cabeza me dijo no busques fuego donde te puedas quemar. Asi lo malo es que mi cabeza solo hace que pensar en el mensaje del WhatsApp, espero que su marido no sea el cotilla que escudriñe WhatsApp de su mujer, yo estoy tranquilo, no conteste.