En esta siesta de otoño, bajo este olmo colosal. que ya sus redondas hojas al viento ha comenzado a echar, te me das, tú, plenamente, dulce y sola Soledad. Solamente un solo pájaro, el mismo de todas las siestas, teclea en el olmo, su trinado musical, veloz, como si tuviera mucha prisa en acabar. ¡Cuál te amo! ¡Cuál te agradezco este venírteme a dar en esta siesta de otoño, bajo este olmo colosal, tan dulce, tan plenamente y tan sola Soledad! Miguel Hernández. El 28 de marzo se cumplió 74 años de la muerte del poeta oriolano en la enfermería en la prisión de Alicante, a las 05.32 de la mañana con tan solo 31 años a causa de una tuberculosis. Fue enterrado el 30 de marzo en el nicho número mil nueve del cementerio Nuestra Señora Virgen del Remedio de Alicante.