El de los ovnis
Erase una vez un hombre que iba todo el año con sombrero de paja, jersey rojo de lana, pantalón de pana marrón y alpargatas igual daba que fuera 15 de Julio caloroso o 15 de enero nevado, siempre la misma ropa, en el pequeño pueblo montañés donde vivía, los vecinos lo conocían por el espantapájaros. El nunca tenia una mala palabra y ni un mal gesto para nadie, a pesar de las burlas y comentarios jocosos. Le encantaba sentarse debajo de los cipreses y pasar las horas de descanso leyendo, sobre todo de misterio, astronomía, meteorología y física, decía creer en los ovnis, y en el más allá, a pesar de llamarle por algunos los más jóvenes el loco de los ovnis, se dedicaba a sonreír. Un día estaba sentado el centro de la plaza mayor del pueblo debajo de un árbol centenario que la presidia, se le acercaron unos turistas preguntando por un señor físico que vivía en el pueblo, él los miro y dijo que era servidor, la cara de extrañeza era palpable, el no dudo en decir, soy físico po...