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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos

Historia de lobos

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 Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas y le dijo: " Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de nosotros". " Uno es malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.." " El otro es bueno- Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe". El nieto lo meditó por un minuto y luego pregunto a su abuelo. -¿ Que lobo gana? "AQUEL AL QUE TU ALIMENTES"

Estamos....de paso.

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Un turista en Israel quiso conocer al célebre rabino Hiel el Sabio. Cuando entró en su casa, le sorprendió ver que ésta consistía en una sola estancia de libros y un único taburete donde sentarse. El turista preguntó: - Pero, Rabí, ¿ donde están sus muebles ?: - ¿ Y dónde están los tuyos ?- replicó el sabio. - Yo estoy de paso. - ¿ Como piensas que estoy yo ?. concluyo el Rabí.

Sueños de hojalata

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El reloj de pared estaba abandonado en el desván entre otros trastos viejos e inservibles. Un día el abuelo buscaba unos cuentos que hacía un montón de años que habitaban aquella estancia, observo que entre la pared y el suelo estaba el reloj, había un poco de humedad. El reloj estaba parado y lleno de polvo, lo sostuvo entre sus manos, lo miro, creyó que quizás era algo de aceite del mecanismo, una fugaz idea paso por su cabeza, llevar el reloj al taller de un amigo, que se dedicaba al mundo de las joyas y relojes. Cuando fue a recoger el reloj, pregunto a su amigo. - Estaba muy estropeado y oxidado. No- Contesto el  amigo relojero. Simplemente estaba triste y cada media noche aunque sus manecillas no funcionaban, él seguía el compás de ellas y al no poder dar las doce campanadas anunciando el nuevo día, de su humilde corazón manaban doce lagrimas. Desde aquel día  31 de Diciembre muy especial, el reloj de pared preside el salón en cual hace muchos años fue testi...

El viejo sabio

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En un pequeño pueblo en el desierto habitaba un anciano, no era tan mayor como la apariencia de sus cabellos largos, barba blanca y ropas viejas casi sin color Su modesta morada estaba a la entrada de aquel pueblecito de aspecto desolador, todos le llamaban en tono despectivo “ el viejo sabio”, la crueldad de estos lugares es infinita mezclada de la burla constante, llegando a limites insospechados de hiriente hacia el anciano. Un hombre pasaba con su carro repleto de granos de trigo, llego a la posada para pasar la noche. Y pregunto al dueño de la posada, por el hombre de pelo blanco largos que habitaba en una pequeña casa a la entrada del pueblo. Le llamo la atención aquel hombre que le ofreció agua a su paso, sin él pedir agua. Llevaba horas que no encontraba agua para beber en la travesía por aquel desierto. Supo leer su mirada, la necesidad del sediento. A lo que el dueño dijo. - Es un viejo loco, que se cree que es sabio, en realidad es un pobre infeliz-. Mientras descansa ...

El fraile

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El libro silencioso descansaba sobre la vieja mesita de noche del joven fraile en la modesta e humilde estancia de retiro, acompañado en la pared por el crucifijo en el cabezal del camastro. Cada tarde en la hora del reposo, el libro deslizaba entre sus dedos acompañado de algún triste pájaro que se asomaba a la repisa de la ventana. Las paginas escritas con una hermosa caligrafía, trazos perfectos en los que se divisaba el paisaje descrito con una precisión casi perfecta, buceaba entre las frases y párrafos que habitaban en el silencio de sus paginas. El libro silencioso permanecía en aquella humilde estancia desde dos siglos posteriores, cada fraile que había habitado en la habitación, cuidaba con un esmero infinito las paginas del libro. Que tenia este libro tan preciado, que secretos reposaban en sus paginas, que tenia de especial aquel libro. Todo fraile que pasaba por esta humilde e austera habitación bebía de la fuente de sabiduría que allí manaba y nadie preciaba en comenta...

Un libro de tapas rojas

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Un joven senderista apoyado con sus bastones recorría los caminos de la agrestes de las montañas y diviso a los lejos un pequeño valle donde se podía ver una pequeña casa de retiro, la curiosidad le hizo tomar la decisión por acercarse aquella arboleda que rodeaba la casa, nada más llegar vio como de ella le recibía un anciano de pelos largos y blanca larga espalda encorvada y caminaba apoyado con un bastón. Este hombre centenario vivía en aquella pequeña cabaña desde hacía muchas décadas. El joven sorprendido de que aquel viejo habitara en aquel valle solitario amablemente no pudo dejar de preguntar ante tal situación, el hombre lo invito a pasar a su humilde posada en donde la chimenea estaba encendía durante todo el día, puso dos vasos encima de la mesa y una botella de aguardiente, la conversación entre los chasquidos del fuego se convirtió placentera, tal fue que pasaron cinco horas en una rapidez como si las manecillas del viejo reloj e único que colgaba de la pared hubiese ac...

EMI

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Era una tarde de un mes de invierno, sábado, las calles desiertas, las luces iluminaban el paso de aquellos atrevidos que transitaban, tapados con gorros de lana y bufanda, el frio y el viento eran inmensos, aquí en plena montaña, recordaba que solo 40 Km, diferente, sus 8 grados de diferencia, es mucho para los cuerpos. Sentados en la mesa, surgió una pequeña idea. Cogimos cajas de zapatos viejas, las cortamos, y dibujamos unas figuras, pronto esos recortables adquirieron sus cuerpos, con temperas le íbamos dando color, y con lápiz le dimos soporte, teníamos dos, el tiempo volaba como un ave que pasa en busca de tierras más cálidas, mientras Alex, bueno Lalo como le llamamos por aquel tiempo jugaba en la alfombra. Le dimos nombre una se llamara el Ada madrina, la niña la llamaremos Emi. Seguimos haciendo recortables, dos niñas, que tambien las pintaste con las temperas, yo recortaba. Ya teniamos los protagonistas, mientras tu cara sonriente de niña feliz, con tus gafas, tus cabello...

NOCHE DE REYES

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Era 4 de enero, Salva había quedado en casa de su compañero de clase Carlos y con él primo de este Álvaro. Estuvieron toda la mañana escribiendo y comentando que regalos pedían los Reyes Magos, para ellos y sus familiares. Por la tarde fueron a entregar las cartas al Heraldo, enviado por sus Majestades Los Reyes de Oriente. Cuando Salva llegó a casa, estaba muy contento, pues al entregar la carta al paje le dieron una bolsa de caramelos y chicles, pero se topo con la realidad diaria de su vida, su padre borracho como siempre e insultando a su madre. Su cara de felicidad, pasó en unos instantes a la tristeza y desolación. Fue a la cocina tomo un vaso de leche y cabizbajo entro en su habitación. Como muchas noches las lagrimas invadían su almohada. A la mañana siguiente, le pidió a su madre, que se irían juntos a ver la cabalgata. Por supuesto, no lo dudes- contesto la madre. Iremos a la plaza del Ayuntamiento y veremos la Adoración al niño Jesús. Sabes que mi Rey preferido cuando era ni...