Hay escaleras para subir al cielo, otras para bajar al infierno, depende de cómo caiga la moneda, cara o la cruz. Momentos en que el cuerpo comienza a sudar cuando las escaleras son inhumanas, las piernas de rinden ante ellas. Una noche de sueños, unas más en la almohada del desespero, subía escaleras, no paraba de subir, cuando creía que estaba en el final, aparecían otras, más escaleras. El cuerpo empapado de sudor, salitre en los poros, la vista nublada, veía doble, o triple, quien sabe, la niebla me acompañaba en tal menester, la lluvia lleno de agua las escaleras, la corriente de tal diluvio me empujaba para abajo, intentaba cogerme a las escaleras, una riada estaba presente, recordé que no sabia nadar, quería seguir subiendo, ya no veía las escaleras,el agua se mezclaba con el barro, el final de las escaleras se lo llevo el viento huracanado, quería gritar. No me salía la voz, por fin grite, “ Auxilio, auxilio, socorro, ayúdame a salir de aquí” las escaleras no paraban de ...