jueves, 27 de diciembre de 2007

NOCHE DE REYES




Era 4 de enero, Salva había quedado en casa de su compañero de clase Carlos y con él primo de este Álvaro.
Estuvieron toda la mañana escribiendo y comentando que regalos pedían los Reyes Magos, para ellos y sus familiares.
Por la tarde fueron a entregar las cartas al Heraldo, enviado por sus Majestades Los Reyes de Oriente.
Cuando Salva llegó a casa, estaba muy contento, pues al entregar la carta al paje le dieron una bolsa de caramelos y chicles, pero se topo con la realidad diaria de su vida, su padre borracho como siempre e insultando a su madre.
Su cara de felicidad, pasó en unos instantes a la tristeza y desolación. Fue a la cocina tomo un vaso de leche y cabizbajo entro en su habitación. Como muchas noches las lagrimas invadían su almohada.

A la mañana siguiente, le pidió a su madre, que se irían juntos a ver la cabalgata.
Por supuesto, no lo dudes- contesto la madre. Iremos a la plaza del Ayuntamiento y veremos la Adoración al niño Jesús.
Sabes que mi Rey preferido cuando era niña era Gaspar.
¿Y el tuyo?
No sé, eh, eh los tres, bueno Baltasar, que parece más joven. Pero esto es un secreto, que no se enteren.

Había caído la tarde, era de noche, hacía mucho frio, estaba haciendo agua nieve muy fina, él iba muy abrigado y con bufanda.
Estaban en una esquina de la plaza del Ayuntamiento, la megafonia estaba sonando la canción “ ya vienen los Reyes” el nerviosismo se hacia latente en todos los niños, tarde larga, todos impacientes, delante habían colocado el Belén viviente.
El Alcalde dio la bienvenida a sus Majestades, después Melchor leyó un pequeño pregón, dirigido a todos los niños del pueblo. Se hizo un silencio, él vio en otra parte a su amigo Carlos que estaba acompañado de su hermana y sus padres.
Miro hacía el otro lado y vio a Álvaro en los hombros de su padre para poder ver mejor y a su madre.

De regreso a casa, cuando paso por el bar antiguo del pueblo, vio por la ventana, a su padre sentado en un taburete y recostado en la barra, debido al estado de embriaguez.
En esos momentos los ojos se le humedecieron, noto como su madre le apretó la mano, fueron en silencio hasta casa. Cuando llegaron se secaron las lagrimas, tenían los ojos muy rojos. Su madre se tranquilizó e intento calmarlo abrazándolo.
Entraron a la sala de estar y encima estaban los paquetes. Los desenvolvió sin la celeridad de cualquier niño en esta noche. Su mente estaba en otro lugar, le trajeron una raqueta de tenis unas pelotas y unas zapatillas que eran de una marca conocida que llevaba el tenista que era su ídolo.
Cuando se fue a dormir aun no había llegado su padre. Intento coger el sueño. Pero le era imposible, la mente le venían malos recuerdos, como el día que vio a su madre llorar por que le habían avisado del banco que iban a quitarles la casa.
Por culpa del alcohol, echaron del trabajo a su padre, faltaba mucho e iba borracho, el paro se había acabado, su madre sabía que nadie le iba dar trabajo mientras bebiera.
Su madre se las apañaba como podía, limpiaba casas, iba a la vendimia cuando era su tiempo y últimamente trabajaba los fines de semana en un salón de banquetes limpiando en la cocina.
Estuvo toda la noche sin dormir, al amanecer vio como su padre entraba en su habitación, se hizo el dormido, dejo dos paquetes debajo de la cama.
Cuando estaba desayunando, entro su padre a la cocina, no estaba ebrio, que raro, que no estuviera en el bar, se pasaba todo el día alli.
Su padre dijo- esta noche he oido algunos ruidos, tendrás que mirar toda la casa. Creo que eran heraldos.
Salva fue a su dormitorio, cogió los paquetes de debajo de la cama. Los abrió con una tremenda curiosidad, un paquete estaba la camiseta de su equipo preferido con el dorsal y nombre de su jugador que él imitaba cuando jugaba a fútbol. El otro regalo antes de desenvolverlo sabía lo que era, un balón de cuero y llevaba el escudo también de su equipo.

Salió al patio de la casa, miro al cielo, hizo un guiño a Sus Majestades Los Reyes de Oriente y les dio las gracias.
Por un momento fue el niño más feliz del mundo, pero les recordó que el único regalo que les pidió, no en la carta, sino en el corazón, QUE SU PADRE DEJARA DE BEBER.

lunes, 24 de diciembre de 2007

EL DIARIO




Abrió el cajón, vio que había una libreta, la cogió, la abrió por la primera pagina, paso a la segunda, siguió hojeando, leyó cosas que no iban con él, eran las intimidades de su hermana, cerro la libreta, la dejo donde estaba, cerro el cajón de la mesita de noche y salió de la habitación, se dio cuenta que era territorio prohibido.
Esa misma noche empezó a dar vueltas en la cama, no podía dormir, las cosas que había leído, eran parecidas a sus pensamientos, y se preguntaba, porque no escribía su diario intimo, siempre eran cosas de ellas.
A la mañana siguiente fue a la librería y compro una libreta de tapas granate. Por el camino de vuelta a casa, pensaba que le tendría fidelidad a su diario intimo, solo accedería él, recordó un libro que leía su hermana, no hacía mucho tiempo, el premio planeta del 95, el autor le sonaba algo de Delgado, donde la protagonista Begoña, escribía, y su marido lo leía en secreto, era algo así, creía recordar, una tarde que estuvo hojeando el libro. En su libreta puso una pegatina blanca y escribió " NO ABRIR ES CONTAGIOSO".
Todas las noches escribía algo, desde poemas de amor, hasta los insultos al policía local que le habían puesto una multa, por no llevar el casco en su motocicleta, los cotilleos del barrio, el amor hacía su vecina madura de unos cuarenta y tantos, que cada vez que subía las escaleras delante de él, se le quedaba una cara de tonto, al ver mover su culo, lo ponía a mil, como su moto, y el odio que le tenia a su marido por tener ese maravilloso culo, y la simpatía que le tenia a la mejor amiga de su hermana, cada vez que veía su cuerpo y sus tetas, se le subía la sangre a la cabeza y a otro sitio.
Todas las noches sin falta, escribía, aunque solo fuesen tonterías, cosas de la pandilla, sus preferencias, que chicas le gustaban.
Un día, no pudo aguantar más, lo evitaba, lo sabía, pero decidió, que era la hora de contar la verdad, era la infidelidad de su padre con su madre, cosa que nunca se atrevió nunca a contarle, tenia miedo a lastimarle su autoestima, era de tendencias depresivas.
Cuando estaba depre, su diario le animaba a escribir, todo lo que pensaba, no había secretos, como cada noche al terminar de escribir lo guardaba en una caja de zapatos, que nadie iba a registrar en ella, pues guardaba sus cosas, pero un viernes, no pudo, su madre estaba sola, viendo la tele era tarde, cerca de media noche, con una cara de tristeza habitual en ella, saco valentía, y le dejo libreta para que leyera, con lagrimas en los ojos, le confeso, que ella, si lo sabía, pero se hacía la ignorante, le dijo, que ya eran muchos años de carga, y que estaba muy cansada, que era por ellos, él le dijo que no, por ellos no. Porque tenía miedo, no contesto, pero movió la cabeza con signo afirmativo, la abrazo y lloraron, al cabo de un rato, le dijo, adelante, yo estoy contigo, no aguantes más, sé valiente, los tres saldremos adelante y le contesto, que su hermana, estaba que se le caía la baba con su padre, movió la cabeza negándolo, ella lo sabe, yo, me entere porque lo he leído en su diario, lo odia, le tiene asco, y por eso le intenta sacar de todo, es como venganza.
Llevó muchas noches sin dormir, desde que lo leí, Seremos tres en la familia.
Mañana empezamos de cero, le dijo, no te preocupes, que desde hoy voy a dejar de ser cobarde.
Él cogió la libreta, la guardo en su caja de zapatos y se fue a dormir sin el gran peso tenía encima.
Buenas noches y mañana empezaremos a luchar por ser felices..

La libreta queda guarda en la caja de zapatos, con sus penas, ilusiones, esperanza. Sigue siendo una parte importante de su vida.

viernes, 14 de diciembre de 2007

LA MUSA



Acabo de comer se tumbo en el sofá, hojeo una revista, era las tres de la tarde, de repente se levanto salió al ventanal que miraba hacia el mar, era una tarde espléndida de primeros de mayo, se puso el bikini y una blusa se bajo a la playa, mientras caminaba por las tablas que estaban encima de la arena miraba a su alrededor para donde iba a dirigirse, esta casi vacía, el mar reposaba con una tranquilidad agradable su ruido de las pequeñas olas eran una sensación para sus oídos, llego casi hasta la orilla, extendió su toalla, se quito su blusa, se tumbo, su cuerpo esta blanco era los primeros rayos de sol, se le olvido coger el protector solar, no pasa nada, pensó voy a estar poco tiempo, se coloco sus gafas de sol, e intento dormir mirando hacia arriba, el sonido del mar transmitía una calma infinita, se estaba muy relajada, el viento suave era agradable, sus ojos se cerraban poco a poco, su mente en blanco, pero una música que se oía desde un pequeño aparato de una joven pareja de unos quince años que estaban a unos pocos metros y que acaban de llegar, le surmegieron en recuerdos tristes pero agradables la vez, la voz le era familiar, fue canción de moda algunos años atrás, siete justamente, pero que fue de aquel grupo de dos chicos y una chica.

Las actuaciones de pequeños locales donde muy poca gente iba, muchas veces ni les pagaban, tres jóvenes con ilusiones, grabando maquetas, recorriendo casas discográficas, recibiendo negativas, evasivas, o mentiras, falsas promesas, hasta que un buen día, en un local cutre y sucio que actuaban les vio un representante de una multinacional.

Empezo una carrera vertiginosa, grabar, actuar en conciertos, televisiones, la voz era de la chica de cabellos rubios de aspecto jovial, el bateria era su novio, la guitarra era el otro componente del grupo y su cerebro, quien maneja las riendas del grupo.

Una noche le fue infiel a su novio y se acostó con el otro chico, a partir de aquel desliz el grupo se resquebrajo, seguía queriendo a su novio, estaba muy mal, aquella noche la pelea con su novio acaba en venganza de ella, eso no eran formas, estaba arrepentida, el otro chico la acosaba siempre que podía, fue una guerra interna en su ser, hasta que exploto al mes, cuando le contó a su novio el desliz, fue el final del grupo.

Su vida giro en vaivenes se aparto del mundo de la música, sus ilusiones se partieron, su tristeza la apago, se dedico a vivir de rentas, monto un par de negocios pero fueron un desastre, y alli estaba en aquella playa toda melancólica escuchando aquella voz, que un día era la suya.

Se levanto se fue de la playa con lagrimas tapadas por las gafas de sol, fue una soñadora de la canción, era una voz dulce que trasmitía amor, ahora era una chica sin horizontes.

Mientras se dirigía al apartamento, una luz la ilumino, era joven, su voz estaba intactacta un poco descuidada, pero su corazón desde en ese mismo instante le estaba dictando una canción.

Cogió su guitarra la probo, unas notas, lápiz y un papel escriben aquella fuente de sentimientos que nacían de su interior, toco un par de notas.
Al anochecer aquella canción estaba compuesta letra y musica, quizás le faltaban algunos arreglos tanto de musicales como de voz.
Amaneció estaba acabando otra canción, se olvido de cenar, de ducharse, esta naciendo otra vez, las fuerzas que se perdieron, ahora estaba muy imponente, por fin se estaba encontrando.

Pero las puertas estaban cerradas, era empezar de cero otra vez, aquello le dio ímpetu para mejorar, la conocían, era un buen proyecto le comentaban, su música estaba muy vista, no era el momento para los cantautores, una chica de pop, no-tenia hueco en aquel lugar.
Sus canciones narraban sus tragedias, sus errores y el canto a la esperanza, pero su meta estaba por llegar y lucharía para llegar a plasmar aquel ilusionarte mundo que llevaba, su voz era su alma y su guitarra su corazón.

Desde aquel día toco en pequeños garitos donde palpaba el calor a la gente, el aliento, sus voces, donde el cariño entre ambos era mutuo, se querían, se amaban, se respetaban, era muy feliz llegando a ese pequeño mundo, que son quienes quieren a la musica, quien de verdad entienden, la viven, saborean como un buen vino, sufren, lloran, es aquella bendita gente que hace posible que la voz no muera.

Ahora era ella quien no quería saber nada de las discográficas, ni multinacionales, la buscaban, porque el boca a boca era la mejor publicidad.

Ella era agradecida a su pequeño mundo de locales diminutos, su gente fiel, que la seguía y tenia muy claro, que no iba cambiar.

No era amante de los toros, cada vez que tocaba, las primeras palabras se las dedicaba al tendió. VA POR USTEDES.

Entonces tiraba al tendido algunas partituras y cantaban juntos toda la noche, donde su publico era sus coros, que coros, majestuosos. Que voces, que sensaciones, magia alrededor de la canción, directo autentico, donde eran todos cantantes y escuchantes a la vez.

Noches enteras de voces y notas que solo paraba la afonía, cantando, bebiendo y disfrutando. Las discográficas llorando por sus negativas, porque aquella cantante los años no le habían llevado madurez y aquella tarde en la playa le aparecio.

Era la musa de la cantautores, era divina.

PD. La foto es de internet.

sábado, 8 de diciembre de 2007

ALEX



Estaba detrás de la barra del disco bar, con su sonrisa atendiendo a los clientes todos los fines de semana, era una chica joven de veinte años, alegre, su pelo ondulado cada semana era de un color, sus ojos negros poderosos que con su mirada hipnotizaba a cualquiera, su boca sonriente marcada con sus labios pintados, un cuerpo llamativo y sensual, no era explosivo, pero sus senos bien marcados debajo del suéter, su cintura de medida de modelo y sus largas y finas piernas le hacia que todos los clientes se fijaran en ella.
Las noches eran de locura sirviendo copas, con su compañero un chico atractivo y atlético que era el rey de las noches, los dos sabían que muchas miradas estaban pendientes de ellos, eran los sueños de conquista de toda aquella gente que bebía, bailaba, con la musica a tope y las luces de colores dándole un toque de locura.

Cuando la noche estaba loca, se subía encima de la barra del bar, con las manos en la nuca, y moviendo sensualmente empezaba aquel baile, donde se perdía dejando llevar su cuerpo, bajando las rodillas mientras movía su cintura a quedarse de rodillas encima de aquella barra, la gente se volvía loca, era la reina de la fiesta, su compañero desde el otro lado seguía el juego del baile desde la otra parte de la barra, era el delirio, sus miradas entre ellos eran de complicidad, sus guiños, sus muecas y sus besos en el aire, todo el disco bar bailaba con aquella locura, fuera la musica que fuera, le encantaba muchas veces imitar el baile de su compatriota shakira, se veía reflejada en ella.

Otras veces detrás de la barra bailaba sensualmente moviéndose sensualmente por el cuerpo atlético de su compañero que acaba con un beso de ella a él. Le costaba seguir el juego, pero ella en sus bailes le rozaba con sus senos y sus manos en la cintura, mientras le susurraba al oido cosas que él hacia como que no oia.

Deseaba que fuera jueves para poder ver aquel chico, eran noches con los que soñaba despierta sobre todo las noches del viernes y sábado cuando se tomaba unas copas y se dejaba llevar por la imaginación, ausente de las miradas de todos,

Era amada en silencio por muchos, otros perdían la cabeza por ella, le encantaba jugar, y que jugaran con ella, el juego de la seducción le atraía, quizás en el fondo era una forma de intentar dar celos aquel chico, eso creía ella.
Pero de quien tenia celos ella era del novio de su compañero, siempre consiguió el hombre que quiso, este se le resistía, aquel chico muchas noches andaba por el bar como un cliente más, la mataba con las miradas cuando coqueteaba con su novio, era el conflicto entre aquella pareja, ella le odiaba a muerte, en sus sueños despierta suplicaba que tuviera un accidente o que se pelearan, era una obsesión tanto por aquel amante furtivo que lo consideraba, como por poseer aquel chico atlético que era su compañero de trabajo, pero no su amigo, él no daba pie una relación fuera del trabajo.


Fue deseada por muchos, amo sólo a un hombre, pero resulto que era diferente, era gay, pero consiguió algo, si no poder amarlo, ser feliz, un bebe de los dos.
Lo mira, lo vuelve a mirar, es como su padre, guapo, con carita risueña siempre esperando que le digan cualquier cosita. Un niño que nunca sabrá quien es su padre, porque él no lo sabe, pero su madre siempre se acordara de aquella noche donde fue concebido. Noche de alcohol donde se perdieron el día de año nuevo.

Hoy en una tarde soleada paseando por el paseo de la playa se acuerda de que hoy hace un año, no nació, pero fue concebido, siempre tendrá un buen recuerdo todos los años este día y el mes de septiembre cuando nació esta criatura que hoy va inocentemente tapado y con unos ojos muy abiertos mirando el infinito, ausente de todo pero fruto de aquel sueño.

El mar esta en calma, un día amaneció en esta ciudad costera y de agradable temperatura en invierno acompañada de su madre cuando era una niña huyendo de las miserias de aquellas tierras colombianas, se acordaba cuando paseaba de la mano con su mirada felicidad y hoy sigue siendo feliz con aquel carrito, mira al niño llamado Alex como su padre.

PD. La foto es de internet.

jueves, 6 de diciembre de 2007

14 FEBRERO



Esta limpiando como todos los días, la radio dando noticias, hubo un momento que una cuña publicitaria la sumergió en otro mundo, imágenes confusas negras y sentimientos cruzados, añoranza, unas lagrimas recorrieron sus mejillas, intento ahuyentar fantasmas de su cabeza y volver a la realidad, aquella sonrisa traviesa de pequeña ya se había perdido, donde se había ido, nunca quiso ser mayor, pero lo era.
Siempre la misma rutina, bofetadas y más bofetadas, se notaba como ser inservible, pendiente de todos, de aguantar tomaduras de pelo, se miraba al espejo las arrugas se empezaban tomar vida en su rostro, la falta de tinte empezaba a clarear, añoraba los tiempos de compra de ropa, ahora rebajas y rebuscadas, donde había llegado, con lo feliz que fue de adolescente con sus locuras, reía, hablaba sin parar, divertirse, hasta que el demonio se cruzo en su camino, pero que demonio, cual de los dos, harta de fingir con los dos, ser buena, nunca una mala cara, siempre la sonrisa falsa entre sus dientes.

Quería huir volar, desde el aire, ver a todos y reírse con todas sus fuerzas, y gritar con todas sus fuerzas, que era libre, pero volaba con la música que desprendía los altavoces que aquella compañera de fatiga que era la radio, quería romper con aquella vida, de escenario, donde todas las mañanas se abría el telón, y actuaba rutinariamente, donde nunca oia el aplauso, donde el silencio era una losa pesada en el caminar de los días.

Desengaños, envidias, era para otra gente una princesita de su casa, que vivía bien, sin lujos, pero sin estrécheles, pero era pura fachada, todo mentira, farsa, aquello era una constante en aquella vida que eligió ella, o fue a la inversa, su mundo cada vez más reducido, un abismo de la calle y su casa, el alma luchaba por salir a flote, pero ella se lo negaba, era oídos sordos a los sentimientos, pero en el fondo buscaba esa mirada tierna, comprensiva, que todos los días le hacía vivir.

Todas las tardes a la misma hora, sentada en el mismo banco, soñaba, miraba aquella cara, escuchaba aquella voz, el gesto de sus manos la llevaban a otro planeta, soñaba despierta, donde cogidas con las suyas paseaban por el parque de la ciudad dándole de comer a los cisnes del lago, sentados abrazados rozando esos labios inmaculados que nunca habrían conocido a los de una mujer, sus palabras le devolvían a la irrealidad que estaba, era el momento mágico del día, era feliz, solo miraba, soñaba en tenerlo entre las sabanas, amarlo, besarlo, fundirse hasta llegar a la divinidad.

Al terminar volvía a casa, con pesadumbre, se sentía mal, aquello era imposible, porque los sentimientos se apoderaban de su ser, quería espantarlos, pero en el fondo, quería vivir con ellos, era como la luz de un faro que a mitad de la noche oscura daba destellos de luz, guiando a los barcos que entraban a puerto, ella buscaba ese faro, que le guiara en su vida, que la guiaran en su vida, a la deriva, sin mando.

Quería besos al despertar, caricias, palabras amables, saber que la querían de verdad, no fingir ninguno de los dos, que cansada que mentir, cuanto esfuerzo en luchar contra el amor, hoy era 14 febrero, ella lo amaba, pero era los dos demonios vivían con ella, hacia muchos años, los dos silenciosos, uno por dejadez, se había muerto y nunca supo afrontarlo, él otro, el que la mataba, era silencio, aquel hombre alegre y misterioso de manos de pianista con dedos largos y finos un pequeño libro en la mano, sus andares ligeros, sus pelo ondulando rubio, gafas, que le daban un toque de intelectual, era el cura.

Hoy era 14 de Febrero, para ella era tristeza y esperanza a la vez, pero en el fondo era un sueño utópico. A quien amaba de verdad era aquel joven hijo de Dios o de Satanás.

LA REINA MORA



En un pequeño pueblo de la sierra de Mariola llamado Colin, en él habitaban cristianos viejos, los únicos moriscos Vivian en el puerto del Canalis que estaba en lo llamaban el camino de Valencia. En la masía que estaba en alto de favanella, En ella vivía un moro llamado Karem reconvertido al cristianismo, entre los pobladores de Colin, llamaban a sus campos La Font del Moro, debido al nacimiento de agua que había en sus propiedades, sus campos estaban cultivados de almendros, muy bien cuidados, era un hombre solitario, bajaba muy poco al pueblo. Siguiendo el camino de Valencia en el alto del puerto vivía el otro morisco llamado Yustaf, con su mujer y su hija muy fea, que en Colin la llamaban la moralecha, como burla y se mofaban de la joven, en esta finca era tambien de almendros y olivos, pero como el otro morisco muy bien cuidado. Esto generaba envidia en los cristianos viejos que era gente muy grosera que pasaba mucho más tiempo en las tabernas, donde bebían y bebían vino peleón, los cuartillos se sucedían descuidando bastante sus pocas tierras, pues gran parte de las Tierras de Colin era pertenecientes al Señor Feudal de Villamarchante y la otras posesiones eran de la Iglesia..
Karem pidió la mano a hija de Yustaf, llegaron a un acuerdo, se casaron por la Iglesia en Colin, con la burla de los habitantes, Shelim era gordita muy fea, bajita, se llevaban bastantes años. Pasado un tiempo hicieron un viaje al Valle de Guadalest donde se casaron por el rito musulmán, todo ello lo llevaron con mucho secreto, alegando que iban a Valencia, pues había una Orden dictada por el Rey del Condado, que para salir los moriscos de sus tierras tenían que pedir permiso.

Pasado un tiempo llega al Rey, que le mintieron nunca fueron a Valencia, este mando desahuciarlos de sus tierras, junto salió las dos familias moriscas que se habían convertido en una. En la población fue aceptado de muy buen agrado, todos querían esas tierras, la iglesia se las reclamaba al Rey y el Señor Feudal hacia lo propio.

Partieron hacia el Valle de Guadalest que contaba con 18 caseríos habitados en su mayoría por moriscos y sobre todo en Guadelest que era donde habitaba el viejo taifa Ben Zuid que en tiempos jóvenes fue el Rey del Valle allí permanecieron unos cuantos años.
En el Condado había cierto malestar pues cada vez veían más poderoso todo aquel entorno, las tierras perfectamente cuidadas, construían acequias para el riego y sobre la vistosidad y colorido de sus vestimentas, los cristianos viejos que eran muchos ex solados de las tropas del Rey y ahora ya fuera de las tropas, sin oficio, sin tierras, donde lo poco que hacían era explotados por el Sr. Feudal y la Iglesia, todo esto era un quebradero de cabeza para el Rey el descontento de las poblaciones cerca de aquel Valle habitados por moriscos.

El Rey dicta una orden de expulsión, los moriscos se rebelaron, este se vio obligado a llevar las tropas. Abandonaron sus caseríos y encerraron en el alto de guadalest, donde sólo se podía entrar por la única puerta que accede al pueblo, estos la cerraron, al llegar las tropas empezaron a asaltar todos los caseríos y destrozarlos, pero a las puertas de guadalest encontraron una resistencia feroz, el Rey se desplaza allí debido el cariz que tomo aquel asalto, donde las tropas del condado se veían imposibles poder entrar dentro Guadalest.

Tras violentos ataques durante muchos días pudieron entrar en el pueblo, más por el cansancio de los moriscos que luchaban con muchísima inferioridad, ante las tropas Reales que cada vez llegaban más refuerzos, donde el Rey cada vez estaba más enfurecido. Cuando entraron empezaron a matar moriscos, degollarlos, tirarlos por las peñas hacia las laderas una brutalidad contra todo moro y mora. Entraban en todas casas para despojarlas de todas sus pertenencias y sobre todo en busca de alhajas y oro, pero la sorpresa fue que una oyeron los llantos de un recién nacido, estaba dentro de una cajita de madera y tapado salvo la cabeza con unas telas, al oír se acercaron y sobre todo lo que más llamo la atención fue sus enormes ojos azules que brillaban como las estrellas, el soldado levanta la espada para intentar matarlo, pero se le quedo en alto, de pronto aquellos ojos le hicieron como todo un escalofrió en todo su cuerpo, que se quedo con la espada levantada, entonces la bajo, y cogió la cajita la saco a la calle, el Rey que andaba por alli lo vio y se acerco gritándole que hacia con eso, que lo matara, Pero el soldado se acerca al Rey, entonces la magia de los ojos del niño, dejo sin palabras al a este, se queda hipnotizado entonces de repente cogió al niño y se lo llevo, todos temían lo peor, pues era muy sanguinario, se lo dio a un caballero, que se llevara para palacio y que nadie lo tocara hasta que llegase el. El caballero cumplió ordenes y salió al trote con el caballo, cada vez que miraba esos ojos, se ponía más nervioso.

Cuando llega el Rey a Palacio fue directamente a ver el recién nacido, vio que era una niña, la Reina había decido que le llamarían Margarida, esta también muy sorprendida con los ojos y con la mata de pelo rubio, el príncipe por aquel entonces tenia solo 10 años, la Reina pensó que podría ser la futura esposa del príncipe dentro de unos años, el Rey se opuso, pero como iban pasando los años, la niña crecía con su pelo rubio y sus ojos azules era una preciosidad, entonces un día el decidió que sería la futura Reina..

Pasaron los años el Rey murió, entonces fue proclamado el príncipe Rey, pero este no era sanguinario como su padre, solo le preocupaba su mujer Margarida, sus libros, el pueblo al ver que era un Rey endeble se rebelo contra él, no estaban de acuerdo que una Reina Mora fuera quien mandase y encima alegaban que era un Rey que se dejaba mandar por su mujer, se alzaron contra él, lo mataron, la reina fue encerrada en una de la torre del Castillo, empezó rápidamente su decadencia física, pues era muy guapa, al poco tiempo murió de pena y abandonada.

En Colin las tierras de la Font del Moro y la Moralecha, estaban sin habitar, y se las quedan unas familias que eran familiares de los cabecillas de la rebelión, empezaron a cultivar, pero al año, una tormenta de granizo lo destrozo todo, al otro año igual y por las noches en la casa de la moralecha empezaron a ver como un fantasma, las noches de tormenta, que salía hacia los bancales estaba todo el rato que duraba la tormenta, y después desaprecia, hasta la otra tormenta, la familia esta lo contaba en Colin y nadie los creían, es más en la taberna se mofaban de ellos, en la otra finca font del moro al otro año la habito otra familia, y vieron como una noche de relámpagos una mujer rubia con unos Ojos azules deambulaban por medio de la tormenta, estos tambien lo dijeron, e igual, todo el mundo se reían. La familia abandonó las fincas y les sucedieron otras, pero en las noches de tormenta aparecía la mujer de cabellos rubios y ojos azules que salían de la casa y deambulaba por las tierras cuando acaba la tormenta desaparecía y toda la cosecha se perdía...
Mientras Colin seguía siendo un pueblo analfabeto donde sólo la gente le preocupaba si en las tabernas habían cambiado el tonel, para beber y olvidar desgracias, hartos de vino, lo comentaba y se burlaban de las familias que Vivian.
Otras familias llegadas de otra parte del condado para habitar esas tierras tambien abandonaron las masias, y nadie quería vivir alli.
Cuenta la leyenda que la mujer rubia y de ojos azules era la reina Margarida y que salía allí, en aquellas tierras porque era la hija de Karen y Shelim, por eso su espíritu vivía entre la Font del Moro y La Moralecha, desde que sus padres tuvieron que abandonar esas tierras no dan cosechas, y que ella se encarga de nadie viva alli...
Y nadie vivió alli, pasaron años y siglos en las noches de tormenta cuenta la leyenda Margarida se pasea por sus tierras, su espíritu vive en sus tierras moras, los habitantes de Colin no quieren oír hablar de eso, aquello es tierra mora, y alli vive MARGARIDA, la Reina Mora.

Siempre será la Moralecha. la Mora fea.... Margarida la REINA MORA...con sus ojos azules y sus cabellos rubios....siempre deambula en las noches de tormenta recordando que esas son sus TIERRAS y nunca volverán a tener el resplandor que tuvo, ni dará buenas cosechas....porque para eso esta allí, su espíritu, ELLA ES LA REINA MORA.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

LUCIA


Eran las seis de la tarde, como todas las tardes se ducho en aquella vieja bañera que compartían en la destartalada y oscura pensión. Se maquillo cuidadosamente con colores llamativos, se pinto los labios de rojo muy marcado, se vistió con un suéter blanco muy ajustados que le marcaban los senos, se puso unas ligas negras y una minifalda roja muy corta, se calzo los tacones negros de punta, era casi oscuro cuando se disponía a salir, reviso su bolso negro, se aseguro que llevaba su cuchillo, tabaco rubio de contrabando, sus pañuelos de papel y sus preservativos.

Llego a su destino, estaba cerca y se apoyo en el portal de una vieja casa que era su territorio. Una calle estrecha del centro viejo de la ciudad, fue antiguamente donde vivieron los terratenientes, hoy todas esas casas vacías y algunas en un estado de ruinas, por el abandono de sus herederos.
Hacia fresco, se encendió un cigarrillo mientras en cada calada cuando el humo se le instalaba en la cabeza dejaba volar su imaginación, los círculos del humo que expulsaba ausente de todo, mientras soñaba con ser una dama de alta corte, ser reina por un día, o quizás por unas horas, termino su cigarrillo.
Como todas las noches se dispuso a la rutinaria faena, cada transeúnte que pasaba le sonreía, le hacia ademanes señalando sus caderas, y sus pechos, unos la miraban con desprecio, era una vulgar puta barata, otros con curiosidad, otros miraban a su alrededor antes de a cercarse a ella y le preguntaban por el precio, francés y penetración 30 euros, algunos le preguntaban por el griego, ella respondía que le dieran a su puta madre por el culo, no hacia griego.

Alguna compañera le decía, que hiciera el griego, los tiempos no estaban para dejar pasar clientes, ella se negaba, a mi nadie me da por culo, cada vez llegaban más intrusas como llamaban a las extranjeras, lo hacían más barato, antes ganaban mucho en cambio ahora la cosa pintaba mal.
Ella era libre sin ningún proxeneta, pero la mayoría de extranjeras sin papeles estaban dominadas por estas bestias, y trabajaban muy barato, sin respetar territorios, de vez en cuando era normal alguna pelea entre ellas, por defender su espacio.

Sentía asco por los hombres, eran todos unos babosos, pero era lo único que en su puta vida había aprendido a ser puta, era hija de prostituta y nieta.
Había estado muchas veces en manos de médicos de la seguridad social por depresiones, tomando ansiolíticos, dejo una temporada la calle, busco trabajo, pero no sabía hacer nada, le cerraron muchas puertas, porque en el fondo era una vulgar chica de la calle, aquello la marco, tenia que comer, y volvió aquellos bajos suburbios que era aquella antigua profesión, pero como decía ella, digna, peor es la que tienen que aguantar a un asqueroso que se acuesta con nosotras y su esposa lo saben, se lo tragan, aquellas si que eran putas.

Había un cliente que era especial, un hombre de mediana edad, le decía Suan, vamos, la primera vez que subió con aquel hombre, ella rutinariamente empezó a quitarse la ropa, el hombre le dijo que no hacia falta, como que no hace falta, mira yo tampoco me la quito, entonces como vamos a hacerlo, yo no quiero hacer nada, entonces para que me pagas y me haces subir. Yo sólo quiero que hablemos, que hablemos de que, contesta ella, él le dijo de lo que tu quieras. Cuando acabe el tiempo pues nos vamos, mientras hablamos.
Aquel hombre era una persona solitaria, quería conversación tierna, agradable, su voz tenia una tristeza un abatimiento, hablaba con cierta timidez, solo quería una charla compresiva, no quería nada más, el hombre iba todos los sábados, ella al principio no lo entendía, pero la pasta era la pasta y encima sin que la manosearan.
Ella un día rechazo el dinero, no veía bien cobrar, por no hacer un servicio, el se negaba, quería pagar, era su tiempo y trabajo.

Quedaron un domingo para tomar un café sobre las cuatro de la tarde, él nada más sentarse en la mesa, le dijo sólo te puedo dar 30 euros, ella le contesta, yo he venido a tomar un café contigo y no a cobrar, es más pagare el café. Estuvieron hablando toda la tarde de sus cosas, más bien hablo él, esperaba todos los sábados ese momento de estar con ella, nunca ninguna chica lo había abrazado, ni le había hablado con dulzura, quería sentir la compresión la caricia tierna, palabras bonitas de los labios de una mujer, era un ser solitario en el amor, no necesitaba acostarse con una mujer, lo quería era cariño verdadero, por eso compraba esa media hora de comprensión, de luz, de cariño que era lo nunca conoció de una mujer.

Ahora quedaban todos los domingos a tomar café, ella se encontraba muy a gusto con él, nunca había sabido lo que era un amigo, no los conoció, en esos momentos era difícil saber quien de los dos era más feliz, ella era muy reservada, pero con el tiempo no hubo secretos para aquel hombre, pequeño y calvo, que no era feo, pero se consideraba así.

Un día estaba en el portal era mitad de semana era muy de noche, con un frio muy intenso, llevaba un termo de leche, aquella noche sin pensarlo le dijo, porque no te viene a mi casa y dejas esto, tu sabes que gano poco, pero podemos comer y vestir decentemente, aquí pasas mucho frio y sabes que esto no da para tanto.

Ella se negó, y al domingo siguiente no apareció a tomar café, el se sintió muy triste, se paso toda la semana pensando en ir hablar con ella, pero después creía que lo mejor era no ir, una noche se acerco y la diviso de lejos, entonces respiro tenia sus dudas, estaba allí, no le había pasado nada.

Pasaron las semanas y el sábado a la misma hora apareció él, delante de ella, le dijo que si subían, ella se negaba, yo té pago, subimos y hablamos, ella seguía negando, si quieres no hables, yo solo estoy la media hora contigo sin hablar, al final accedió. Entonces él callado, ella no pudo aguantar y le dijo, mira yo no soy como las otras mujeres, no sé cocinar, no sé planchar, sólo sé hacer esta mierda de vida, es follar y follar con asquerosos, repugnantes tipos, encima muchos malolientes.
No te preocupes por eso, yo sé hacerlo, tu solo tiene que estar conmigo, pero hombre, eso es muy fuerte, de fuerte nada.
Se quedo mirando en silencio, de repente dijo, Suen sabes una cosa, que todas las noches pienso en ti, que te quiero, le repitió te quiero, entonces ella estaba sentada y se levanto se abrazaron sus lagrimas llenaron su cara, le susurro al oido, que yo a ti te quiero, cariño, que lo estaba pasando muy mal, miraba haber si te veía pasar de lejos todos los días. TE QUIERO,

Ella empezó a besarlo con locura, lo tiro encima de la cama, lo abrazaba con todas sus fuerzas, lo acariciaba, se desnudaron, recorrieron todo su cuerpo palmo a palmo como dos jovencitos que descubren el amor, en verdad lo estaban descubriendo, se entrelazaron el uno al otro, se amaron sin parar pasaron las horas y seguían descubriéndose, era amor, felicidad, ternura, aquello era nuevo en los dos, cuando amaneció se vistieron y salieron a la calle abrazados el uno al otro, al pasar por el viejo portal, tiro el bolso con rabia, no pudo soportar el asco que sintió aquel escalón, dejo atrás el portal y el bolso.
Se hizo de día sentaron en un banco de un parque, como dos adolescentes enamorados, que ya no eran, comieron unos churros con chocolate recién hechos, mientras con la mirada de ambos, se hicieron muchas promesas, fue el amanecer más bonito del mundo, el sol les dio la bienvenida esta nueva vida, que empezaba desde cero, se levantaron y cogidos de la mano pasearon por el parque, por fin ella era UNA REINA, al final la vida le hacía sonreír. En mitad del parque se abrazaron y al compás de la música imaginativa bailaron muy agazapados los dos y el canto.. DAME TUS MANOS, SIENTE LAS MIAS, COMO DOS CIEGOS, SANTA LUCIA, SANTA LUCIA, SANTA LUCIA.
Lucia es su nombre. Suen se quedo en el viejo portal.

lunes, 3 de diciembre de 2007

EL ALCOHOL



Estaba lloviendo, un cielo gris acompañaba la mañana de otoño húmeda, el invierno esta saludando su entrada, eran las nueve de la mañana de un lunes del mes diciembre, coches haciendo sonar los cláxones en los semáforos, un colorido de paraguas daban vida a las aceras repletas de gentes, con prisas, mirando los relojes con disimulo, la ciudad cada vez que amanecía con lluvia se volvía loca.

Caminaba tranquilamente mirando todo lo que sucedía, iba empapado, sus pantalones viejos de pana marron estaba descoloridos del agua, su jersey de lana basta de color rojo no podían tener más agua, su gorra de marinero estaba goteando, sus botas era como caminar descalzos por los charcos de los agujeros que tenia. Se quedo mirando el reflejo de un escaparate donde se veía su silueta, pelo blanco y gris, muchos meses sin pasar por una peluquería, barba larga, mal arreglada del mismo color, su cara denotaba cansancio, envejecido, parecía mayor y solo tenia cuarenta y siete años, la gente a pesar de la rapidez que pasaba lo miraba con extrañeza del aspecto que llevaba..

Lo había perdido todo, era un alma vagueando por las calles sin destino, que más le daba morir de pulmonía, de cirrosis, de cáncer, llego al bar de siempre, el camarero se tiro las manos a la cabeza al verlo llegar. El aspecto era muy entristecedor, ropa empapada, mal vestido, una imagen desoladora.

Le saco una toalla, pero se la negó, al final se seco un poco, tuvo que aguantar la regañina de su amigo o compañero el camarero, que nunca tenia un mal gesto hacia su persona.
Ahora te vas tomar un café con leche calentito, nada de vino. Él asentó con la cabeza, tomo muy despacio la taza, lentamente con la mirada perdida a las luces de una tragaperras, que insistían que la visitaran. Sentado en un taburete de madera, apoyado su codo en la barra del bar, se volvió a mirar en el espejo que tenia enfrente de él, repleto en la estantería de debajo de botellas. Noto su mirada triste, con muchas ojeras, arrugas que eran parte del paisaje de la cara, se preguntaba quien era aquel caballero que estaba mirándose en aquel espejo con letras grandes dando nombre aquella cafetería.

Salió a la calle, la lluvia seguía su curso, pero con menos intensidad, al llegar a la puerta del viejo piso donde habitaba, dio a la clavija de la luz, pero no funciono, se acordó que hacia meses que le habían cortado la luz, avanzo por el oscuro pasillo hasta el cuarto de baño, donde levanto la persiana para que entrara luz, se seco la cabeza con una toalla sucia y maloliente, entro a la habitación, donde solo quedaba un viejo y podrido colchón con una manta rota en el suelo, se cambio de ropa, mejor se puso un mono de trabajo, era lo único que tenia, puso a secar encima de unas sillas de madera con asiento de esparto la ropa toda mojada.

Miraba por la ventana la calle, el agua se diluía por las alcantarillas, esta mañana estaba lucido, desde anoche no había tomado nada de vino, ni lo echaba de menos, miro alrededor y vio que vivía en la más autentica pobreza.

Él era el culpable de todo, no le quedaba nada, había perdido a sus hijos, su mujer harta de recibir pellizcos, empujones cuando llegaba borracho todos los días lo dejo, del trabajo lo echaron, era normal, un encofrador tenia que estar muy sereno en las alturas, con los bloques, cementos, caminando por las tablas, los jefes le advirtieron que tenia que cambiar, pero lo hizo para peor, hasta que un Lunes no le dejaron subir, estaba muy borracho, lo despidieron, empezó a tirar piedras, maderas y todo lo que pillaba, hasta que los compañeros lo calmaron, fue como una muerte lenta, poco a poco se quedo sin dinero, familia, trabajo, vagueaba por las calles borracho, no distinguía ni el día, ni la noche.

Alli estaba sin nada, destrozado, muy viejo para la edad, abandonado como un perro sin dueño, que busca comida en la basura, toda la vida en andamios jugándosela para llevar una vida decente con su familia, era un perdedor. Se sentía sucio, traidor, estaba sereno su conciencia le estaba martilleando la cabeza, era un derrotado de la vida, era un ser sin destino, abandonado, vivía o se estaba muriendo con una pena muy grande, se derrumbo, no podía mas, se sentó en el suelo, su espalda en la pared, mirando el infinito de aquel cuarto de color blanco que fue un dia, lloraba amargamente, sus lagrimas se mezclaban entre sus mugrienta barba, miraba un pequeño retrato que tenia, eran de sus hijos, ahora serían adolescentes o quizás hombres, se perdió parte de su vida, pensar en aquello lo mataba.

A la mañana siguiente se dirigió a los servicios sociales del municipio, le atendió una funcionaria con aspecto de estar peleada con la vida, seria, le comento su problema, le dio papeles, papeles, para rellenar.
Estuvo esperando una hora sentado en un sillón de eskay marron que estaba en los pasillos de aquellas dependencias municipales, hasta que un chico joven, educado le hizo entrar en su despacho, le comento que quería dejar de beber, empezar de cero, pero necesitaba ayuda, aquel psicólogo se puso a trabajar con él.

El proceso era largo y podía resultar muy lento, le advirtió aquel funcionario, no le importaba, sólo quería dejar de beber, quería vivir decentemente, recuperar los años perdidos, o como le dijo al principio empezar de cero.

Lentamente salió de aquel agujero negro, de aquel hoyo que se hizo a sí mismo, entro a trabajar como encofrador en una empresa que estaba trabajando para el Ayuntamiento, noto que había perdido mucha fuerza, no era tan habilidoso con los clavos como antes, para intentar enderezar la habilidad el psicólogo le hacia ejercicios con un lápiz y papel.

Noto que tenia unas formas de captar y plasmar aquellos dibujos, tenia habilidad increíble, poco a poco le mandaba dibujos más difíciles, se convirtió aquello en una afición, pintaba fachadas que veía desde la ventana de aquella aula donde se reunían los alcohólicos en busca de luz, le entro pasión por el dibujo en lápiz y carbón.

Dos años después de aquel día de lluvia, aquel hombre inauguraba una pequeña exposición humilde de dibujos en aquella aula, donde había encontrado en el sentido por volver a vivir, recuperar el pasado era imposible, pero tener un presente decente era su objetivo, lo estaba consiguiendo.

Volvía a sonreír. Sus ojos eran curiosidad por todo el alrededor, nunca desde entonces había vuelto a pisar un bar, ni debía.
Ahora subía a las alturas donde recibía el sol en verano muy duro, el viento, la lluvia, mientras colocaba maderas, hierros, bloques y cementos, era otra vez un hombre luchador, pero la vida le había dado una gran lección.

Ser responsable consigo mismo, Un nuevo pintor había nacido, estaba enseñándose a trabajar en la pintura con colores, los sábados y domingos pegado al caballete y el lienzo, dejando fluir su imaginación, con su vista.

Soñaba con los sábados. Era el momento de la magia. Sus manos bastas y dedos rudos acariciaban el pincel que con movimientos suaves y acordes daban figuras a los paisajes coloridos de la vida, como aquella mañana de lluvia que la ciudad daba un aspecto de colores variados por aquellos paraguas que son parte de ella en dias mágicos, donde cada persona forma parte de la vida como este nuevo y humilde pintor, que pintaba la vida.

Pero su cuadro más hermoso fue ganar la batalla con el alcohol, y mando un regalo anónimo a un hogar, donde estaba pintada aquella foto de sus nenes, porque eran sus hijos. Que los llevaba en el corazón.

sábado, 1 de diciembre de 2007

SUEÑOS



Era una tarde de otoño con sol, salieron paseando del pueblo, entre naranjos caminaron, llegaron al camino que subía hacía la montaña, cogidos de la mano, paseando el inmenso amor que poseían, eran los más felices de la tierra, ella lo miraba, se reía, le daba un beso, sus caras eran de alegría, al pasar por un molino de agua se pararon a contemplar la rueda, como giraba, ella hizo una foto, estaban estrenando la cámara digital que ambos compraron. Él empezó hacer tonterías delante del molino, ella no podía hacerle la foto del ataque de risa que le entro, parecía un espantapájaros..

Llegaron a una antigua casa que estaba en las laderas del monte, según la leyenda había sido habitada por el Califa del Reino, estaba en ruinas, aun conservaba el aspecto de moreria, las ventanas en su alrededor tenían escritos árabes, eran según la leyenda canciones de amor dedicadas a la Sultana, alrededor de la casa estaba una pinada que dio sombra a sus moradores en los días calurosos, al fondo una fuente que emana un hilo de agua cristalina bajada de lo alto de la montañas.
Sentaron delante en un escalón que daba paso a la entrada, él la abrazo, la beso, ella le correspondía, juntos abrazados, él le encantaba tocarle con suavidad el pelo que le daba mucha rabia, él disfrutaba viéndole la cara, se reían, siguieron probando la cámara, no paraban de hacerse fotos.
Cogieron el sendero que estaba al lado de la fuente que iba en dirección a la cima, cada vez más empinado, llegaron al alto, se sentaron en una roca, contemplaban fascinados la belleza del valle, los naranjos alineados, al fondo el castillo y sus pies el pueblo.

Hicieron fotos, empezaron hablar de sus proyectos, ella estaba convencida de podía aprobar las oposiciones, él con el nuevo trabajo en un par de años podría dar la entrada de un piso, se juraban amor eterno, se besaban, se abrazaban, él deliraba como le pondría a sus hijos, ella se reía, estuvieron un rato en silencio, donde el viento daba rienda a sus pensamientos y con las miradas hablaban, en los ojos iluminaban amor, la cara era como un manantial transparente de agua, donde no hay secretos, empezaba a hacer fresco y decidieron bajar, cogidos, respiraban el olor romero que en esos momentos el aire les traía, caminaron hacía el valle, el sol se estaba despidiendo, estaba en su ocaso diario, rojizo por el oeste se despedía de la tarde, aceleraron el paso quedaba un buen rato para llegar al pueblo, entre risas, y con cara de felicidad llegaron, había oscurecido, la acompaño a su casa, tenia que estudiar.
Quedaron para el día siguiente en el café, pero los mensajes se los mandarían cada par de horas, el amor podía con todos, eran jóvenes, tenían muchos sueños por delante, por ellos no iba ser.


Corría por callejones oscuros, cada vez más estrechos, lapidas negras alrededor, tumulto de gente en las ventanas, no cesaba de correr cada vez más, miraba para detrás, un hombre vestido de negro con un cuchillo la perseguía, la cuesta la estaba dejando agotada, chillaba, chillaba, nadie la oia, una voz al fondo le decía- eres toda para mí-, estaba en el suelo, él la cogió por los pies, el chullillo se resbalo, fue a acogerlo, pero el de repente levanto una espada, siguió corriendo, veía velas al fondo, una voz muy lejana se reía, jajá, volvía mirar hacia atrás un hombre con una túnica negra, la cara tapada, las manos blancas, la tiro al suelo la golpeaba con mucha rabia, ella gritaba, pataleaba, se defendía, le tapo la boca, llamas alrededor. Golpes y más golpes, mordiscos, cadáveres alrededor, con calaveras, relámpagos con truenos estremecedores. Mascaras negras, mucha gente riéndose, sangre alrededor, espadas clavadas en el suelo, una calavera bailando entre la hoguera, caras, rostros ensangrentados un precipicio muy grande a punto de romperse, pompas fúnebres, crucifijos en el suelo.

Sonó el despertador, se levanto sobre saltado, encendió la luz, y se quedo en blanco, de repente respiro, era un sueño, volvió a respirar, no era verdad, todo aquello, estaba empapado de sudor, se quedo sentado en la cama intentando volver en si mismo, miro el retrato que tenia en la mesita de noche, donde estaba su chica, tan guapa y risueña, con sus cabellos rubios y ojos verdes, cogió el retrato le dio un beso, abrazo aquella imagen del portarretratos. Su corazón latía muy fuerte, lo notaba, se encontraba muy cansado, agotado.
Que noche más larga, era todo mentira, que alivio, cogió el móvil le mando un mensaje, con TE QUIERO, dándole los buenos días, aunque era de noche, ella tardaría en despertarse un par de horas, eran las cinco de la mañana. Su corazón estaba volviendo a la normalidad, respiraba con agitación, todo era un sueño, o mejor dicho una autentica pesadilla, su chica estaba a salvo, se metió en la ducha, fue de lo más placentera, que tranquilidad, estaba anonadado pensando que todo fue un maldito y horrible sueño.

Por la tarde cuando la vio, la abrazo, como nunca, la beso, le contó el sueño, ella comprendió porque un mensaje a las cinco de la mañana.
Esa tarde los dos, se amaron como nunca, sus almas se entrelazaron, se besaban con locura, los labios recorrieron palmo a palmo cada parte del cuerpo, los dos unidos más que nunca, sus manos se acariciaban, y al oído se contaron secretos que jamás nunca se habían dicho, se juraron ser felices, quererse toda la vida. Se notaban el uno al otro, sus cuerpos fundidos en uno, era el amor de los dos. Toda la tarde amándose, como nunca se podía creer, era TODO AMOR.

EL VIOLINISTA DE LA CALLE MAYOR



Todos los días cuando pasaba por la calle mayor me encontraba con el viejo violinista, que esta dejando sus notas, no soy un entendido en música, pero notaba aquel hombre de cabellos largos blancos y grises, barba de idéntico color, piel arrugada, vestido con una chaqueta vieja de pana de color verde, pantalones tambien de pana de color marron, o parecidos muy viejos y descoloridos con su sombrero negro con su obertura mirando hacia el cielo en el suelo, dispuesto en su interior recibir las modestas monedas que a los transeuntes les sobra, eso que el resto de los mortales llamamos calderilla.
Hacía unos meses que me habían trasladado como cartero a esta ciudad, iba tirando de mi carrito amarillo, si hubiera sido un caminante más, no me hubiera percatado de aquel hombre, más de aspecto de bohemio que de vagabundo pero como trabajador pendiente de su trabajo monotono, atento a los numeros y buzones. El oido era regado todos los días de notas músicales, siempre diferentes, si él hubiera tocado siempre lo mismo, pensaría que es un pobre vividor, pero el paso de los dias, mi mente me aseguaraba que era un músico. Notaba como sus manos se deslizaban el arco una suavidad y destreza como un patinador que sobre el hielo su cuerpo le da figuras armonicas a los sonidos, sus gestos de la cara le denotaban que su musica nacía de su interior, esta ausente mientras tocaba con toda delicadeza obras de los Straus.

Un día iba con adelanto tenia menos correspondencia, será que los bancos tendrían menos recibos que llevar a sus clientes, pues casi toda la correspondencia de un cartero, en esta era moderna es de los bancos, la gente ya no escribe cartas, ellos se lo pierden, sé ira perdiendo el romanticismo impregnado en el papel con sus dibujitos de corazones de colores.

Al llegar a la calle Mayor no esta en su sitio habitual, más adelante entre en una cafetería a tomar el café y descansar un poco del tiempo que tenemos para el desayuno, nada más entrar allí estaba sentado en la primera mesa, en la silla estaba su compañero matinal el violín con su armazón muy bien cuidado.

Al entrar con mi carrito al pasar por su lado le salude con Hola, seguí hacía dentro de la cafetería me senté en una mesa pedí un café con leche y un bollo, como muchas mañana cogí la prensa del bar que estaba en la barra y mientras desayunaba lo hojee.
Cuando fui a pagar, el camarero me dijo que estaba pagado, con mi cara sorpresa de no saber quien o el camarero se habrá confundido con otro cliente, pero no, dijo, esta pagado por el hombre del violín, él ya había abandonado la cafetería, extrañado que un hombre que casi mal vive, me paga el café, pensé, mañana le devolveré la invitación, era muy raro que un hombre al cual veías todos los días, pero no conocías tuviera el detalle de costear mi desayuno, en estos tiempos que cada cual vive en el mismo mundo, pero diferentes.

Él todas las mañanas allí estaba, deleitando al transeúnte, bueno a los pocos que se paraban, los demás parecen borregos de paso, que van como un rebaño de ovejas sin apreciar su alrededor, ni sus fachadas, ni el simple canto de un pájaro que este prisionero en una jaula en cualquier balcón y canta a la felicidad. Cuando llegaba a su altura hacía el reparto más lento, para poder oír las notas de aquel violín bajado del cielo, que tocaba como un ángel venido desde allí. Donde la finura de aquellas sinfonías daban un toque de divinidad a la coqueta que fue en otros tiempos la calle mayor.

Una mañana lluviosa entre empapado a la cafetería a desayunar y de paso a resguárdeseme de la lluvia que en aquellos momentos San Pedro había decidió lanzar cantaros a rebosar, él estaba sentado en la misma mesa que aquel día, acompañado de su viejo pero cuidado mago de la musica que era el violín.
Esperando a que pasara la lluvia para poder darle un toque mágico a las calles empapadas por aquella lluvia que nos despertaba de la noche oscura y fría.
La cafetería estaba ese día a tope, pedí permiso para poder sentarme en su misma mesa, su sonrisa, su cara se resplandeció con unas luces que salían de sus pupilas, entonces la conversación empezó a fluir, no habíamos hablado nunca, pero sólo con nuestras miradas diarias era como dos amigos desnudando sus almas. Las palabras, las pausas, los silencios eran como sus notas, elegantes, divinas, enriquecedoras. Era un poeta de la música, un trovador de notas.
A partir que aquella bendita mañana intentábamos coincidir a la hora del merecido tentempié, que era el aroma que despenaría aquella cafetería singular donde nada más entrar su olor te maravillaba para ser parte de tu vida, olor a grano de café recién molido, natural, era el paraíso natural del café.
Sus espejos, mesas, sillas eran parte de la historia de aquella bendita calle, donde en sus tiempos, músicos, pensadores, políticos pasaban horas disfrutando de los aromas, y donde se decidió gran parte de quehaceres de la vida municipal.

Me contaba que vivió muchos años en Viena, que tocó en una modesta orquesta para turistas que visitaban la ciudad de la música, su abuelo era republicano y cuando empezó la guerra emigro allí, también era violinista, fue su maestro, su madre tuvo que irse, hija de un republicano, madre soltera, no podía quedarse en sola con un niño de 8 años así que marcharon con el abuelo, pero al poco tiempo como las desgracias nunca vienen solas Hitler invade Austria y la convierte en la provincia de Reich, el caos fue devastador, él abuelo muere, en España ya había terminado la guerra, donde va una republicana madre soltera, y sin dinero, no había más remedio que quedarse allí. Años de penuria, su madre angustiada se ve abocada a prostituirse, era una chica guapa, atarctiva dentro de lo que cabe en todas estas penurias, los alemanes se la sorteaban para ver quien se acostaba con ella, como eran dueños y señores de aquella situación no ganaba nada, lo poco, era para poder alimentar a su hijo, en fin años muy duros, salimos huyendo de España en guerra y nos metimos en lo peor que le puede pasar al ser humano, el extermnio.
En sus palabras había mucha tristeza, pero mucha lucidez. Sobre todo mucha melancolía.
Hablabamos todos los días un ratito, me contaba cosas de cuando tocaba alli en el paraiso de los músicos, bueno me dijo un día. En su paraiso, los extranjeros, de tierra de nadie, pues ni nos querían en España y allí no éramos de los suyos, no teníamos cabida en las grandes orquestas reservadas para ellos, donde sólo vale hijo de, aunque el otra sea mucho mejor, pero bien, éramos bastantes los que tocábamos en la calle, en pequeñas orquestas, fíjate que los grandes maestros se escondían en detrás de los balcones y pasaban las horas escuchándonos, pues no seriamos tan malos. La vida, la vida, es para los que nacen con estrella, pero en el fondo los grandes músicos éramos nosotros, ellos solo eran postines de cámara, en la calle, el sonido es diferente, ahí afuera es donde se ve el gran músico, que sabe tocar mezclado en el aire y logra que sus notas no se pierdan, ese si que sabe tocar, domina la finura del arco trazando círculos en las cuerdas sobre el armazón.

Pasaron bastantes mañanas sin verlo un día se me acerco una muchacha joven con pantalones vaqueros ajustados, una camisa ceñida que le marcaba la figura del cuerpo, donde se le notaban sus pechos muy marcados, me comento que el violinista quería verme, que vivía en una pensión, me dijo la dirección, como es normal la conocía, otra cosa no sabrá un cartero pero calle, numeros y apellidos que no le cuenten nada, cuando se fue la chica, me di cuenta que la calle esa estaba en la parte vieja de la ciudad, era una zona de prostitución.

Una tarde me acerque la vieja pensión, nada más entrar la dueña de la casa una antigua dama del oficio más antiguo del mundo me atendió, le explique mi motivo, antes de terminar ya estaba en su modesta habitación pintada de blanco donde colgaban unos cuadros de Viena, allí estaba el viejo violinista en la cama, la dueña nos deja solos, en aquellos momentos supe que estaba ante un hombre muy enfermo, un moribundo, su mesita al lado de la cama estaba llena de cajas de medicamentos, al lado el viejo pero gran violín, silencioso y contemplado a su maestro, su mejor amigo, lo note muy triste quizás sabía que quedaban muy pocas notas por parte del maestro. Pasamos unas cuantas horas hablando, no sé, porque perdí la cuenta, la habitación se impregnaba de palabras sabias, salidas desde el fondo del corazón, la garganta le fallaba, la tos no le dejaba hablar, tomaba un sorbo de agua, seguíamos conversando a luz de la bombilla huérfana que colgaba del techo, me regalo, dos fotos, eran de blanco y negro, era chico joven bien vestido con los componentes de la orquesta, otra el sólo tocando el violín en un pequeño auditorio de Viena, en su cara desprendía notas musicales salidas del alma.

Era de noche cuando salí de aquella modesta y vieja pensión, mientras caminaba calles hacia abajo en mi mente esta el poeta del violín reflexionando todo lo que me había contado de su vida, que no era tan triste como creía según nuestras conversaciones en la catedral del café, que era aquella cafetería donde hablamos un poco rato muchos días.
Después de muchas penurias era feliz, y su último sueño era morir donde nació, en España, en la Calle Mayor, y estar por aquella zona donde vivía su abuelo, en la casa donde hoy esta la cafetería, quería que fuera su destino. Aquella calle, aquel café, fueron las raíces de su vida, que nunca abandono, porque en su corazón permanecieron siempre, y sus notas las dedicaba aquella magnifica calle de su niñez.

A la semana siguiente volví a ir, pero la noticia me la dio, la señora de la pensión la vieja madame, murió aquella noche de madrugada, él se fue en paz, con todos, me hizo entrar a su habitación allí estaba su violín, esta herencia es la que me ha dejado, como ves he puesto el violín encima de la cama con todas sus partituras y ahí he montado el pentagrama con la partitura del Danubio Azul, en ese momento le salieron las lagrimas a la vieja y derrotada madame, nos fundimos en fuerte abrazo, el silencio acompaño nuestro dolor, nuestro corazón se acaba de quedar huérfano de las notas caídas cielo nos regalaba a nuestros oídos.
En esta habitación mientras pueda no va dormir nadie, este es el mejor recuerdo de él, me despedí cuando salí a la calle con los ojos enrojecidos mientras sonaba una canción por una ventana abierta que daba a las calles estrechas y empinadas.
Vivo en él numero 7, calle melancolía
quiero mudarme hace años al barrio de la alegría
pero como siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
En la escalera me siento a silbar mi melodía.
Era el poeta del alma de la calle, la voz y musica que salía de un aparato, era el gran maestro, en la despedida del otro maestro de la música y de la vida.

Cuando paso por la calle Mayor, esta triste, apagada, mi corazón transita como el de muchos transeuntes sin pena ni gloria, la cafería no hace el mismo olor a café, es más comercial, se fue el violinista, y se apago la MUSICA EN LA CALLE MAYOR.

La calle Mayor ya no es lo que fue, ESA CALLE DE LAS NOTAS DE STRAUS, CALLE MAYOR.

Donde la música del violinista se ha aposentado en mi corazón, que es el suyo.

viernes, 30 de noviembre de 2007

QUERIA SER EL.



Vagueaba por las calles, las manos en los bolsillos, mirada ausente, se sentaba siempre en el mismo banco del parque, observaba aquellas madres despreocupadas de sus hijos. . Sus cotilleos, sus dietas, y alguna ponía a parir a su esposo, lo miraban incrédulo, siempre en la soledad, mientras fumaba un cigarrillo negro, con cada bocanada, con la mirada perdida al cielo..

En aquel pueblo de la montaña lo consideraban loco, diferente, aquel chico de veinte años, que no frecuentaba discotecas, ni Púb. , Solo paseaba, observaba, y trabaja entre semana de peón en la construcción, no hablaba con nadie, nunca respondía a su jefe, Era noble, pero a la vez desconfiado, leía los pensamientos de los demás con la mirada, sus gestos.

Vivía solo, era hijo único, sus padres lo dejaron con su abuela, lo abandonaron recién nacido, su infancia fue en soledad, de muy joven supo lo que era cuidar a una persona mayor, que lo había querido en este mundo, era muy sensible, nunca tuvo un mal gesto, pero le pedía explicaciones, porque lo abandonaron, le contestaba, ya se lo contaría cuando fuese más mayor, pero murió de repente.

La duda, la incertidumbre, de no saber exactamente la verdad lo marco, la maldad de la gente, de los niños, cuando iba al colegio, lo insultaba, lo humillaban haciendo referencia a esto, él se preguntaba si era verdad, lo que decían por aquel pueblo, lleno de alacranes, víboras, sentía mucho dolor en su pecho, angustia, desolación.

No le quedaba nada en aquel lugar, una ni una simple casa, vivía de alquiler, porque permanecía alli, quizás el miedo, se preguntaba, miedo a que, al cambio, nunca había salido del pueblo, de vez en cuando a la ciudad, pero de paso, visitas de medico para acompañar a su abuela, algún papel en el juzgado, pero nada más.

Aquella emoción lo paralizaba, se había habituado aquella vida, no, se decía, era lo único que conocía si, pero pensaba que era joven, ahora o nunca, pero donde ir, donde vivir, donde comer, todo eran preguntas en aquel banco de madera con corazones dibujados en bolígrafo, con te quiero y algunas pintadas con spray.

No conocía el amor, ni un beso, la ternura, era huérfano de las emociones del corazón, esto era más difícil en aquel lugar, a quien explicarlo, con quien comentarlo. Se levanto y caminando con las manos en los bolsillos sin dirección alguna por las calles. El sol se empezaba a despedir, un día más sin contestación, alli se quedaban aquellas mujeres hablando de sus dietas, pero en el fondo eran una pobre gente, sin principios. Y los suyos donde estaban, se preguntaba, no encontraba contestación.

Andando llego al campo santo, se acerco la tumba de su abuela, miraba aquella foto, donde los ojos, de aquella mujer, le hablaban, no te quedes, vete, busca la respuesta, sé tu mismo, no seas cobarde, era una conversación entre dos almas, en busca de compresión, amor, paz, libertad. Unas lagrimas recorrieron sus mejillas, la luz se nublaba, de pie recto mirando aquella lapida, se acerco le dio un beso, salió cabizbajo, pero una voz en su interior, le decía no llores, si té quedas llorara ella, hazme caso, no llores, las lagrimas derramadas no sirven de nada, vete a buscarte, te puedes encontrar, la gente solo habla, habla pero son cobardes, no lo seas, Se valiente, vete a encontrar lo que te pide tu corazón.

A la mañana siguiente sonó el viejo despertador de campana, se levanto, medio durmiendo, la noche había sido larga, muchas preguntas en la oscuridad de aquella alcoba, se miro al espejo del lavabo, se mojo la cara con agua fría y jabón, se volvió a mirar otra vez, humedeció su larga melena ondulada, y la peino, cogió una goma se hizo una cola, con las tijeras se retoco un poco aquel bigote fino y su perilla. En la habitación abrió el armario, en el espejo interior se miro, veinte años, un cuerpo joven y fuerte, se rió de verse haciendo monadas ante el espejo con slip, se puso sus vaqueros, su jersey de lana verde, sus deportivas blancas, metió dentro de una bolsa de deporte toda su ropa que estaba decente, que no era mucha y cerro la bolsa, cogió su cazadora gris, abrió el cajón de la cómoda de nogal viejo y destartalada, metió todos sus ahorros en la cartera, una foto de su abuela, el reloj que dejo su padre al marchar que era su única herencia se lo coloco en la muñeca izquierda, con mucho cuidado y mimo, se puso la cadenita que era de su madre, donde estaba la cara de La virgen, y por detrás su fecha de nacimiento. Antes de marchar dejo un dinero encima de la mesa del comedor y unas llaves, dio una pequeña vuelta por la casa, al pasar por un espejo viejo y rajado que estaba en la habitación donde durmió su abuela, se volvió a mirar, le entro la risa, pensaba para sus adentros, que pinta de bohemio.
Cerro la puerta, camino por la calle estaba amaneciendo las luces de las farolas estaban encendidas, hacia muchísimo frio aquellas horas, caminaba en busca de la parada de autobuses, su corazón palpitaba muy deprisa, se iba, no sabía dónde, quería encontrarse a sí mismo, no quería más mascaras, no era diferente, era normal, pero no lo comprendían, si era como su padre, pensaba, pero que coño pasa, gritaba, en las afueras del pueblo esperando el autobús de línea, ¡si soy como mi padre, que pasa!!. ! Iros a la mierda ¡ maldito pueblo, alguna gente lo miraba con miedo, pensaban esta loco, como una puta cabra. Él los miraba, les decía, ¡ gentuza, asquerosos, si me voy!.

Subió al destartalado autobús, cerro los ojos, no quería ver mas aquel lugar, sentía odio, rabia, ira, maldito pueblo. El vaivén de la carretera mal asfaltadas y las curvas, lo distrajeron, soy como mi padre, homosexual, me gustan los hombres, pero no voy hacer como él, que dejo preñada a mi madre, sin quererla, sólo por demostrar a esta maldita sociedad que era normal, que no era homosexual, pero lo único que hizo fue engañar a dos personas, a ella y él mismo. El no iba engañar a nadie, bastante tiempo reprimiendo las emociones y sentimientos, quería ser feliz, encontrar el amor en un hombre, sobre todo no engañarse a sí mismo.

Quería ser él.

jueves, 29 de noviembre de 2007

LA LUZ



Estaba sentada delante del ordenador con las gafas mirando la pantalla, los dedos fluyendo desde su interior, revisaba, cada párrafo, analizaba cada frase, era momentos de silencio, eran tardes iluminadas por la luz de aquel viejo flexo, el resplandor al fondo de la lumbre del salón, con las plantas daban un toque de paz, era sus momentos mágicos, que le aportaban una tranquilidad.

Después de tantos años dedicada a la familia, trabajo, hogar, aquella prejubilación, que al principio la martirizo, le condujo por un pasadizo oscuro, donde la amargura y la tristeza caminaban todos los días cogidas de la mano, notaba todo su cuerpo sumergido en una losa muy pesada que no la dejaba caminar, hasta que una mañana, dijo basta, mando hacer puñetas a las emociones negativas que fluían en su cabeza.

Aun era joven, para aprender, tenia muchas ganas, siempre fue amante del cine, era su único pasatiempo, ir de vez en cuando a las salas y desconectarse de todos los problemas, su mente estaba fresca, necesitaba dar riendas a sus sentimientos, pasiones, Vivencias a lo largo de su vida, donde fue superando situaciones difíciles, esposa, amante de su pareja, madre, sirvienta de sus hijos y sobre todo consejera, era la que aportaba la paz, la serenidad en aquella casa.

Una tarde se apodero del pequeño aparato, era el ordenador, donde su marido pasaba tardes de domingo preparando informes de trabajo, poco a poco fue conociendo aquel pequeño, pero gran mundo. Iba repasando su vida, anotando ideas, y sobre todo escribiendo, anécdotas, poesías que le venían a la memoria que recitaba en el colegio, se encantaba a gusto, había descubierto la literatura.

Cada tarde se sumergía en un mundo nuevo de pensamientos plasmados por aquellos dedos, era el momento deseado del día, luz, pasión, entrega, en aquellos momentos se evadía del mundo, sólo existía ella, su relato. Toda la mañana haciendo trabajo domésticos, pero imaginación le llevaba a otros lugares, anotaba en una hoja de papel todo aquello, cuando salía a la calle, se había vuelto muy observadora, el caminar de la gente, sus caras, sus rasgos, sus vestidos, su forma de coger un taza de café, hasta de sus tics, le encantaba sentarse en una cafetería , tras el cristal, saborear el aroma un delicioso café y observar aquella gente anónima que llenaba las calles de colorido, se reía para sus adentros muchos tenían cara de peleados con la vida, otros corrían como si el mundo se terminase, y algunos tenían formas de despistados, de vez en cuando abría su bolso sacaba su pequeña libreta roja y anotaba curiosidades que identificaba.

Un día decidió escribir una modesta narración, que poco a poco se fue convirtiendo en una novela de ficción y realidad, sus notas, sus ideas, sus formas de pensar se iban plasmando, se encontraba cada vez más a gusto, bendita la hora que me despidieron, pensaba y se reía, y que suerte de mandar al garete a la depresión, cuando se miraba al espejo se veía más joven, para imaginación la mía, pensaba, que soy guapa lo se, se lo decía al espejo.

Aquellos escritos iban cogiendo forma, revisaba, corregía, cambia frases, volvía empezar, ahora ya no eran las tardes, era parte de la noche, estaba durmiendo de repente le venía una idea, se levantaba, la plasmaba, su marido esta empezando a enfadarse, lo tomo con alegría al principio, como un bálsamo para su tristeza, la veía contenta, pero ahora la veía obsesionada, trataba de explicárselo, pero él no acaba de entenderlo.

Un domingo, como todos, sus hijos con sus respectivas parejas iban a casa a comer, en el café, les contó que había terminado el libro, que quería publicarlo, pero no era cosa fácil, más bien era imposible, pero tenia una idea, y decidida, se la comento, sus caras pasaron a ser de extrañeza, desaprobándolo, miradas cruzadas con su padre, con cara sorpresa, el silencio inundo el salón, los reproches se empezaron a cruzarse, entre sus dos hijos, ella, y su marido, sus nueras miraban con cara de incredulidad, calladas.
Frases como “ mama estas loca, toda la vida luchando” “ ahora que tienes un dinero de la prejubilación lo vas quemar”.

A pesar de la contrariedad, la oposición, lo tenia decidido iba a publicar su libro de su dinero, era como un hijo, era un parto e iba a dar a luz, nueve meses metida en aquella maravillosa, fascinante historia, se había entregado en cuerpo y alma, como se entrego años atrás a sus hijos.

El día que fue a recogerlo a la imprenta, el nerviosismo se apodero de su ser, sudor, frio, sensaciones de euforia y la vez de extrañeza .Cargo sus cajas llenas de libros en el maletero y en asientos traseros, tenia por fin a su hijo, olía a papel, a tinta, a cola, miraba, la tapa, la volvía a mirar, como una madre que mira a su hijo en el canasto recién nacido, que aun no se cree que es madre, si aquello salió de ella, lo mima, lo cuida, se pasa horas y horas mirándolo, era la misma sensación que hacía 25 años, pero ahora era otra, era el sueño, de aquella niña de coletas, inquieta, que de pequeña se encerraba en su cuarto y escribía cuentos de hadas, donde ella era una princesa y dejaba volar entre nubes divisando el horizonte, haciendo desaparecer todos los malos del planeta, para convertirlos en buenos, cosa que nunca pasaba, porque en mitad de la escritura y altos vuelos la llamaba su madre para que les diera la merienda a sus hermanos más pequeños.

Aquella tarde llego a casa abrió las cajas, en la primera hoja escribió con pluma, de tinta, que heredo de su abuelo, el nombre a quien le regala el libro, la mano le temblaba mientras escribía el nombre de aquellos bichos que fueron y ahora eran adultos, que no aprobaban su decisión, después su marido y así la de todas sus amigos, familia y conocidos que les tenia estima.

Tenía miedo a la comida del domingo, el ambiente fue tenso durante unos meses, que caras harían cuando les diera el libro, lo tirarían al suelo, no lo mirarían, se lo negarían, su cabeza iba a mil, todo era dudas, incertidumbre, en momentos se sentía muy a gusto con la decisión, pero en otros se encontraba rara en su ser, se apoderaba la tristeza, era una conjunción de sentimientos que se cruzaban.

Al día siguiente de la comida, nada más amanecer, apareció uno de sus hijos, cuando lo vio entrar, con el libro en la mano, pensó lo peor, lo tira al fuego, pero como instinto de madre, noto en su cara algo alegre, se acerco le dio dos besos, fue a que le hiciera una dedicatoria del libro, estaba encantado de la narración, era el hombre más feliz de la tierra y su vez avergonzado por el comportamiento, pero al poco tiempo llego el otro hijo, quería darle un abrazo a su madre.

Aquel día nació una escritora, una soñadora, la niña de las coletas e inquieta, volaba lo más alto entre magos del arte literario, era el comienzo, era una nueva vida, no eran sueños, era una paz interior la instalaba en su ser, lo que comenzó con cuentos de princesa, se había convertido en una pensadora, que plasmaba su imaginación, para que otros le den luz y color, forma y sentido.

Pero tanto el escritor, como el lector formen parte del maravilloso mundo del libro, donde es una pequeña parte de cada corazón que se sumerge en maravilloso mundo literario del escritor, donde ambos a mucha distancia entre sí, se encuentren y cada cual sea el protagonista.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

EL TREN



Era mañana fría de diciembre en el colegio publico de un barrio de las periferias de la ciudad, los niños divisaban atónitos las primeras nieves, ese día estaban muy excitados para trabajar con las matemáticas, todos miraban hacía las ventanas, que a la pizarra, donde la joven profesora con ganas de comerse el mundo en la docencia, intentaba que le prestaran atención, entonces viendo la nieve, el frio y que estaba cerca la navidad, pensó en los juguetes, que mejor cosa que escriban la carta de los Reyes Magos.

De pronto olvidaron de los copos, se pusieron en la tarea, les pidió silencio, pues por la ventana los vigilaban los pajes, todos la encabezaron la típica frase Queridos Reyes Magos de Oriente, seguidas de toda una exposición de juguetes y anuncios televisivos para explicar como era lo que querían. Una velocidad increíble escribiendo, todos muy atareados, pero un niño termino pronto, su mirada reflejaba tristeza, su visión era hacía los cristales, lo cual llama su poderosa atención.

La profesora vio su carta estaba en blanco, él le contesta, yo sé quien son los Reyes, son los padres, bueno son Melchor, Gaspar, y Baltasar, pero los que compran los juguetes son ellos.

Los otros niños al oír aquello levantaron su cabeza mirándolo atónito, se preguntaban a ellos mismos será verdad, algunos ahora si que deducían algunos movimientos raros de sus padres ese día.

Él desanimo se apodero de la clase, era la verdad, las cartas se quedaron a medias, aquel pobre chaval era de un barrio de chabolas donde muchos días comía bocadillos, su padre era un chatarrero, y sabía que era la miseria.

Cuantas cartas perdidas a los Reyes Magos, cuantas noches de magia, se convertían en desilusión, que pronto supo la verdad, que aquello todo era mentira, noches del 5 enero en la espera que nunca llegaba, De niño ya conocía la farsa que se movía el mundo, donde los humildes bastante tenían si podían comer todos los días, siempre de prestado, no sabía lo que era estrenar unos pantalones, ni desenvolver un regalo de cumpleaños, tan niño y tan hombre a la vez, estaba aprendiendo muy deprisa, dolor de sus padres, que le encogía el corazón las noches de frio, cuando su madre los mandaba a la cama a dormir pronto porque no tenían con que calentarse, así entre las mantas de la cama y el cuerpos de sus hermanos no pasaban frio. Su padre era hombre honrado, pero era hijo de Gitanos, no sabía ni escribir, ni leer, solo sabía coger chatarra y de vez en cuando le daban trabajo como cargador en algún muelle de frutas, él era hijo de un extoxicomano

El mundo de la felicidad estaba a un par de kilómetros, no muy lejos, luces, adornos, musica de villancicos, el otro estaba muy lejos de la verdad, hasta donde los ratones eran pobres, por estar allí, donde la abundancia no existía.

Él tenia una cosa a favor que los otros niños carecían, tenia imaginación, de una simple astilla se figuraba que era un gran tren, había tardes que se alejaba 500 metros del poblado, se sentaba, pasaba las horas viendo pasar los trenes, conocía todos ellos, y donde iban, Talgo, Ave, Altaría, sus sonidos que emitían al pasar por las vías, soñaba con ser el maquinista, soñaba en el fondo con la libertad, con salir huyendo de aquella vida que le esperaba, tan niño, ya conocía su futuro, pocos salían de aquella vida y algunos regresaban peor.

Ante aquella reacción de la maestra, comenzó a explicar el tema de los Reyes, un tema tan fácil, pero tan difícil a la vez, de la ilusión pasaban a la incredulidad, sus caras denotaban miradas de extrañeza, de sorpresa a la vez, gestos, muecas de sus padres, que ahora si tenían respuesta, algunos no querían creer, fingían, pero era imposible, era verdad,

La explicación del niño fue muy exacta pensaba la profesora mientras se dirigía a su casa, los Reyes son Melchor, Gaspar y Baltasar, pero los juguetes los compran los padres. Que verdad, un niño sensible nunca miente, sus imágenes pensando en las noches desamparo de aquel alumno, le encogía el corazón, su memoria le hacía recordar cuando era niña, bien abrigada con bufanda, se le hacia eterna la tarde reyes, con la llegada, el nerviosismo, incertidumbre, desesperación con el paso tan lentas de las horas, y ver si los sueños se cumplían, acaba al principio desilusionada, pero después contenta, por los olvidos de los pajes.

Al día siguiente tuvo quejas de algunas madres, por aquella explicación, e intentaba convencer que no era nada malo, que surgió, que al fin y al cabo, les dijo no todos los niños tienen la suerte que los vuestros, pero los mayores como siempre no atendían al razonamiento, se sentía muy mal, que gente más radical e incompresible, llego a oír algún insulto de los niños hacía ella, con el consiguiente, me lo ha dicho mi padre.

Hay padres que confunden la educación con la enseñanza pensaba, le daba vueltas al asunto, en silencio mirando a través de la ventana, hacia el infinito, no llegaba a comprender aquella gente tan miserable que era en el fondo, fue el primer golpe bajo que recibió en un mundo nuevo que empezaba de la docencia, era su pasión, pero ella como el niño, la realidad ya la conocía, las criticas, la ferocidad, la incomprensión, estaban en el mismo lado de la orilla del rió, que pena pensaba, estoy enseñando a niños y los padres están forjando fieras, como la gente podía ser de esa forma, se preguntaba una y otra vez, pero vio el vuelo de un pájaro, le desperto d e aquel letargo, siguió el vuelo, como luchaba por sobrevivir en aquel parque, metido entre torres de cemento, como iba evitando los obstáculos, entonces se dio cuenta que ella, tenia que ser igual, fiel a sus principios.

Aquel niño carecía de muchas cosas, pero tenia un instinto de supervivencia muy superior a los otros, noto que era mucho más inteligente que los demás, pero le faltaban medios, su mirada perdida muchas mañanas, no era, los otros atendían expectantes, pero les costaba mucho trabajo comprender, él lo entendía todo sin prestar tanta atención, su mente era mucho más despierta que la de los otros,

Era de noche, la mágica noche de luz y esperanza, los grandes almacenes llenos de gente, bolsas de regalos, prisas, la tan escuchada canción por el sonido ambiente, “ ya vienen los reyes” tarjetas, envoltorios, las dependientas acelerándose en cobrar, en empaquetar, en la calle gente comprando castañas, en esos momentos aquella joven cargada de bolsas, dándose prisa por llegar a sus casa, estar con sus familiares y amigos, al pasar por escaparate vio un juguete, siguió caminando, de pronto se paro y se quedo pensando, un escalofrió le entro por todo el cuerpo, dio la vuelta, se quedo mirando el escaparate y entro.

Subió al coche avanzando muy lentamente, la ciudad estaba muy repleta de trafico, y calles céntricas cortadas donde la gente ya esperaba el paso de la cabalgata, semáforos en rojos que pasaban a verde, pero el coche seguía sin moverse, miraba la hora, los nervios le comían, poco a poco salió de aquella locura, se fue en dirección en búsqueda de la circunvalación, cuando se salió de alli, andaba un poco perdida y con algo de miedo, pasaba por unas calles si se podían llamar, eran caminos de barro, y gente calentándose en bidones con fuego.

Estaba sentado en una vieja silla, miraba las estrellas, al fondo encima de la ciudad, se lleno el cielo de coloridos, los fuegos artificiales daban la bienvenida a la cabalgata, él cambio de posición miraba el infinito de la oscuridad, a lo largo divisaba las luces de algún tren, aquellos que muchos esperaban de regalos, pero hoy estarían vacíos de pasajeros. Vio como un coche se acercaba, pero no le dio importancia, pero al minuto, se paro delante de la casa, vio una chica joven que salía del coche, con aspecto asustadizo, de repente le pareció familiar aquella figura, la llamo por su nombre, ella respiro, en esos momentos estaba pasando miedo en aquel sitio tan desconocido.
Saco un paquete de una bolsa y se lo entrego, él parecía como embobado, nunca había tenido un paquete tan precioso con un papel de colores, en silencio lo abrió, entre las luces del coche y la luna, vio que era una pequeña locomotora, no se lo podía creer, lo que tenia en sus manos, delante de sus ojos, se quedaron mudos sin palabras los dos.
En esos momentos de chabola salió un hombre no muy mayor, pero con piel castigada, ropas descoloridas y pelo muy largo, llevaba una caja de madera en sus manos, él los presenta, miraba muy expectante lo que su hijo tenia entre las manos, les dio la cajita de madera a su hijo, el resto de niños salieron de la chabola, con unas pequeñas figuritas todos alborotados y contentos. Abrió la cajita de madera, con curiosidad y vergüenza, allí delante de su profesora, dentro había un silbato de algún jefe de estación, se lo enseño y les comento que aquella era una obra de colección, a lo cual el padre le contesta, que era consciente, pero cuando lo encontré por medio de la chatarra, me dije que era para mi hijo, es la primera vez que le regalo una cosita, es muy triste tantas noches como esta, donde todos disfrutan, y aquí estos solo miran al cielo.

De vuelta a casa era tarde, la radio sonando música como preparando el roscón, llega a su casa, todos la esperaban impacientes, por aquella tardanza, pero pronto supieron por su cara, que algo pasaba, denotaba paz, tranquilidad, nadie pregunto, se repartieron regalos unos con otros, pero en el fondo, su regalo hacía rato que lo había recibido.

Ver la cara de aquel niño, su felicidad de esta noche, fue lo más hermoso que le había sucedido en la noche de Reyes.

Unos solo abrirán juguetes y al final no jugaran, este soñara con ser el maquinista del tren, que le lleve a un mundo de sueños, de libertad y sobre todo de una vida digna, donde todos los días pueda comer.

sábado, 24 de noviembre de 2007

LAS TRES ROSAS

Todos los miercoles cortaba tres rosas del jardín y se dirigía por el camino pedregoso que iba desde la aldea al campo santo de la población más cercana que estaba a tres kilómetros. Mientras iba caminando las imágenes le cubrían su alma, no sabía distinguir si era feliz o era una desgraciada, pensaba por momentos que era lo mejor que podía haber pasado, pero minutos después se preguntaba, porque ese castigo, nunca había hecho daño a nadie, las contradicciones iban cada vez en aumento, semana, tras semana, mes tras mes y año, que dolor, que tristeza, los aniversarios siempre eran motivo de felicidad, este era una losa muy pesada que llevaba, que pensó hacía un año, hace años dejo creer, en todo, hubo temporadas que todo era oscuridad, otras veía algo de luz, algunas era muy feliz, cuantas dudas antes y ahora.

Cuando entraba por la puerta de hierro que estaba de toda la vida en el cementerio, se dirigía a la tumba, alli, estaba un trozo de su corazón o estaba todo, él que llevaba encima era un pedazo de carne interior. Se sentaba y empezó una comunicación entre dos almas, sus miradas, sus pausas, la risa, el llanto, la desesperación de noches sin fin, recordaba el día que nació, lo feliz que fue en el momento que la matrona nada más nacer le puso al niño encima de ella, fue la persona más feliz de la tierra en esos instantes, cuando pudo tocar su ser, después de notarlo dentro de ella, verlo, acariciar suavemente su piel rosa, aun con sangre. Pero horas después noto la cara de los familiares como evasivas, se temió algo, cosa que a la mañana siguiente el médico delante de su marido se lo confirmo, su hijo no era como los demás, entonces se derrumbo, las caras de sus familiares no le habían mentido aunque las palabras le escondieron la verdad. Su luz se apago, estaba como in pasiva, sus familiares le animaban, pero quien a quien todos estaban destrozados, nadie estaba preparado para aquella situación.

Pasaron los meses, se fue haciendo a la idea, poco a poco el cariño iba ganando a aquella depresión que tenia encima, lo más doloroso era la gente, que se compadecía, lo llevaba muy mal, cuando estaba en casa parecía llevarlo mejor, cuando salía a la calle entonces se le caía el mundo encima, su nene nunca podría ser como los que estaban jugando a la pelota.

La vida la fue haciendo fuerte a la vez y muy débil, pero el cariño era inmenso, se juraba todos los días, que ninguna madre le iba a ganar en querer, pero la realidad muchas noches cuando apagaba la luz e intentaba dormir, le desvelaba, sus preguntas en la oscuridad de la, alcoba dando vueltas para todos lados de la cama, toda era oscuro, la angustia le podía, pedía alguien, no sabía si era Dios, o quien coño fuese, que se fuera él, antes que ella, de repente su conciencia le dictaba que era muy mala madre, le entraban escalofríos, sudores, la noche se hacía larguísima.

El niño se hacía mayor, pero su enfermedad le impedía moverse de la cama, solo un rato en un sillón que tenia al lado de la ventana, como tenia todos los órganos afectados, no hablaba, solo reía o lloraba, le enseñaron a comer con paciencia con la mano menos débil, todo era muy costoso, se iba haciendo grande, eran muchos años en la misma habitación, mucha carga, había días que el nene miraba por la ventana ausente, empezaba a distinguir la lluvia, cuando estos mojaban los cristales, daba voces sonoras como de novedad, se ponía muy nervioso.

Con paciencia su madre le enseño hacer rayas en un papel en blanco, cada día sentado en el sillón, él con gestos y sonidos reclamaba el papel y lápiz, empezó a distinguir colores, no sabía los nombres, pero eran diferentes.
Muchas tardes los dos, madre e hijo pasaban juntos, ella cogía su mano y trazaban figuras, pero a veces el se ponía nervioso de la excitación que le producía, tenían que dejarlo.

Pasaron los años y consiguió hacer un dibujo y colorearlo, fue todo un logro, eran los más felices de la capa de la tierra, pero el niño, no saben porque, pillo un virus intestinal, lo tuvieron que ingresar en el hospital, cualquier niño, solo con suero le bastaba, pero él no-tenia casi defensas, pasaron varios meses, cada vez iba peor, de pronto mejoro, pero a la noche se le cerraron los ojos.

El frio recorrió por el cuerpo de aquella mujer que en estos años paso de ser joven a tener un aspecto de muy mayor, la dureza de estos años la marcaron, en vez de treinta y tantos parecía mucho más mayor que las de su edad.

De vuelta por el camino hacía la aldea, sus piernas estaban pesadas, cansadas, de tanta lucha, era una mujer con la mirada ausente, mientras caminaba hacia su casa, nada más llegar subía a la habitación de su hijo, alli estaba el dibujo de las tres rosas, aquel que el logro, dibujar y colorear. El día que se murió le prometió que todos los miércoles le llevaría tres rosas, para hacerle compañía, como aquel miércoles que termino el dibujo de las TRES ROSAS.

Miraba el dibujo colgado en la pared, veía en él, su cara, su llanto, su risa, su desolación, y sobre todo SUS TRES ROSAS.

MeRl

Esta es mi pequeña ventana donde plasmo mis pequeños relatos.

Si algún experto la observa, comprobara mis faltas de ortografía, mi sintaxis es mala con muchos errores.

Soy un amante de la lectura, mis estudios son básicos, los de antigua EGB, muy limitados.

Esto es una forma de evadirme de la vida diaria, es mi pequeño rincón del relax, donde busco mis momentos de paz.

Escribir es dibujar el pensamiento.

Cada persona forma un mundo diferente, todos somos distintos, lo que a mi me puede fascinar, a otros les puede molestar.

Los sueños y las utopías sirven para alimentar el alma.

MeRl