Un día fui aprendiz, de la melancolía y la tristeza del pasado. Un día deje de soñar, deje que la vida me llevara por el Jardín del Eden. En las noches bailamos, tu y yo, con los cuerpos desnudos, la melodía de la mentira. Y en este otoño, polvoriento y lluvioso, me visto de terciopelo y zapatos de charol. Deje ser aprendiz, de la melancolía y la tristeza, y ahora soy un vagabundo de mis pensamientos y emociones. Nada vale nada. Olvide ser aprendiz,