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El aro

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 ¿ Que piensas cuando ves una cancha?.  ¿Qué sientes cuando estas viendo el aro en soledad ?. El aro y el balón, flexión, extensión circulo por el aire en sentido contrario a las agujas del reloj, ves entrar el balón entre la red, felicidad, alegría, y mucha pasión. Crecí soñando, disfrute jugando, ame este deporte entrenando, en la grada me enamore de las piezas de ajedrez moviéndose por la cancha. Ahora aquí detrás de esta valla, te miro, encuentro aquel pasado del nunca me arrepentiré, de aquellos sueños despiertos que nunca logre. Simplemente me quedo con lo feliz que me encontré en la adolescencia, juventud y en los primeros años de la madurez.  El aro, los triples, sistemas, las defensas y muchas cosas que no escribiré, aquellos sinsabores y desilusiones, todo un aprendizaje para la vida. El baloncesto y el señor introvertido.

La ciudad

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 No encontrarás otra tierra, otro mar. La ciudad te perseguirá. Caminarás las mismas calles, envejecerás  en los mismos barrios, en las mismas casas encanecerás. Poema de Kavafis

Historia de lobos

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 Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas y le dijo: " Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de nosotros". " Uno es malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.." " El otro es bueno- Es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe". El nieto lo meditó por un minuto y luego pregunto a su abuelo. -¿ Que lobo gana? "AQUEL AL QUE TU ALIMENTES"

Invictus

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  Más allá de la noche que me cubre, negra como el abismo insondable, doy gracias al dios que fuere por mi alma inconquistable.   En las garras de las circunstancias no he gemido ni llorado. Sometido a los golpes del destino mi cabeza sangra, pero está erguida.   Más allá de este lugar de ira y llantos donde yace el horror de la sombra, la amenaza de los años me halla, y me hallará sin temor.   No importa cuán estrecho sea el camino, ni cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma. Poema de  William Ernest Henley. 

Cada tarde

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  La veía pasar cada tarde, camino en dirección a la tienda donde trabajaba, coqueta y elegante con paso firme. Desde la distancia la observaba, escondido detrás de la mascarilla todas las tardes a la misma hora. Ella hacia como que no se daba cuenta que unos ojos retrataban sus pasos, eran dos desconocidos, a él le encanta observar y a ella parecía  no le disgustaba que la mirarse, sentirse atraída por los hombres. Nadie vencía su timidez o quizás sus caminos eran muy diferentes. La vendedora de ropa y el camarero. A veces la soledad confunde el amor con la compañia. Cada tarde los sueños renacían, las plegarias del amor revoloteaban, y el camarero soñaba con el amor. Cada tarde a las cinco en punto una flor del jardín marchitaba de la solapa del amor. Cada tarde el cantautor dejaba sus versos en  una servilleta de papel a la espera del amor. Si cada tarde, hasta una tarde no paso, ni otra, no la volvió ver nunca más, nunca supo su nombre, desapareció de sus ojos, cada t...

Deambulando

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 Deambulo por el sendero del pasado. Quien no me conozca. Que me olvide.

Luces y sombras

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  Tardes de invierno, soledad en los ropajes, y frio en mis pies. Esperanza en el mapa, tesoro escondido, mar abierto y sueños de libertad. Deambulo entre dos luces, dibujando el pasado, con tristeza de futuro. Luces y sombras en mi pasado.