sábado, 23 de febrero de 2008

NOCHE DE SAN JUAN



Las sombras se divisaban por el escenario, estaba a punto de comenzar el concierto principal de las fiestas, en un macro escenario donde todo estaba preparado, la gente estaba nerviosa, expectante, inquieta, algunos silbidos, en ese momento luces dieron todo su esplendor, miles de vatios iluminaban el escenario de repente aparecieron la cantante del grupo, al son del sonido de guitarras eléctricas, percusión elevada al cielo .De repente desde la otra parte del escenario una manada de fuegos artificiales, cubrían el cielo de un colorido, era el comienzo de la actuación, la masa enloquecida, llevaba más de dos horas en el albero de campo de fútbol y las pequeñas gradas pero coquetas abarrotadas de un publico variado, adolescentes y otros bien entrados en edad. Gentes llegada desde varios pueblos de alrededor, y otros llegaron de alguna provincia colindante.

La cantante una chica de treinta y tantos pelo moreno con melena que le llegaba a su espalda, de mediana estatura, vestida con un suéter blanco y negro, con pantalones vaqueros rotos, se movía con una agilidad tremenda. Su conexión fue espectacular con el publico, cantando todos los estribillos de las canciones más oídas, en otras cogía la guitarra eléctrica se marcaba un solo, en otros momentos cantaba a capela, era la autentica líder de aquel grupo formado por ella y tres chicos, acompañados por dos músicos que acompañaban en la gira. La complicidad entre ellos, lo trasmitían aquellos jóvenes que saltaban, cantaban, gritaban, bailaban, chicas desesperadas gritando, envueltas en imágenes de locura, otras lloraban al oír las letras de las canciones, se apoderaban de su corazón, recuerdos, sentimientos.

En el final de la grada a la otra parte del campo alli estaba un hombre llego hace un año aquella localidad de la meseta castellana, coqueta por sus casas medievales y su castillo elevado en lo más alto, no era muy grande, sus lugareños se conocían todos, la emigración dejo en la mitad de la población en los años 60.
Llego huyendo del destino que últimamente le perseguía, su corazón estaba derrotado, el alma vagueaba por sus adentros, traicionándolo, llevaba a sus espaldas dos divorcios, su dolor era muy agudo, en su rostro, sus gestos denotaban una tristeza, quería olvidar, huía , alli estaba ejerciendo su profesión de médico.
Estaba con los sanitarios de la Cruz Roja, por si era necesario su ayuda, mientras sonaba la música, que él mentalmente la acompañaba, se movía tímidamente, los paneles enfocaban las caras de aquella gente, uno de los mejores grupos pop de la nación.

Al son de las melodías imágenes de su vida paseaban por su mente, recordaba su amor de verano, tenia 19 años, cuando después del primer año en la facultad llego a su localidad, en la costa andaluza, sus casas las llamaban indalos, su blanco da el resplandor aquel bello pueblo en lo alto de una colina, desde donde se divisaba la franja azulada del mar, que estaba a un par de kilómetros, llego una tarde de junio, iba desconectar del duro mes junio de exámenes finales, la primera noche que estaba alli, era la noche de San Juan, en la playa estuvo celebrando la noche mágica del fuego, donde dice la tradición que las hadas andan sueltas, alli entre el resplandor había un montón de gente, pero una carita de una musa jovencísima de 16 años le encandilo, aquella noche hubo una atracción mutua. Su corazón invisiblente se abrió, fue como un poder de atracción mutua, las miradas entre cortadas por la luz del fuego se buscaban.
Ella sólo llevaba una semana en una casa que habían alquilado sus padres para todo el verano, era la primera vez que estaba en aquel lugar. Fue un autentico flechazo, cupido se instalo entre ellos dos, fue como dos imanes que se atraen, los deseaban conocerse al poco tiempo de verse sus caras merodeando por las hogueras, mientras las litronas de cerveza se pasaban de unos a otros, la alegría que deposito el alcohol en sus venas, hizo que él, se presentara y le hablara.


Por las tardes noches quedaban y paseando bajaban a la playa , cogidos reían, se querían, se amaban, les encantaba de noche tumbarse en la arena y en silencio cogidos de la mano pasar un buen rato mirando las estrellas, en silencio escuchando las olas del mar que bañaba la orilla de playa entre susurros mezclados con el salitre, para acabar abrazados dando vueltas por la arena, se besaban como si aquella noche se acabara el mundo, alli los dos conocieron el placer juntos, él le encantaba mirar su carita infantil de niña traviesa, sus ojos negros que le encandilaban, podía pasar noches enteras mirándola, sin pestañear, ella cuando se daba cuenta hacia muecas, mientras se reía, muchas veces descalza comenzaba a correr hasta que la alcanzaba y la tiraba contra la arena, se besaban, sus manos exploraban sus cuerpos, noche tras noche.

Otras noches quedaban con otra gente, pero al poco tiempo ellos se las apañaban para perderse por las calles oscuras, cogidos de la cintura, hablando con susurros al oido, mucho amor en sus palabras, la luna les iluminaba en sus paseos, mientras le hacían un guiño a su fiel compañera, que iba cambiando de tamaño noche a noche. Les encantaba ver el amanecer desde el mirador, muchos días sus noches terminaban en aquel lugar, mirando el horizonte que daba la bienvenida al nuevo día,

El verano estaba llegando a su fin, la tristeza afloraba en sus rostros juveniles llenos de vitalidad, el volvería a Madrid y ella a Granada de donde era, él pronto empezaría el segundo año de facultad, que era por único que deseaba volver a Madrid, pero se maldecía, por no se iban a ver.

Se prometieron amor para siempre, se llamarían por teléfono una vez a la semana y se escribirían cartas, mientras la espera hasta semana santa le angustiaba iba ser eterna. Los meses pasaron al principio cumplieron sus promesas pero poco a poco se fue apagando como la hoguera de aquella noche, que al amanecer solo que daban cenizas.

Mientras el grupo cantaba repasaba toda su vida, tenia 37 años, dieciocho años habían transcurrido de aquel amor estival, del que nunca más se habían visto. Sus divorcios le pesaban como una losa, en diez años dos, en aquel lugar estaba corriendo para no ser cazado por el destino, le tenia pánico, lo mejor era olvidar, lejos, cuanto más mejor, por eso accedió aquella plaza vacante en aquella localidad de la provincia de León, quería enterrar su pasado, no quería mas promesas, un desconfiado del amor.

Una canción le recordó su amor de verano, se veía reflejado en ella, en esos momentos lo asociaba todo, la letra, la musica, mientras su cuerpo bailaba, su cara lucia nostalgia, se bailaba tímidamente ajeno a todo, cantaba, las lagrimas recorrían sus mejillas mientras cerraba los ojos recordaba los momentos de la playa, mientras la voz de la cantante se paseaba por los pasadizos secretos de su mente.

Paso el resto del concierto bailando olvido por completo su timidez y cantando, mientras los compañeros le miraban atónitos, nunca le habían visto tan alegre, jovial, vibrando, chillando, saltando, aplaudía con mucho fervor, chillaba otra, otra, en unos momentos que el grupo toco una canción pausada, se seco el sudor y bebió un buen trago de agua, mientras las pantallas enfocaban la imagen de la cantante sentada delante del batería que cantaba, en esos momentos los músicos no tocaban, ella solo cantaba, con su voz dulce que se oía muy potente, de repente se encendieron las luces, la musica sonó, hubo una subida de watios impresionante cogió la botella de agua y se la hecho encima de su cabeza y empezó a saltar, su cuerpo se estaba revelando, la cabeza giraba, giraba una y otra vez, los brazos se agitaban.

Al terminar el concierto volvió a su estado más normal, el trabajo empezaba, alguna gente con estado de lipotimia acudía a ellos, algunas torceduras, la gente iba abandonando tranquilamente el recinto, amigos llevaban a chavales en estados de embriaguez, casi arrastrándoles, otros mareados por bajadas de tensión, poco a poco iban atendiendo aquella gente.

Ya hacia más de dos horas, el escenario se estaba desmontando, quedaba poca gente que atender, sólo algún chaval intentando que se pasara los mareos, los componentes del grupo se disponían abandonar el recinto, la cantante se aproximo a los servicios sanitarios para preocuparse por aquellos chavales que estaban en las camillas esperando recuperarse, Pregunto por el médico, le señalaron que estaba en la otra ambulancia rellenando partes, se acerco, dijo hola, entonces él levanto la cara hacia ella, se volvió un silencio frio se instalo entre ambos, se quedaron mirándose, los ojos de musa brillaban entre las luces, se levanto, se abrazaron en silencio, sus mejillas derretían lagrimas de dolor, se separaron unos centímetros, cogidos de las manos uno enfrente del otro se volvieron a mirar, ella sonrió, como aquella noche que justamente hoy hacia 18 años, la noche de San Juan, los hizo reencontrarse, con más años, mas arrugas, más experiencia, pero el fuego seguía ardiendo, los sueños volvían al presente, se besaron como el último beso de finales de verano, beso apasionado, el oido de él fue regado con “ nunca te olvide” a lo que contesto, lo se por una canción, que a mi esta noche, me ha devuelto la alegría que tenia apagada hace muchos años.

Ya ves la noche de San Juan es mágica, siempre creímos en ella, hoy quien iba esperar que aquí en un pueblo perdido te iba encontrar.

Yo dudaba venir al concierto, tengo miedo a los recuerdos, cada vez que suena en las emisoras esa canción que hace referencia a nuestro amor de aquel verano lleno de ilusión, cambio el dial, me invade una pena muy grande, pero como médico tenia la obligación de venir, para mi estas en otro mundo, yo no tenia nada que hacer.

Salieron del campo abrazados, mirando las estrellas, guiados por la luna como en aquel verano, pensando que muchas playas ahora mismo las hogueras estarán en su esplendor.

La carita de niña traviesa de ojos negros, musa de sus sueños, la noche del fuego, los volvió a unir, aquello que fue un amor de verano, era un amor verdadero, como siempre creyeron el la noche más mágica del año, alli estaban los dos, más mayores, pero con mucho amor que darse.

Noche de San Juan. Noche de magia.

lunes, 18 de febrero de 2008

SOY FELIZ.


Caminaba sin rumbo con mi mente ocupada en banalidades, pase por delante de una librería, al mirar aquel escaparate, solo veía unas tapas que reclamaban la atención, entre en aquel bello lugar. Mire lentamente todas las estanterías, entonces la duda se instalo en mi ser, cual compro, cada vez era más difícil la elección, hasta que me decidí, compre tres libros, me pase con mi presupuesto mensual. Por fin era feliz, cada cual la busca en un lugar, y un servidor la encontró con los magníficos ejemplares que ahora son de mi propiedad, joyas literarias. Mundos fascinantes.
PD. Este microrelato que no pasa de 100 palabras, participo en el concurso tve pagina 2, en el mes de diciembre de 2007.

sábado, 16 de febrero de 2008

EL AMANECER



Sentado bajo la luz del flexo acompañado del polvo que impregnaba la mesa, el insomnio hacia huella en mi cara, llevaba varias horas sin poder dormir, el estado de ansiedad se apoderaba, mi mente empezó relucir el pasado, era un inventario de mi vida. La estufa estaba con la potencia máxima, con pijama y batín, un refresco de bote, entre sorbo y sorbo hojeando mis diarios, viejos fantasmas se estaban ordenando en mi cabeza, aquellas libretas donde la caligrafía en su interior marco mi estado de animo cuando escribía, letra casi ilegible parecida a cualquier viejo médico, que hay que leer varias veces para poder entender, otra más normal, y algunas hojas con unas grafías muy bien cuidadas, decoradas con dibujitos a su alrededor.

La noche en la calle era muy fría el invierno se había aposentado con mucha rabia, el viento soplaba, castigando los viejos árboles desnudos agitaban sus ramas, daban la sensación que se iba romper, las luces de las farolas eran tenues, la calle vivía en soledad, dentro de un par de horas recibirían la vistita rápida de los primeros transeúntes que avanzaran con pasos acelerados.

Mi viejo apartamento, las paredes blancas huérfanas de cuadros, inmaculada donde observo su pureza, la desnudez, como una vez dijo mi profesor de dibujo en aquel instituto dejado por los políticos donde se pasaba mucho frio. “ El blanco es la creación del universo”, aquí sentado en este mundo, hojeando unas paginas que día tras días han estado sumergidas de dolor.

Leo un sueño que anote este verano, mi sonrisa se vuelve generosa, la melancolía me invade. Estoy en una especie de barco, en a Coruña, en el patio rodeado de ventanales, estamos Sandra y yo, en una mesa, donde nuestros anillos relucen, todos nos miran, Las imágenes de la playa levante de Ifach donde caminamos en la orilla, la desnudez de sus pechos despiertan la admiración, de pronto me veo caminando por el paseo de Riazor de a Coruña.

Lo curioso de este sueño, que las imágenes de Galicia son cuando tenia 7 años pase una semana con mis padres y hermanos frente aquella playa de Riazor, no me bañe , en aquel verano hizo muy mal tiempo, todos los días llovía, pero no cuadra mi sueño, ella, en aquellos años seria como yo, una niña pequeña con coletas que sale en fotos del colegio. Pero no encuentro respuestas a mis preguntas, mis imágenes infantiles, fueron unas vacaciones aburridas como muchas con mi familia, museos, calles estrechas, paisajes, siempre a las ordenes de la dictadura paternal. Las imágenes que se entre mezclan con la playa de Calpe en las que fue mis primeras vacaciones con mi novia formal, teníamos 21 añitos pasemos una semana en aquel hotel en primera línea de playa, donde las noches eran de diversión, fiestas, las tardes de siesta eran dos jóvenes haciendo el amor hasta desvanecerse. Las imágenes del patio rodeado en ventanales donde por la claraboya del tejado entraba el sol, era la parte central de aquel gran universo donde habitaban más 500 habitaciones.

Lo más curioso que muchos sueños se repiten, muy parecida los mismos protagonistas, los marcos parecidos, no entiendo muy bien, fue mi primera novia formal, dos años duro aquello, pero las otras dos relaciones serias no salen en mis sueños en una fueron tres años y en la última han sido cinco años, nunca he querido a una mujer como la pasada relación de se fue al traste hace un año. En cambio no ocupa mi mente en mis sueños, solo aquella chica que era la envidia de mis amigos que fue Sandra, por cierto la vi hace unos meses cargado de dos niños y en su cuerpo con mucho peso, la cara muy castigada, me pregunte como cambiamos con la edad, hoy pasa desapercibida donde uno de esos bichos que llevaba de la mano pataleaba en una rabieta, mientras el otro o otra iba en el carrito de recién nacido. Donde solo nos cruzamos un seco saludo de Hola, siguiendo cada uno su dirección, le perdí su rostro en cuando abandone la facultad, alguna vez coincidimos en bares de copas de la ciudad, pero nos ignoramos, cada cual iba con su pareja, aquella relación que se rompió porque siempre he tenido la debilidad por las mujeres, nunca le puse los cuernos, pero le fastidiaba que hablara con sus amigas, comentaba que siempre estaba coqueteando, los celos destrozaron aquella relación donde aquellos dos años los vivimos como nuestra juventud con una intensidad frenética, pero su posesión mato nuestro amor, y lo mande al carajo.

El pasado sábado de madrugada cuando me despedí de unas amigas, una de ellas me dijo: No cambies nunca, pero mis preguntas dentro de mi naufragio en el que estoy navegando sin rumbo, si que tengo que cambiar, Soy solitario en el amor, no lo busco pero lo noto en falta, mis noches de soledad, sin un abrazo, un mimo, un simple beso cuando entro a casa o me voy, esta frialdad de estas paredes me están venciendo, los sueños, que noche tras noche me invaden, me secuestran, pero nunca entenderé porque aparece mi primera novia, solo busco respuestas, las otras relaciones no a parecen están como enterradas en mi corazón, quizás es una puerta que nunca cerré, es mi pregunta que no encuentra respuesta, todas las quise, pero estos sueños recorren las noches entre mi almohada, hasta que se apoderan siendo dueñas de un cansado vagabundo, que noche tras noche camina sin horizonte, esta noche aquí mirando este diario, que durante este año, he estado anotando mis sueños, mis paranoias diarias.

Hoy cumplo mis 33 años, mi depresión avanza como un velocista cuando esta llegando al final, cada vez la zancada esta menos en contacto con el suelo, la respiración se agita con las pulsaciones del corazón, soy una persona que la vida lo esta llevando al abismo, entrar en la madurez me esta matando, me he propuesto enterrar mi juventud, ser una persona feliz. Quisiera esa receta mágica, para lograrlo, pero tengo muy claro que voy a luchar en esta etapa de mi vida, voy enarbolar la bandera del color de la esperanza, la agitare, quiero ser feliz, no me rendiré, nunca fui un perdedor y ahora tampoco.

Esta amaneciendo la noche da paso a el día, voy a dar mi paso, tengo que encontrar esa luz que me ilumine, mi silencio me esta haciendo encontrarme, mientras me acuerdo de un CD, la musica se pasea por mi alma, mientras me preparo para tomar una ducha fría, que me va devolver a la vida después de esta noche larga y oscura.

Hoy saldré a la calle con la mejor de mis sonrisas hace 33 años vi la luz, hoy empezare de cero, quiero ser feliz, como no se, pero voy a luchar como un espadachín parando golpes de sables por todos los lados, donde el movimientos de los pies es el equilibrio, y aquí uno su mente va ser su equilibrio.

Dicen que 33 años esa la edad de Cristo, pero quien coño era, esta es la edad de volver a caminar, con muletas, a saltos, a gatas, como sea.

Como dijo el viejo espadachín cuando le estaban dando sables por todos los lados “ a mi la vida”.

A mi la vida,.

sábado, 9 de febrero de 2008

EL VIEJO PROFESOR



Todas las mañanas bajaba al kiosco compraba la prensa, caminando lentamente y pausadamente se dirigía aquel paseo majestuoso donde las palmeras le recibían con su sombra, el olor a salitre que se respiraba que desprendía la playa que estaba justamente unos metros debajo de donde en aquel mirador se divisaba el azul de la línea divisoria dl infinito.
Se sentaba en el mismo banco de piedra que su respaldo estaba pintado de algunos jovenzuelos declarándose amor eterno para toda la vida, ojeaba al alrededor siempre las mismas caras, cada cual en su aposento, era como todo pactado, sin conocerse nadie, la misma pareja con su caras de cansancio de toda la vida peleando por el amor, o quizás nunca lo conocieron pero temen a la soledad y se soportan. Otro hombre que andaba con dificultad se quejaría sus dolores de artrosis, de su mínima pensión, en su mente dibujaba cada cual de aquella gente que no fallaba a la cita matinal invernal buscando el sol que les acompañe en sus días de descanso.

Leía placidamente el periódico se colocaba sus lentes que llevaba colgadas en el cuello, de vez en cuando desviaba la vista y observaba cualquier situación, sacaba de sus bolsillos unas miajas de trozos de pan, para sus amigas las palomas que lo rodeaban, mientras hablaba con ellas, algunos transeúntes lo miraban como extrañado, las llamaba por su nombre que el día tras día les había puesto. Reía mientras con su palma de la mano les acercaba la comida.

Una mañana al llegar a su banco estaba ocupado por unas parejas que tenían todo el aspecto de turistas del inserso que visitaban la ciudad en busca de la temperatura agradable, siguió caminando, no sabía en cual sentarse estaban vacíos, pero comprendía que pronto llegarían sus compañeros de soledad del paseo en el cual se aposentaban cada mañana, al avanzar unos metros para adelante, se encontraba un chico joven con pelo largo rizado barba morena con gafas de pasta en un lado del paseo con caballete donde estaba un lienzo a medio pintar, se quedo de pie quieto mientras observaba las manos delicadas y vigorosas, observo al lado un pequeño boceto pintado a lápiz y carbón, En cual él aparecía en el dibujo sentado dando de comer a las palomas. Se acerco para hablar, el joven pintor le sonrió, se miraron sin decir nada. Siguió pintando lentamente, el joven lo invito a sentarse en una sillita de playa que poseía, de vez en cuando le preguntaba sobre algún ángulo.

Cada mañana visitaba aquel muchacho para ver como iba la obra, donde era protagonista, sentado lo observaba como los movimientos de aquellas manos daban forma aquellos trazos de líneas y colores. Sus momentos de silencio eran prodigiosos, sus charlas eran muy agradables. Toda su vida se había dedicado a la enseñanza media, fue un luchador de aquel celebre mayo 68, fue un profesor maldito por sus compañeros en aquel tiempo, era señalado con el dedo por arcaicos docente ligados al régimen. Se paso toda la vida luchando por sus ideales, siempre con ideas liberales y avanzadas hasta que se canso de luchar hasta que abandono se volvió en profesor más vulgar, dejado, hasta que un día decidió jubilarse y sentarse a ver pasar la vida desde aquel banco de piedra. El joven escuchaba atentamente aquel tenaz pero agotado profesor, que hablaba de amargura del pasado, de la traición de algunos compañeros, de muchos que lucharon con él y pasado el tiempo se pasaron de bando, fueron los más crueles con él.

Llego una mañana con un sombrero en la cabeza, aquel joven se reía sin parar, quería ser un viejo bohemio, iba vender sus cuadros en aquel paseo, iban ser compañero uno pintaba y otro los vendería.
Cuando la ciudad se lleno de gente en la Semana Santa, el paseo por las tardes noches estaba repleto de gente, de todas las edades, ciudades, de todos los contextos, era un colorido maravilloso aquella multitud, al pasar se paraban a mirar los cuadros entonces como buen docente que fue, les daba conversación, intentaba que comparan, era paciente, los iba engendrado en mar de dudas para que algún al final saliera con el cuadro bajo del brazo.

Aquel paseo era su segunda casa, pasaba muchas horas como iba haciendo mejor temperatura se alargaba la jornada, con la llegada del verano, las noches eran mágicas, cambiaron por el calor asfixiante de las tardes, el paseo era un espectáculo, hipíes vendido sus amuletos, grupos musicales autóctonos del Perú, algún malabaristas haciendo las delicias de los pequeños, mimos, al final del paseo la pobre gente del top manta siempre con la mirada de desconfianza y tristeza en sus caras, las heladerías que se instalaban ambulantes repletas de gentío, las parejas de jóvenes buscando el amor bajo en la arena de la playa, otros sentados en la orilla de la playa viendo el resplandor de la luna reflejada en el mar, mientras filosofaban, hablaban o solo meditaban mirando aquella bendita luz.

Una pareja de mediana edad se paro, como otra tantas gente, miraba sin cesar los lienzos, mientras los enanos llenos de vitalidad que llevaban gastaban todas las energías, él denotaba en su cara la morenez de los días estivales, su pelo por delante tenia la claridad de la blancura en sus cabellos, vestido como un anuncio de una famosa cadena de ropa, deportivo e informal pero con barriga de hacer poco deporte y unas náuticas. De repente el viejo profesor le llama por su apellido y le dijo” coño, no seas tan tacaño” con una sonrisa entre los labios y sus ojos denotando una luz, que salía debajo de aquel sombrero. Era un antiguo alumno, entablaron en una conversación, muchos años sin saber nada de ellos, aquel muchacho que era un revolucionario en sus clases, hoy parecía un corderito de la sociedad. Al final se llevo dos cuadros, quizás la más alegre fue su santa, que se salió con dos, pronto desparecieron entre la gente con los cuadros bajo del brazo.

El verano estaba en su ocaso los días acortaban a gran velocidad, se notaba menos gente por aquel paseo, las gaviotas revoloteaban por la parte izquierda que se encontraba el puerto, la playa sus aguas muchos días estaban revuelta las tormentas de final de verano afloraban alguna tarde, las palmeras como siempre impasibles al tiempo eran la calidez, la belleza, las noches eran menos intensas, las tardes se llenaban de gente que empezaba a saborear la jubilación, y los que dejaban las vacaciones para el mes se septiembre. Una pareja de unos sesenta años se pararon delante de los cuadros, la mirada de frialdad entre el profesor y aquel hombre, no habían palabras su agresividad en sus rostros de dureza, odio, rabia, nadie osaba a pronunciar una palabra, por fin el profesor habla, ya ves siguen luchando por mis ideales liberales, el otro asintió con la cabeza, aquel antiguo camarada de luchas y compañero de profesión que un día no abandono la lucha solo se cambio de bando, fue un traidor como le dijo el viejo profesor ahora bohemio, fueron sus últimas palabras entre ambos.

Moriré con la cabeza muy alta, le hizo un ademán para que siguiera su camino, él ex camarada siguió caminando cogido del brazo de su esposa.
Hoy en el paseo hubo un hombre que no se arrepentía de su vida, era feliz, allí vendiendo cuadros, junto al artífice que era aquel pintor bohemio, que era su hijo, no genéticamente, pero si emocionalmente, eran socios en aquel proyecto, uno trazaba figuras e imágenes con sus manos bajadas del cielo, el otro sabía conectar con la gente, la vida le enseño a saber moverse ante las dificultades, y a mirar a la para los ojos de la gente, adivinaba quien iba comprar, el que dudaba, y el curioso que nunca compraba, pero se interesaría, él como un viejo zorro, se movía como un pez en aquellas aguas que un día eran turbias y otras de calma total. Pero aquello era la vida, nunca se debía doblar las rodillas, aquel verano fue bueno en ventas, otros pintores que exponían y pintaban los miraban de reojo.

Él seguía siendo firme a sus ideales, siempre fue un revolucionario, allí de pie en el paseo delante de los lienzos con sombrero que era de su abuelo que era un gran republicano, luchando contra todos, los que se abandonan en la vejez, luchando por un arte de calidad, que tenia en sus manos aquel joven, siempre luchando, luchando, luchando, era un revolucionario de la vida.

En todo final esta la semilla de un nuevo inicio.

PD. El cuadro es del pintor universal colivenc Eusebio Sempere, Premio Principe Asturias en 1983, el titulo de la obra es Verano. Es uno de los mejores pintores en el mundo comtemporaneo en el mundo abstracto que ha tenido España. Conocido también como Eusebiet.