Cosas de los pueblos
En la transición, dicen que nació la movida madrileña esa tan idealizada, en mi pueblo por aquellos lejanos años los más tontos comenzaban a fumar porros, fingían caras de alucinados, ninguno llego a la luna, alguno ni a viejo, muchos eran tontos de buena casa, lo cual no impedía ser el más burro de la clase. El padre tenia una fabriquita y el hijo en aquellos años les salió comunista de pelos largos y barba desaliñada, los mandaban al internado para intentar sacar provecho, y volvían peor aun más si cabe, seguían con los porros y les encantaba el calimocho. Pasaron los años heredaron los negocios del padre se olvidaron del comunismo y pasaron a ser del PP, algunos concejal incluidos, y con el tiempo las rayas de cocaina fueron parte de sus vidas de traje y corbata. Cosas de los pueblos todos lo saben y les hacen la pelota, porque del antiguo porrero y del amante del polvo blanco depende sus trabajos.

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