El diario

 Quizás pueda que sea, aqui sentando en sillón octogenario y con un pequeño diario a mano, intento describir algunos pasajes, para empezar el bolígrafo que iba escribir no tenia casi tinta, asi que cambie el bolígrafo de tinta azul acabada por el de tinta roja.

 Eran las siete de la mañana del mes septiembre justamente el primer día de la recién estrenada estación otoñal. Estaba intentando calmadamente descifrar los sueños noctámbulos a modo de pesadilla, no sabia como empezar a ordenarlos. Se mezclaban entre si, recordaba que estaba en cola del supermercado y entro  ella la Dama  del Algodón, y note su mirada penetrante y aparte la vista.  Sexo dominante de parte de ella con sangre incluida, orgasmos brutales, mordiscos en el cuerpo de ella y mío,  gritos que retumbaban en el cielo como relámpagos cada vez que se corría, y de pronto desapareció entre los truenos y nunca supe nada más de ella.

Estoy aturdido con una mezcla de confusión, y es que las pesadillas salen desde los recovecos escondidos del alma,  quizás vidas pasadas, o simplemente desviaciones de la mente desde sus laberintos oscuros. Dejo anotado en el pequeño diario para que se diluyan o quizás vuelvan, no se cuando, pero la noche que menos lo espero. Y es que la Dama del Algodón tiene cara real, y tienda de lencería,  asi que dejemos en paz los misterios de los sueños, que ellos hablen cuando tengan que hacerlo.

PD. El bolígrafo de tinta azul que no tiene casi tinta, vuelve a ir bien cuando lo retorno en otra actividad.



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