sábado, 21 de junio de 2008

Profesores de la vida


Se levanto temprano, después de la ducha, tomó un café muy cargado intentaba repasar la agenda diaria, le eran imposible sus imágenes estaban en el último ensayo de la noche anterior, el móvil la relajo, una llamada de un ser especial, siempre atento, en los momentos más duros, la espera, miedos, dudas, incertidumbre todo junto para un día que iba ser muy largo, una conversación en el celular le iba relajando mientras las palabras dulces sonaban en su cerebro como agua bendita, cuando termino la llamada se sentía mejor, una persona feliz desde la distancia que separa ambas ciudades donde cada cual tenia sus actividades profesionales. El móvil seguía sonando llamadas desde las emisoras nacionales, atendía con paciencia y cortesía aquellas preguntas, que eran siempre las mismas, ella pensaba entre pequeñas risas que poca imaginación de los guionistas y conductores de los magazines radiofónicos que luchaban por la cuota de oyentes de la mañana. Hojeo la prensa a la que estaba suscrita llegaba puntualmente todos los días al buzón del edificio donde el portero amablemente se la subía al piso. Hablaban del estreno en el apartado de espectáculos que como siempre estaba en las últimas paginas de los diarios, delante de la programación de la televisión y la predicción meteorológica entre otras cosas, pues el horóscopo andaba en aquellas hojas, nunca creyó en esto, lo leyó con expectación, lo encontró vulgar sin argumentos, le auguraba un mal día. Le dejo mala sensación aquellas letras impresas, volvió a repasar casi de memoria mucho de los diálogos, quien le mandaba leer aquellas memeces que sólo influyen en las personas débiles o desesperadas, quizás hoy ella era una, la cabeza entra en pensamientos pesimistas se fluye una conversación interna en su ser, entre los demonios de su cuerpo que le desgastaban en aquel letargo.

Preparo una comida suave, como siempre en el día del estreno o simplemente de actuación el estomago se cerraba herméticamente, tenía que comer, aunque solo fuera una taza de caldo caliente y un poco de ensalada. La tele estaba encendida con las noticias, como siempre no muy agradables, no podía concentrarse en la pantalla, intento dormir en el sofá, fue imposible, se levanto abrió la carpeta rescato el guión de la obra teatral, leía una y otra vez, las dudas empañaban su mente, si era acertado o podía ser un fiasco ciertas partes, la tarde avanzaba lentamente, como un ritual, el dolor de estomago aparecio, los nervios traían su tarjeta de presentación.
Reviso el armario escogió una ropa cómoda pero elegante a la vez, tomo una ducha rápida, salió en busca de un taxi, mientras el recorrido hasta el teatro, más dudas, los miedos marcaban su cuerpo, tenia frio en el cuerpo, un minuto después tenia mucho calor. Llegó al edificio cuya fachada renacentista que se vestía de gala como en las mejores ocasiones, era el teatro principal de la ciudad, la historia del arte estaba dentro de aquellos muros, entre bambalinas se fraguo muchas decisiones de la ciudad, las mejores damas los hombres más poderosos habían ocupado aquellos palcos centenarios.
Era de los primeros en llegar, reviso los decorados, desde todos los puntos diferentes de la sala de butacas, palcos, mando probar las luces y la megafonía, dio una vuelta por los camerinos, la ropa preparada, perfectamente ordenada, las peluqueras y maquilladoras comenzaban a divisarse por los pasillos que dentro de unas horas se convertirían en un ir y venir de gente con prisas y ajetreo.

Se encerró en su camerino que tenia reservado en intento relajarse tumbada sobre un sofá, dejando su mente en blanco, inspirando, espirando, notando como el aire entraba en su cuerpo y expulsándolo, hasta que su mente entro en armonía con su cuerpo, después tranquilamente reviso su bloc de notas lleno de apreciaciones con sus tachones incluidos y signos que solo entendía ella, si a aquella libreta de tapas rojas se fuese todo a la porra, notas, que visto por una persona ajena, diría lleno de rallas y garabatos.

Se notaba el ambiente que faltaba poco, los actores llegaban a sus camerinos, risas en sus rostros, preocupación en sus acompañantes, ausente a todo se miraban en los espejos mientras las estilistas los vestían y maquillaban cuidadosamente, eran momentos que la tensión se notaba en el rostro de los educadores, ahora los minutos volaban como un bólido de formula 1, en una recta de cualquier circuito.

La gente iba ocupando su localidad, las entradas estaban agotadas desde días atrás, se esperaba con expectación esta obra, iba ser dirigida por una profesional del mundo e inexperta a la vez en la dirección de aquel grupo humano.
Los nervios se apoderaban en todos los componentes del equipo técnico, ella como directora intentaba que su rostro, cuerpo trasmitiera calma, control, sabía que iba a salir bien, pero las dudas ahora eran mezcladas con esas sensaciones malditas que por mucha experiencia que tengas tenían su plaza en aquel teatro sin pasar por taquilla instalado en el cuerpo. Últimos consejos, animo para todos los componentes, las manos las notaba impregnadas de sudor, con un abanico disimuladamente se hacía aire para que el sudor no ocupase la frente estropeara el maquillaje, repasaba el vestuario como les paraba a cada uno de los componente, las peluqueras con cepillo en mano hacían los últimos retoques, mientras desde detrás del escenario se palpaba el ambiente del palco de butacas.

Se levanto el telón los espectadores guardaron silencio, las luces se recostaron sobre las tablas del escenario, la megafonía acorde con las letras que salían de los labios, la obra comenzó su curso, la tensión seguía, los nervios desaparecieron, la guardia no se podía ni debía bajar, el bloc de notas se llenaba de signos desde un rincón, la obra duro 55 minutos donde se mezclaron monólogos, diálogos, movimientos acordes del cuerpo con los sonidos de las voces, gestos perfectos marcados con precisión, el telón se bajo, las luces se apagaron, los aplausos llenaron todo la sala, tres minutos sin parar, la luz se encendió otra vez, se abrió el telón en el centro la directora a sus lados los actores, que eran igual que aquellas estrellas que inundaban las revistas de entretenimientos, aquellos chicos y chicas todos veinte a cincuenta años reían mientras miraban al publico, ellos aplaudían, sus rostros eran de felicidad antes y después, solo sabían trasmitir cariño, eran deficientes, Síndrome Down para unos, en cambio para aquella mujer era la experiencia más grandiosa que había conocido en el mundo, nunca un gesto desaprobación, ni de cansancio, solo trasmitían bondad, ternura y ser humanos muchos más perfectos que otros que se creen normales.

Iban hacer una mini gira, que tenia la corazonada que era una lección para ella, que estaba a mitad de lección aun quedaba días de convivencia, ensayos y sobre todo muchas oportunidades juntos, compartir momentos íntimos con ellos y sus familiares que viven el día a día con los chavales, muchas noches mientras descansan, ausentes a todos sus padres llenan de lagrimas la almohada solo de pensar que el día que falten ellos, llegue algún malvado y les haga daño. Donde sólo existe un cariño infinito.

Llego a casa, era tarde llamo por teléfono era mujer más feliz de la vida, este era un regalo, quería que su amado fuera participe de su felicidad, gracias a esos chavales tan magníficos. Se tumbo en la cama lloro, de felicidad, personas tan humanas que la gente mira de reojo, ella encontró una guía en su vida.

Estaba ante los mejores profesores de la vida, estaba dispuesta ser la mejor alumna.
PD. La foto es el teatro principal de Alicante.

sábado, 14 de junio de 2008

REGALOS


Abrí el cajón de mi mesita de noche encontré un trozo de papel blanco con unas letras limpias escritas desde el amor, ternura desde el corazón tierno, tan joven, a la vez madura para su edad, sufriendo desde el silencio, callada con su sonrisa en sus labios, en aquella primavera del 2004 donde inocentemente se topo con una amargura, sé desperto de su sueño, era realidad. Mire aquellas letras desde mi corazón delicado, que luchaba en aquella deriva en alta mar, el velero buscaba el faro que le guiara hasta la entrada de bocana del puerto que le esperaba vestido de luto. Agradecí aquellas sinceras letras impregnadas en una grafía perfecta e inmaculada. Fue como encontrar la estrella que me guiara en el naufragio, me aferré con todas mis fuerzas para encontrar mi salvación.

Hoy sábado 14 jun. 08 estaba arreglando mi cajón, alli en el fondo estaba el trozo de papel, mis sentimientos les entrado añoranza de aquellas letras desde el corazón, hace cuatro años, me siento el padre más afortunado del mundo, mi pequeña joya sigue siendo mi bastón de apoyo junto a la sonrisa de mi tesoro de humanidad que es mi otro hijo. Son mis guías donde lucho, soy el padre ogro que les riñe, que ríe con ellos, que les gasta bromas, son mi familia.

Hay regalos tan simples que son unas letras de amor que no tienen precio, el más apreciado por su momento de ambos, siempre son los primeros cuando es mi cumpleaños o vienen de viaje de hacerme un regalo, sea libros, ropa, o un llavero que pasan a ocupar su sitio importante en mi vida.

Regalos que no tienen precio.
Regalos desde el corazón.
Regalos desde la gratitud.
Regalos desde el amor.
Regalos de mis hijos.

viernes, 13 de junio de 2008

Mariano el Risas.

Sentando en escalón de mármol que daba entrada del Banco, donde la gente fluía con papeles y caras serias, mientras reía, le miraban como un extraño, algunos con cara de esperpénticos, otros con cara de mosqueo, algunos indiferente, allí estaba riéndose de la vida.

Lo había perdido todo, dinero, amigos, amistades, estaba más solo que la una, pasaba los días amargos, era un elemento de la sociedad innecesario, hasta que una noche soñó, que un pobre vagabundo se reía de la vida, todos lo trataban de loco, un día le preguntaron porque se reía, les contesto que la vida le sonreía y él le devolvía la sonrisa, la gente no lo entendía, pero a él que más le daba, quien tenia que entenderlo era él.

Alli estaba todas las mañanas Mariano el Risas como lo conocían en aquella villa pegada a las faldas de la montaña, mientras la gente se preocupaba de saber si podía pagar sus hipotecas, si pedían un anticipo para llegar a fin de meses, otros iban a protestar al banco porque sus intereses eran muy pobres amenazaban en irse a otro banco.

El sólo se dedicaba a vivir con su pensión ridícula, no necesitaba más dinero, era feliz con comer, dormir y mirar la vida con ojos diferentes, veía la belleza de las flores en primavera, el cantar de los pájaros, como las palomas lo buscaban sus miaga de pan, solo se dedica a vivir, era el poeta de la vida.


Le encantaba narrar a los niños cuentos que recordaba, otros se los inventaba, adoraba ir al campo desde lo alto de la colina apreciar la belleza de un amanecer, la puesta de sol, pasaba horas y horas observando el cauce del rió, le entraba la inspiración, sacaba su cuartilla, el lapicero de carbón dejaba fluir su mente entre las manos, las aguas cristalinas que pasaban saludándolo cortes mente, les dedicaba unos sonetos.



Todos los días a las once de la mañana se sentaba en escalón de mármol de que daba a la entrada del Banco, reía, no paraba de reír del dinero, de unos trozos de papel que eran el mal del mundo, de unos ignorantes que soñaban cada noche en la felicidad del dinero, pero vivían la amargura de la hipoteca, la ambición era su peor enemigo que llevaban a sus espaldas, siempre tenían una excusa para ser infelices, a las doce abandonaba aquel asiento iba a pasear por el parque, se iba amar la vida.

Mariano el Risas estaba loco para el mundo, era feliz, el mundo era infeliz.

PD. Es más pobre el que más dinero tiene, porque sólo tiene dinero.

Cuanto más pobre es uno menos amigos tiene, pero si tiene un amigo es bueno.

Dinero, dinero, odio odio, envidia, envida. Puto dinero.






Esta canción de Supertramp Fool´s Overture, cuantas veces la oí una y otra vez en el disco directo de Paris, me encanta era mi canción preferida, en aquellos comienzos de los años 80. Fascinante aquel rock sinfónico.

jueves, 12 de junio de 2008

La palabra más triste.

Llegamos al mundo desnudo sin nada y le abandonamos con una caja de pino o en frasco de polvo, sin nada, como venimos a este mundo de los vivos, locos, cada uno con un grado de demencia.
La gran mayoría de los vivos o mortales su mente es tener patrimonio para que sus antecesores tengan una vida más placida, no escatiman en sacrificios, sudor, lagrimas, todo por bienestar de sus jueces que son sus hijos.

El patrimonio que dejas cuando te vas al otro mundo, no sé cuál, el los adosados silenciosos, aquel que es eterno, eso dicen, porque de alli no se escapa nadie, todos alineados, ordenaditos, mirando fijamente con sus ojos de la foto aquella que estaban muy guapos.

Comienza la batalla de los vivos, aquellos que durmieron en la misma habitación hace décadas, que se bañaban todos juntos en verano en la piscina, se reían, peleaban dentro del agua, que de jóvenes se intercambiaban ropa, hasta secretos de los primeros besos, al cabo de años, todos se ponen el casco de guerra, entran en las descalificaciones mutuas, el egoísmo sale a flote después de muchos años, represalias infantiles, envidia generada durante toda la vida, la ira se instala en sus almas desconocidas, aquella familia que años atrás reían en navidad, gozaban, preparaban con ilusión esa fecha, nadie se conoce ahora, el veneno que llevan cada uno, sale a flote todo por una palabreja.

HERENCIA.

Que palabra más triste. Herencia.

Cambiemos esta palabra por la más hermosa.

Deje a mis hijos la herencia de la bondad, de leer, ante todo ser ellos mismos, con sus errores, equivocaciones.

Les deje en mi testamento, RESPETO.

lunes, 9 de junio de 2008

DOS ALMAS

Era un sábado más en aquella ciudad norteña, donde los inviernos eran larguísimos y los veranos pasaban con una timidez tremenda, estaba sentado en la barra del bar, dentro de aquellas paredes amarillentas, detrás de la barra estada decorada con amplio espejo que ocupada toda la parte trasera acompañada de botellas de todos los licores, se miraba se veía cara de derrotado cansado de huir de su pasado, su pelo de ceniza, las arrugas de la frente muy marcadas estaba muy envejecido para su edad, en unos años se había precipitado al vació, tomaba una cerveza fresca, jugaba con el humo del cigarro haciendo círculos cuando lo expulsaba, de vez en cuando miraba de reojo aquella mujer sonriente casi de su edad, que estaba en este país huyendo de la miseria o del terror. Él buscaba su identidad sin salir de su país pero a la otra parte de España.

Salió a la calle era de noche camino lentamente por las calles del extrarradio, sin dirección alguna hasta que se topo con unas luces de neon, se adentro, tomo un par de copas y acabo comprando sexo, eran dos almas vagueando sin horizonte, pobreza en busca de un futuro o vete saber, eran dos pobres infelices, ella perdida de la promesa de la esperanza de esta tierra donde la crueldad existe entre las que buscan la tierra prometida, cuando acabo su media hora le entro redomordimiento muy grande, aquella chica tenia la edad de su hija, solo diecinueve añitos, en cambio su hija seguro que no había salido de su casa, pues era pronto para empezar la noche por las bares y discotecas tomando litronas en las puertas con su pandilla. Esta estaba alquilando o lo que fuera, pagando con unos míseros euros, la injusticia de la vida, se sentía la persona mas detestada del mundo, sucio, asqueroso, su cabeza solo pensaba en su hija, como había podido acostarse con una pobre muchacha.
Cuando llego al piso que compartía con unos compañeros de trabajo unos colombianos, no había nadie, ellos se estaban emborrachando como todos los sábados, olvidando sus miserias, era una vivienda de alquiler de fracasados, se tumbo en su cama, las imágenes iban proyectándose como en una sala de cine, cuando se apagan las luces, sale el titulo de la película, el silencio invade la sala, fue un hombre poderoso, rodeado de amigos, o gente que le chupo la sangre mientras tuvo dinero y lo pataleo cuando se encontró rodeado de deudas, un emprendedor en sus empresas, pero la avaricia y la envida le pasaron factura, siempre quiso más, al final se precipito por un puente hasta quedar colgado de la cuerda del puenting. Se quedo en el vació, el orgullo le pudo, cuando fue a pedir ayuda todos lo esquivaron. Conoció a gente poderosa, e influyente, políticos, banqueros, siempre en esas cenas donde se discutía el futuro de su ciudad, tuvo a mujeres a su lado, pero fracaso en un negocio por codicia y los bancos, acreedores lo crucificaron como a cristo, con clavos en sus manos y pies en la cruz.
Perdió a su mujer e hijos que le dejaron, su amante a la que quiso como nada, aquella mujer que él siempre creyó que estaba por amor, le mintió, alli estaba en aquel mísero cuarto, donde nadie sabia su paradero, ganando unos 1000 euros al mes trabajando como peón de albañil en una empresa de subcontrata de gas, haciendo zanjas y zanjas sin parar, quien le hubiera dicho que de una mesa de despacho acabaría con un martillo eléctrico, reventado por las noches de las vibraciones, y lo que podía gastar en un día hace años ahora tenia que ir con mucho cuidado para llegar a fin de mes.

Su tristeza le invadía se acordaba de su hija pequeña, la de su amante, que aunque nunca tendría sus apellidos, era su tesoro, hoy era su cumpleaños celebraba 6 añitos y su padre biológico alli estaba derrotado, intentando salir del naufragio, los otros hijos de su matrimonio le detestaban, se acabaron los coches, motos y él fue culpado por ellos por su mujer de todos los males.

A la mañana siguiente sé desperto helado de frio, se había quedado dormido encima de la colcha, o lo que fuera, se levanto se abrigo salió por el paseo de la playa de Riazor, anduvo empapándose del agua fina que caía, mientras intentaba olvidar el pasado, necesitaba encontrar un cementerio donde enterrar el pasado, pero le era imposible, pasaban los días y la losa era más pesada. Su conciencia le martirizaba, pero empezaba a comprender su soledad, no-tenia amigos, solo compañeros de trabajo, pero se ayudaban todos para sobrevivir en esta vida de vivos entre los muertos que pululaban la ciudad, debido al trabajo perdió diez kilos, estaba flaco, tenia casi cincuenta años, pero aparentaba algunos más.

Todos los sábados iba al bar donde estaba la María que era de Medellín y pasaba la tarde conversando con aquella mujer que tenia palabras para todos, tomando un par de cervezas, cuando cerro el bar salieron a dar una vuelta los dos juntos, nunca había hablado con ella fuera del bar, pasearon un buen rato platicando sobre sus vidas, la noche estaba clara, se veía la luna llena en aquella noche de verano, la cogió de la mano, sintió el calor de sus dedos sudorosos, acabaron las dos almas rendidas en la cama de ella, eran dos náufragos de amor, dos pasados para el olvido, que ninguno lograba evadir, se entregaron como dos adolescentes que comienzan a descubrir el amor por primera vez, dejaron atrás sus penas, la dureza de la vida, las huidas de ambos, los llantos por unas risas sinceras que salían desde el corazón, se amaron esa noche hasta el infinito, cuando acabaron se quedaron cogidos el uno al otro pegados sus cuerpos, entrelazados de sudor, mirándose en silencio, un silencio que tenia palabras hermosas para dos vagabundos de la huida, se levanto puso un CD en el modesto reproductor comprado en el mercado negro y sonó la música de Shakira, comenzó enfrente de la cama desnuda mientras su cuerpo bailaba la danza del vientre, él lloro de ver lo bella que estaba, sus ojos no veían defectos en aquel cuerpo curtido y duro ante las adversidades, ella reía como hacía años atrás en su país hasta que las balas le robaron la sonrisa.

Lo perdió todo en esta vida, pero ahora acaba de ganar una persona que ambos se necesitaban, sabían que no podían olvidar, pero tenían que mirar hacia otro lado y caminar, porque la tumba les esperaba, esta era la forma de decirle iban a luchar por tardar en ver aquella tierra húmeda donde yacerían, les quedaban años, contar, amar, vivir, saborear un trozo de alegría que sus cuerpos necesitaban seguir creyendo en algo, él en su hijita que la llevaba dentro de su alma y ella a que algún día se hiciera justicia con la muerte de su hijo.

Mientras seguía sonando la música, dos almas perdidas se encontraron para poder soportar la carga pesada de la maldita soledad que les estaba ahogando.