sábado, 28 de enero de 2012

Un día en un avión


El avión se disponía para el despegue, intentaba prestar atención a la azafata de cabellos rubios de peluquería, perfectamente maquillada y con un pañuelo en el cuello con las siglas de la compañía aérea. En su rutinaria explicación en medio del pasillo con la indeferencia de algunos pasajeros acostumbrados a este tipo  de parafernalia de obligado tramite en las compañías de aviación civil. Mi frente empezaba el calvario del sudor, los escalofríos recorrían este cuerpo bendito, el pánico a volar  era patente en aquel asiento del avión, mis manos temblorosas se refugiaban en una bolsa de plástico que contenía un libro de encargo. No dude en posar sus ojos entre las hojas para intentar vencer mi estado de miedo. Poco a poco me fui adentrando en su intriga fascinante  cuando una vocecita por los altavoces nos indicaba que nos abrocháramos los cinturones para aterrizar, mecánicamente lo hice y seguí pasando paginas entre el final de la novela y lo más real de esta historia que nunca he sido lector, en cambio desde este día el libro es mi compañero de vuelo.
Gracias a los libros soy gran lector en los aviones y el miedo se quedo en otras naves aeronáuticas del olvido. Estos ejemplares que están en las estanterías de las librerías y escaparates se han convertido en mi religión por la lectura.

2 comentarios:

pluvisca dijo...

Cierto, un libro nos puede trasportar a otros lugares y olvidarnos de la realidad que nos rodea

Besos

Anónimo dijo...

Hola Amigo, quiero abusar de tu amistad para poner aqui una frase que me gusta, bueno ya que estoy abusando te pondre dos, jajaja:

Exito es conseguir lo que quieres y felicidad querer lo que consigues.
Esta otra frase tiene relación con mi oficio, ahi va:
Nunca tendras una segunda oportunidad para dar una primera impresión.
Un abrazo.