domingo, 6 de julio de 2014

Recuerdos al escuchar el toque de campanas


El silencio me acompañaba en el caminar por las calles de la ciudad, el calor a las tres de la tarde era agobiante, una tarde julio era difícil encontrar alguien por las desoladas calles del casco viejo de la ciudad histórica. Un toque de campanas me hizo alzar la vista y contemplar el sonido de estas. Cada campana y campanario tiene su manera tan especial de sonar. Recordaba las campanas del pequeño pueblo que me vio nacer, en especial la campanita de un modesto convento de clausura, que todas las mañanas a las ocho las monjitas, cuerda en mano las volteaban , avisando la hora del encuentro con el Señor, en la pequeña capilla y hermosa.
Cada campana con sus toques es un bello espectáculo, son parte de la cultura de nuestros pueblos, antiguamente marcaban las tandas de riego en los campos, o quien no escuchaba hace medio siglo, el toque de difuntos, y cuando llegaba el día grande de la patrona del pueblo, sonaban todas a la vez dando un majestuoso sonido en el cielo.

Toques de campanas.
Campanas grabadas.
Campanas al viento.

Alzan su voz divina.
Entre aleluya y plegarias.
Son la divinidad celestial.

Cigüeñas posan en sus altos campanarios, por la vieja Castilla de antaño, en viejas iglesias repletas de leyendas. Las campanas son volteadas por frailes y monjes entre vítores de los creyentes en el día de la Eucaristía.
Campanas de la Vieja España.

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