viernes, 27 de marzo de 2015

Paseo matinal de un domingo

Era el primer domingo de primavera, aunque la mañana era completamente invernal, cielo gris y plomizo, dando un respiro a la lluvia. Eran las primeras luces, me adentre por las calles del casco viejo de la Villa, caminado tranquilamente, mi soledad y servidor, pocos madrugadores encontré en tal paseo.
 Las cuestas empinadas a la falda de la montaña eran quietud, silencio, un perro guardián  con sus ladridos aviso de la llegada, un solitario paseante, que con cámara en mano,se adentraba en el mundo del retrato,  el perro cada vez ladraba más fuerte, desde una ventana se escucho al dueño mandarlo callar, a la tercera vez cesaron sus ladridos, sin dejar de seguirme en la mirada, por si tenia la osadía cruzar la raya  imaginaria,de la vieja morada de calle del Mar.
 Un gato se paseaba tranquilamente entre las callejuelas, la calle Buenavista esta en silencio,y a mi memoria vinieron leyendas antiguas, quizás verdaderas, quizás mezcladas por el tiempo entre verdaderas y falsas, sea lo que fuere, en cada calle, hay una o varias leyendas. Que algún día o quien sabe una madrugada volverán del exilio de la memoria de los lugareños.
 Calles antiguas del pueblo.
Que un día fue Villa,
Noble y Fiel.

 Los barrios antiguos,
son abandonados.
Mueren en silencio.
Entre leyendas y historias.

En ellos habitaron
los mentideros.
Secretos de alcoba.
Traiciones desveladas.

Siempre quedaran,
pergaminos enrollados,
nunca nacerán


.
Calles viejas y moribundas.
Calles del olvido.
Calles al pie de la montaña.

Siglos de historia.
Guerras y miserias.
Pestes y desdichas.

Alfares y talleres.
Campesinos y mozas.
El sudor de un trozo de pan.

La mañana es agradable, la lluvia esta respetando el paseo,  algunos vecinos madrugadores comienzan a salir por las callejuelas, la noche fue la larga, lluvia y fiestas por sus entrañas y aledaños, tamboriles, trompetas y clarinetes, pasodobles, risas, chilabas y banderas celebraban el anuncio de prosperas fiestas.
Llego a mi morada situado en la parte baja de la Villa, feliz y contento por tal paseo por los recovecos del pueblo, disfrutando de la tranquilidad. Esta crónica puede no ser atractiva, ni tenga nada en especial, pero poco importa, simplemente es la sensación de un paseo por las calles antiguas de mi pueblo.

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