Pasan los años pero no cambia la propaganda política.

 



Los principios de propaganda de Goebbels del ministro de propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945, responsable controlar los medios y difundir la propaganda Nazi. Uno los lee ve que nuestros políticos los siguen utilizando con lo dañino y el mal que hicieron a todo el mundo, no nombran tal  nombre, pero los utilizan tal cual para conseguir sus objetivos, y ahora en el siglo XXI que supone que la gente es más culta, resulta que esta más aborregada que hace noventa años atrás, es de un pesar y tristeza que siguen estando muy vigentes para que el político consiga sus objetivos populistas. Los cuales nos llevaran a la deriva total del ser humano. Las masas como siempre ciegas de odio e ira que es lo desean estos políticos sin escrúpulos, que como en la historia de la humanidad cuando vean peligrar sus vidas se irán al exilio y dejaran al pueblo en la miseria lleno de maldad.


El principio de verosimilitud

Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globo sondas o de informaciones fragmentarías.


El principio de silenciación.

Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de los medios afines.


Principio de la exageración y desfiguración.

Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.


El principio de vulgarización.

Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos que va dirigida. Cuando más grande sea la masa a convencer, mas pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada, y su compresión, escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.


El principio de simplificación y del enemigo único.

Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en único enemigo.


El principio de renovación.

Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el publico esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel de creciente de acusaciones.


El principio de la transposición.

Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otra que distraigan. 


 

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