El campo santo
Una tarde de cielo plomizo, sobre las seis de la tarde de un otoño somnoliento, a lo lejos sonó una sirena, que avisaba de los bombardeos de la aviación próxima. El silencio se apodero del mármol del Campo Santo mientras ella barría el panteón familiar, dijo " quizás alli era un sitio seguro para refugiarse de la aviación", todos fueron a refugiarse entre la pared y los panteones, a los pocos minutos los aviones volaban a baja altura y pasaron con ruido estremecedor, y medio kilometro en el pueblo dejaron caer las bombas asesinas que en minutos el pueblo ardía en llamas. Los muertos del Campo Santo salvaron a los vivos que estaban allí en esos momentos.

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