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Despertar

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 Un cafe  Despertar Un beso Buenos días Un te quiero Corazón El amor en un día al amanecer viendo el mar entre el sonido de las gaviotas. Silencio.

CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS

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  Por las calles voy dejando algo que voy recogiendo: pedazos de vida mía venidos desde muy lejos Voy alado a la agonía arrastrándome me veo en el umbral, en el fundo latente de nacimiento CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS Miguel Hernandez 

Es verdad

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  ¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero. ¿Quién me compraría a mí este cintillo que tengo y esta tristeza de hilo blanco, para hacer pañuelos? ¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Libro de poemas  de 1921 Federico Garcia Lorca

Una tarde de otoño

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  El otoño es el momento de la partida del oído que habita en mi corazón, las hojas esparcidas por el suelo en el final de sus días, asi es como he dejado caer al suelo todo el veneno que llevo en mis poros de la piel, y volver al nacimiento de la bondad. Desde hoy he olvidado el bufete de abogados, pagare minuta y les dire adios, de que me sirve ganar y vivir con resentimiento. Las hojas del otoño me han hecho recapacitar, la vida son ciclos, como la vida de ellas en los arboles, nacen, viven y mueren  asi cada año, nunca guardan rencor porque la vida son cerrar etapas y comenzar otras. En paseo vespertino de este sábado con la tranquilidad del campo me he dado cuenta que hay que fluir en esta vida en el final escribo estos versos. Rosa del amor, flor del jardín, pétalos en el corazón. Palabras de amor dentro de la rosa en su hermoso jardín. Recuerdos de corazones dibujados en una tarde de otoño. Se feliz.

Catedra

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 Anda en su mundo como autómata y a sus sesenta y seis , misma rutina, abuela, madre, de camino al colegio y guarderías, creía que seria libre en su jubilación y es una esclava de sus hijas que viven en el mundo  de los celos, y la santa madre calla, obedece, en dos años a envejecido diez, soñaba con viajar con sus amigas viudas y separadas, ella viaja en la desolación, apagando fuegos de sus queridas hijas siempre quejándose que no llegan al final del mes, pero no perdonan las vacaciones, ni puentes, para eso esta ella la prestamista que nunca le devuelven nada, ni unas gracias por compromiso.  Ahora ni los domingos la dejan en paz siempre hay alguien comiendo a mesa puesta con menu a la carta. Y malas caras si coinciden las hermanitas porque son repelentes y toda la vida igual desde niñas, se odian  pero no pueden pasar la una sin la otra.  De vez en cuando amenaza con buscarse un  novio y largarse, ellas se ríen, porque saben que no lo hará, porque es au...

Los años robados.

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  Dijo un día, se acabo, y desapareció arrastrando los pies entre los recuerdos de las tardes por la dársena. En una tarde del cielo gris amenazando lluvia, el tren del olvido partió de la vieja estación para el destino final del amor.  Con el tiempo me di cuenta que ella había sido toda la vida una cobarde que vivía una doble vida la de su corazón y la del miedo, siempre iba huyendo de la realidad porque en ella estaba la verdad que no quería reconocer. Se largo con los besos prestados y los sueños robados, las cartas de amor se esparcieron en cenizas, misterios de la vida, cuando la olvide fui feliz, las noches oscuras dejaron de existir, los secretos se diluyeron, la memoria del pasado dejo de existir. Tardes soleadas, ocaso por el oeste, paseos en invierno, cabellos al viento. Cogí el papel lo rompí mil pedazos lo arroje al mar, el amor si diluyo, nunca quise saber nada de su vida, me da igual, que sea feliz o infeliz, fue una anécdota de la vida.

El poeta demente

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 Dijo el poeta enamorado, hace años me sentaba en un banco de madera en el parque que un día desapareció para pasar a ser un Centro Comercial donde venden ilusiones sin sentido. Muchas tardes de lluvia con el olor a hierba mojada, recitaba poemas de amor, la gente me miraba como un loco de barbas blancas y pelo recogido con una coleta plateada, era el demente del parque. Aquellos eran los locos del desamor que se escondían en las ropas caras pagadas con una Visa de plástico llena de deudas. Que al llegar la noche soñaban con robar un corazón sin espinas.