jueves, 6 de diciembre de 2012

Factoría de las muñecas




Los hombres y mujeres trabajaban con esmero y delicadeza, en sus manos nacían unas bellas criaturas de plástico, unas muñecas de ensueño. Un trabajo que parecía rutinario, y así lo era, monótono a simple vista pero había una diferencia que marcaba que esto no era de esta forma descrita. La gran diferencia que marcaba lo rutinario de lo extraordinario, era el amor con que las fabricaban. En sus manos estaban depositados muchos sueños, en realidad la ilusión de pequeños y grandes. La elegancia de aquellas muñecas era la creación de unos sueños que se preparaban para recorrer el mundo de la fantasía.
En verano jornada estival de grandes y pequeños algunos días frecuentaban la factoría de las muñecas. Todos los visitantes con atención veían con sus propios ojos la maravilla del nacimiento de la muñeca en todas sus fases. Los trabajadores con buen agrado les explicaban en que consistía su trabajo en cual se podía divisar las caras de sorpresa y gratitud en los visitantes de contemplar aquellos momentos tan especiales, por la belleza de aquellos instantes. Desde la creación de un simple boceto, pasando por los moldes, las primeras pruebas, hasta el más mínimo detalle se cuidaba para la perfección, cosas que muchos no imaginaban todo este proceso en la fabricación.


Los visitantes recorrían las estancias hasta llegar al proceso final que con toda delicadeza peinaban, vestían y las encajaban listas para partir a recorrer el mundo en busca simplemente de una palabra, ilusión.
Como siempre nacían algunas preguntas entre visitantes y trabajadores de la factoría, y siempre o casi siempre a decir verdad de los mayores.
“No pueden negar ustedes que realizan un trabajo que les encanta”
Los trabajadores personas muy curtidas en esta labor, respondían con total exquisitez.
“La muñeca es ilusión”.
“La muñeca es amor”.
“La muñeca es un sueño”.
Para realizar todo esto se necesita tener ilusión, amor, y saber que en nuestras manos están los sueños. Y ustedes como padres y educadores le deben de dar el valor real que merece este trabajo, porque una muñeca es más que un juguete, es un sentimiento que se hace realidad cuando una niña la tiene en sus manos.

                                                      Muñeca Güendolina.


6 de enero un día de mucho frío con los tejados adornados de una espesa capa de nieve amanece muy temprano en muchos hogares en los cuales el nerviosismo se puede palpar en los pequeños. Regalos que cubren en árbol de Navidad, Belén, esta madrugada los heraldos de S. M. Los Reyes Magos han depositado, según las cartas y remitente cada paquete en su lugar correspondiente . En esta mañana no hace falta el despertador, las casas son un espejo de la ilusión de una noche larga de espera.
Unos jóvenes padres se esconden detrás de la puerta del salón y miran expectantes como sus retoños con mucho nerviosismo abren los regalos. La emoción los embarga, la niña rubia de tirabuzones abraza a la muñeca, la besa y le habla, va en busca de sus padres que no pueden dejar de contener unas pequeñas lagrimas de emoción, felicidad y también de recuerdos cuando hace años era la madre quien abrazaba y besaba a la muñeca, como ahora hace su hija. El niño pide ayuda al padre para comenzar los montajes de los juguetes, es la hora coger las instrucciones ponerse manos a la obra ante tal nerviosismo del niño.
Los padres ante tal día como este recuerdan aquella fantástica visita que realizaron el verano pasado a la factoría de las muñecas, como los magos de las muñecas, aquellos anónimos trabajadores hacen posible que se cumplan los sueños.
Un juguete necesita los ingredientes de la ilusión, el amor y el sueño para surcar los mares de la felicidad de los niños y los mayores.

                                                    Muñeca Yamita


1 comentario:

pluvisca dijo...

cierto, el amor que le ponemos a los juguetes va más allá del juego

besos