sábado, 7 de junio de 2014

Leyendas olvidadas


Días de recuerdos.
Fotos en mis manos.
Blanco y negro.

Días de mi infancia.
Cara de inocencia.
Juegos en los arrabales.

Noches de verano.
Escuchando leyendas.
Viejos lugareños.

En aquellos lejanos tiempos de la televisión en blanco y negro, años sesenta del siglo pasado, los pueblos de la rural España, en sus calles cuando el calor dejaba paso a la fresca de la noche. Unos hombres de blusa negra, gorra, cigarro des-emboquillado en su boca, sentado en las viejas sillas de esparto, tomaban la fresca, como se llamaba en los pueblos del levante.
Botijo en mano repleto de palometa, entre trago y trago, calada de celtas, relataban leyendas, historias, que sus antepasados contaban en las noches de verano. Aquellos niños nos sentamos en la acera y escuchábamos fascinados aquellas joyas orales, que impregnaban la noche calurosa de cualquier día del mes de julio.
Un día el pueblo rural se industrializo y poco a poco se diluyeron las leyendas. Pasaron los años y los niños crecieron, hoy viven en este pueblo, que poco queda de ello, quizás una pequeña ciudad de prisas o de pueblo grande que en los años setenta fue industrial, hoy estos hombres en pleno siglo XXI recuerdan con nostalgia aquellas noches de historias y leyendas perdidas en las azoteas de las viejas casas abandonadas del arrabal.

Se  perdieron las leyendas orales.
Se perdido la esencia de los pueblos.
Se perdieron tantas cosas de aquellos años.
Que lo que más me duele es el olvido.
El olvido de aquellas leyendas.
El olvido de aquellos hombres de blusa negra y gorra.

Quien posea algún manuscrito de aquellas leyendas orales, tiene entre sus manos un tesoro con valor impresionante, unas leyendas de sentimientos, costumbres, una vida de unos hombres que lucharon por un mundo mejor, a pesar de la sangre que padecieron, lagrimas y desazón en su juventud.

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