sábado, 23 de agosto de 2014

El silencio y el mar


El silencio es agradable.
Es como el amanecer.
Lento y tranquilo.
Sereno y pausado.

El sol de mi corazón.
Luz de mis entrañas.
Bendito silencio.

El silencio es la voz.
La voz del corazón.
Corazón tranquilo.

En silencio escuche las olas que se mezclaban en la arena en un amanecer tranquilo y sereno. El sol despertaba de la noche, y la tímida brisa acompañaba mis cabellos.
El corazón bailaba en silencio, el baile de la paz, en la orilla del mediterráneo.
Recordaba aquellos hombres de pieles quemadas, que había días que amaban el mar y otros lo odiaban, marineros y pescadores, que hace un siglo salían cada noche en busca del sustento, para sus humildes familias. Barcas frágiles, a merced del mar, redes en busca del mejor pescado, hombres fuertes y rudos. 
El silencio me hacia comprender que en el mar, todo el hombre es diminuto ante él, que en un segundo todo puede cambiar. 

Mirando fijamente el horizonte.
En silencio acompasado por las olas.
El corazón brotaba de serenidad.

El silencio y el corazón.
El silencio y el mar.

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