viernes, 1 de agosto de 2014

La grandeza de lo cotidiano


Respirar, sentir que estamos vivos. Decirle a alguien que le amamos. El aroma a hierba fresca. Tomar un té. El placer de una conversación interesante. Escuchar música. Cantar. Bailar. Sonreír. Un acto de generosidad. Disfrutar de un buen almuerzo o de una buena cena en buena compañía. Relajarse. Salir a dar un paseo al amanecer o al atardecer. ver una puesta de sol. Un gesto de cariño. El canto de un pájaro. Disfrutar de la Naturaleza, de un bonito paisaje. Leer un buen libro. Un acto de gratitud. La amistad. Dibujar. Pintar. Escribir. Desarrollar nuestra sensibilidad y explorar y desplegar nuestra creatividad. Encontrarse con viejos amigos. Compartir. El silencio y la tranquilidad. Un momento de soledad e intimidad. Un momento de locura y fantasía. Observar una flor. Conmoverse al observar el firmamento. Sentir el leve placer de una brisa liviana acariciando el rostro. Ver jugar y sonreír a los niños.

Vivimos tan  aturdidos por los efectos especiales, por la artificialidad y por la falta de naturalidad que rodean nuestras vidas, que  poco a poco que hemos ido perdiendo la capacidad de disfrutar de esas pequeñas cosas poseedoras de una gran riqueza y de un alimento valioso y esencial para el alma. No es de extrañar que nos atenace tan a menudo un sentimiento de insatisfacción y desidia. Otra vida es posible, más rica, más plena, más alegre, si somos capaces de ver la belleza y la grandiosidad de lo pequeño. Abramos los ojos, los ojos del alma y comencemos a vivir.

Daniel Ramos Auto. Pequeño libro del Pensamiento Positivo. Pag 29-30.

Este hermoso libro llego a mis manos, gracias al bello corazón de una gran mujer, que esperando el AVE para ir de viaje en busca de unos días de relax y playa, tuvo la feliz idea de comprarlo para mí. Es un libro sencillo, pequeño, con una dosis de maestría de como ser más positivo en nuestra vida, de la cual somos expertos en complicarla, cuando la vida resulta ser sencilla, quizás tengamos que cambiarnos las gafas o bien limpiar nuestros cristales.
Hermoso libro para descubrir un poco de lo bella que es esta vida.
Gracias a quien tuvo la feliz idea de escribirlo, y a quien me lo regalo.


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