jueves, 15 de enero de 2015

Ave de paso

Quisiera ser ave de paso, sin parada en ninguna estación, y huir en el tren del olvido. Desnudo sin apariencias, ni ataduras, buscar la felicidad en cada amanecer que el cielo se viste de colores hermosos, amarillo, rojizo y gris. Caminar en los atardeceres, disfrutando del ocaso de los días. Dejar detrás el pasado enterrado en el jodido mundo de las personas sin sentido. Encontrar los besos y los ojos enamorados de la niña que sueña en ser toda una reina de los cuentos de hermosas mujeres.
Te regalare un bella flor, el día de boda, sin altar, ni juzgados, solo con unas palabras de mi boca, desde lo más profundo del corazón. Serás mi flor, dulce amada, te cuidare, te mimare, desnuda al amanecer te dibujare con lápiz y carboncillo. Y una noche bailaremos a la luz de la luna un vals de los enamorados que me inventare para ti, suspirare el oído mis plegarias de amor.
 En este paisaje del mundo apago la luz, cojo el tren en busca de viejos y fugitivos amantes, como un ave de paso, vuelvo en busca de un mejor clima.

Quisiera  ser un ave de paso.
Una cigüeña en el sur.
Un viajero perdido.

Un fugitivo de la vida.
Un hombre sin apariencias.
Y una mochila vacía.

Dormir en colchones.
Sabanas solitarias.
Besos pasionales.

Quisiera ser un amante.
Todo un caballero.
Un amante de camas vacías.

Huir cada madrugada
En un tren del olvido.
Dejando una carta de amor.








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