miércoles, 4 de febrero de 2015

Entre nosotros....

Ahora que estamos otra vez juntos, nuestros besos saben a miel. Tú eres mi Princesa y yo el Rey de Bastos. Bailamos desnudos en la alcoba del desamor, no tenemos ni un duro, mejor dicho ni un puto euro. La puta del quinto cotilla del edificio dice con rintin " cuando el dinero no entra por la puerta el amor salta por la ventana". Cada noche nos escucha follar y ella con muchos euros en el banco de las preferentes que su marido robo a los viejecitos, lleva con dignidad los cuernos muy bien puestos.
Cada mañana el padre del panadero que esta detrás del viejo mostrador me fía el pan, desde el día que pinte a su nieta el primer día de la primera Comunión, el hombre sufre en silencio porque la bruja de su ex nuera no le deja ver a la niña. El amor cuando termina los monstruos afloran por las alcantarillas como ratas mordiendo, no los conoce ni la madre que las parió, bueno esta sí, porque son de tal palo tal astilla  Que triste cuando el amor acaba, es olvidar todo, es la realidad de esta vida, y que aquellos que viven por mantener las apariencias, no existe amor, solo existe cheques y cuentas corrientes.
Pinto a Cupido todos los días y la Princesa escribe poesía por el amor, nos da un poco de comer, tenemos amor, cuando nos conocíamos, nada teníamos y seguimos sin tener nada, bueno deudas del alquiler, que pagamos cuando tenemos dinero, hay gente maravillosa como la viuda dueña de nuestra morada, que nos regala amor con sus sonrisas y  nosotros le cantamos poesías entre acordes nuestra guitarra.
Ella me mira sonríe, es la rosa de mi corazón, desnuda sin silicona y nada eso, es todo pasión. Y servidor es un humilde enamorado de sus rimas del cuerpo y versos en su pubis. Todas las noches brindamos con una copa de vino en el colchón de los delirios y alucinaciones entre sabanas de colores, y el punto final se escucha en toda la manzana. Y que decir de mi amada, toda una Princesa de los pies a la cabeza, elegante con sus vestidos y tacones, camina por las aceras del barrio, todas las miran de reojo, no tenemos ni un puto euro, todos nos tienen envidia, cuantos cada noche cuando follan con su Santa se acuerdan de mi Princesa, si la tuvieran entre su cuerpo.
Hay días que comemos gazpacho andaluz, otros pan y aceite, y cuando  vendo algún cuadro en la galería de los artistas perdidos, esa noche invito a mi Princesa al mejor restaurante de la ciudad, y todos los estirados de los comensales nos miran al vernos entrar, porque no tenemos tarjeta de crédito, algunos dicen entre ellos, donde van estos dos idiotas. El camarero que es amigute nuestro nos colma de atención nos guiña un ojo, y los infelices de corbata y gomina pagaran algún plato sin enterarse en sus facturas que después desgravaran al fisco. Y que decir la noche que el marido de la del quinto nos vio entrar en el restaurante, le cambio la cara, no sabía donde mirar, nos acercamos lo saludamos para joderlo, allí estaba con su secretaria de pechos de silicona y cirugía en sus caderas, aquel día nos salio de balde la gran cena.  Que cabron que soy que cada día me lo encuentro en el ascensor, le pregunto por la secretaria tan buena que tiene, y él si pudiera pegarme una hostia, se queda con las ganas, hay que guardar las apariencias.
Hay el amor sin dinero que duro que es, son como rosas sin jardinero, al final se mueren, aunque nunca tuve nada, y sigo sin tener, no compro  lotería de navidad, ni sueño con la vuelta al mundo durante ochenta días,  el vendedor del cupón del barrio un tipo gracioso, dice tú no tienes pasta, y yo no tengo vista, estamos en paz, de vez en cuando me regala un cupón y servidor le ayuda subir la compra a su casa un tercero sin ascensor.
Sin dinero y con amor, sigo siendo feliz en las madrugadas perdidas,  después de bailar toda la noche en un garito de mala muerte, los boleros son los dueños de la noche,  mi Princesa esa noche es la Reina de las miradas en los antros de los besos olvidados, corazones destrozados en la barra repletos de alcohol de garrafa, no pueden dejar mirar a mi Reina como mueve las caderas, ella las mueve con más soltura, sonrisa en sus labios, en sus ojos brilla la luz de las estrellas enamoradas.
Mi Princesa, es el amor y servidor es el Rey de Bastos, pintor de lienzos, que lleva en la cabeza el Bombin, una flor en la solapa, se viste por los pies como buen aragonés.
Entre tú y yo, lector del amor, ni tengo a la Princesa, ni tu tienes amor.


No hay comentarios: