sábado, 18 de abril de 2015

Madrugadas del olvido.

Quisiera ser amante de las madrugadas de la esperanza, caminar por las baldosas de la ilusión, cada mañana sonreír a las palomas que encuentren mis pasos.
Los boleros suenan en mi corazón, ramo de violetas en mi mano, amante de madrugada, trovador de historias desamor, cuentos perdidos en el contenedor de los amores destrozados.

Violetera de los boleros.
Musa del amor.
Canción en el corazón.

Eres la flor.
Flor del corazón.
Enamorada de ti.

Cabellos al viento.
Viento del amor.
Amigo y amante.

En esta madrugada de los delirios y soledad, camino lentamente aturdido por una noche de amores perdidos en la barra del amor a precio de saldo. En este paseo antiguo de los Mártires o hoy la Explanada de España, mañana que se yo, paseo de los enamorados. Los tatuajes del corazón duelen, están grabados de desamor y desdicha, entre traiciones, sueños olvidados.

Hay días que el sol duele, esta repleto de espinas y dolor.
Hay madrugadas que son para olvidar.
Hay noches que nunca deberían de comenzar.



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