Los piadosos
Cuando entran al templo sus caras se vuelven piadosas, en silencio y haciendo la cruz en su frente se inclinan ante Dios, se aposentan en uno de los bancos de madera, con sus cara angelicales están preparados para las enseñanzas de la buena noticia. Cuando tienen que hacer ayuno son muy meticulosos en sus alimentos, cuando tienen que dar limosna dan las sobras, son gente creyente, los días que tocan procesión se visten con sus mejores atuendos y cirio en mano recorren las calles en perfecta armonía.
Ay, amigos cuando sus lenguas hablan, son peores que las víboras, son jueces de la vida, no tienen escrúpulos para robar, ni para mentir como bellacos, son la esencia de la vida ajena, son la falsa hipocresía, pero tienen el perdón de Dios cada semana cuando se arrodillan ante el confesionario y lavan sus pecados, son auténticos falsos de la vida.
Son buena gente cuando duermen, porque por el día sus actos y sus hechos acompañados de aquello que sale de sus estómagos es devastador. !! Que Dios nos pille confesados cuando caemos en sus santas manos ¡¡, porque nos estiran la piel y la convierten en pequeños pedazos para ser devorado por el resto de la carroña.
Siglos y siglos cumpliendo los mandamientos de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romanica, ahora con el represante de San Pedro en la tierra un dicharachero que con su palique tiene embelesados a los creyentes y los que dicen no ser creyentes.
FELIZ NAVIDAD en sus corazones.
Ay, amigos cuando sus lenguas hablan, son peores que las víboras, son jueces de la vida, no tienen escrúpulos para robar, ni para mentir como bellacos, son la esencia de la vida ajena, son la falsa hipocresía, pero tienen el perdón de Dios cada semana cuando se arrodillan ante el confesionario y lavan sus pecados, son auténticos falsos de la vida.
Son buena gente cuando duermen, porque por el día sus actos y sus hechos acompañados de aquello que sale de sus estómagos es devastador. !! Que Dios nos pille confesados cuando caemos en sus santas manos ¡¡, porque nos estiran la piel y la convierten en pequeños pedazos para ser devorado por el resto de la carroña.
Siglos y siglos cumpliendo los mandamientos de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romanica, ahora con el represante de San Pedro en la tierra un dicharachero que con su palique tiene embelesados a los creyentes y los que dicen no ser creyentes.
FELIZ NAVIDAD en sus corazones.
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