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Cuéntame un cuento

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Cuéntame un cuento, si de los tuyos, desde la inocencia. Transforma el sueño en un cuento que tu tanto sabes narrar. Cuentos perdidos. Cuentos olvidados. Cuentos rescatados de un viejo baúl. Cuentos del viejo corazón. Cuéntame un cuento de esos que tu sabes que tanto me gustan. Si de esos, de los tuyos y míos, solo nuestros que saben especial como el olor de una pastelería con pasteles recién salidos del horno, que tanto nos encantan. Tus cuentos en tus labios. Tus cuentos en tus ojos. Cuentos de papel. Cuentos de tu voz. Cuentos de tu imaginación. Cuentos de algodón. Cuentos sencillamente, sueños de historias fascinantes que los personajes salen de la cajita de tu corazón cuando se acaba la escena vuelven silenciosos a ella, mientras mis ojos se enmudecen de lagrimas mezcladas de tristeza y emoción. Cuentos a luz de una chimenea.

No te entiendo.

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Era domingo a mediodía recién levantada y tomando un café con leche, la noche del sábado fue especial me había regalado un anillo, que llevaba puesto desde aquel instante. Esta feliz y radiante con mi regalo, mis ojos eran felicidad, mi amor no se podía esconder, era maravilloso mi chico. Que ves en ese chico, estas ciega. - Simplemente amor. No es atractivo, no se, sinceramente que ves en él.. - Un corazón, que más quiero, un buen corazón. - Mama. Un buen chico del que estoy enamorado. Un hombre me quiere, un corazón repleto de amor. No te entiendo, hija mía, toda la vida educandote para esto. -Que quieres que entienda que toda la vida has vivido con el machista de papa. Ya sabes que el, siempre ha sido así, pero en un buen hombre, trabajador, tiene sus defectos como todos. -A claro como todos, si te entiendo, siempre has estado acojonada, aquí la última palabra la tiene vuecencia y la criada mira para otro lado. Te recuerdo mama una cosa es trabajador y otra dictador, ya sab...

Mariola

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Mujer de mis sueños, reina de mis besos, veo en tus ojos dos estrellas que me iluminan cada noche, tu corazón es amor, tus manos calman mi sed, el sol calienta tu cuerpo cada mañana, tu sonrisa es alegría, me encanta verte desde la distancia, segura de ti misma, como siempre has sido, mujer fiel. Eres finura cuando caminas por la pasarela de la vida con tus cabellos de rizos morenos y tus vaqueros ajustados. Dime que sientes. Dime si tu corazón llora de alegría. Me encanta tu voz cuando entre susurros me dices, te quiero mi niño. Todas las mañanas después de la ducha, escribo con mi estilográfica y un folio en blanco en la mesa caoba del salón, dejo correr mi imaginación, canto al amor, las palabras se deslizan por la hoja entre garabatos bien trazados, la sonrisa es mi espejo, el corazón mis sentimientos. Cierro el sobre con tu dirección, pego el sello lo guardo en mi cartera. Salgo a la calle cuando el sol despierta del letargo nocturno camino por las calles estrechas adoqui...

Caminando

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Las nubes invaden mi cabeza. Los días son de tormenta. Las calles son la soledad. Soy la soledad viviente. Camino por la desazón. Encuentro la tristeza. Me visto de amargura. Aquí este idiota no entiende nada. Voy caminando con los recuerdos a mi espaldas.

Porque sigues aquí....

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Tu me crees. - No. Entonces porque me escuchas. - No te escucho simplemente te oigo. ¿ Que oyes ? - Palabras. Es verdad que no me escuchas. - Si, solo oigo decir mentiras. Porque sigues aquí. - Por pereza.

No soy....

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Me distes tus besos. Te dije que esperases. No hiciste caso. Aquí sigo. Tu has perdido. A ti querido solo te gusta el vicio. Si querido. Tu no buscas amor. Quieres sexo. Yo no soy tu puta.

Una mañana otoñal.

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En esta mañana gris otoñal, delante del espejo de mi alcoba, intentando encontrar los colores de mi ropa, el armario esta repleto, la ropa veraniega aun esta visible por los estantes. Soy el desastre de las combinaciones sigo sin saber que prendas elegir. La duda es constante, por fin como siempre por la vía rápida, vaqueros, suéter gris y deportivas. Salgo a la calle camino hasta la parada de bus más próxima de mi domicilio cinco minutos por la acera del barrio hasta que por fin llego, me siento debajo de la marquesina, van llegando pasajeros en ellos veo sus vidas en sus atuendos, la ropa los delata. Subo al bus, me cojo a la barandilla, vamos como siempre acelerones, frenazos, sonidos de cláxones por toda la calle, todos tienen prisa, de reojo todos nos miramos, nadie mira a nadie, cada uno es un relato, o una historia, otros quizás sean poesías en sus vidas. Llego al final de mi trayecto abandono este artefacto con ruedas dejo dentro las vidas anónimas que sigan el trayecto, cam...