lunes, 31 de marzo de 2008

EL AJEDREZ


Era una mañana de domingo del mes de mayo, el calor llamaba a la puerta haciéndose presente. Se levanto se fue al baño, se miro al espejo, veía una cara derrotada, sus ojeras muy marcadas, las arrugas en la frente eran compañeras de viaje, las canas pedían a gritos salir, se metió en la ducha, e intento relajarse, era difícil su mente estaba confusa, su cuerpo sentía frio y calor en segundos de diferencias, no era el agua, estaba templada como le gustaba. Mientras se secaba la toalla recorría su cuerpo, lo miraba, no sabia si era suyo, o de aquel naufrago del amor que estaba allí, se afeito con especial cuidado por su cara, con algunos granos que hacían unos días se habían acomodado.
Desayuno como todos los días un café con leche y media tostada con mantequilla, oía la radio, ausente a las palabras que desprendía, al terminar se encendió un cigarrillo rubio, lentamente se consumía, la mirada perdida en aquella cocina, como un extraño que acaba de llegar.

Abrió el armario, empezó a sacar la ropa, tendió las maletas encima de la cama, iba clasificando dentro de ellas, la ropa de invierno en unas, la de verano en otra, zapatos, toda la ropa interior, estuvo un par de horas recogiendo sus pertenencias y colocándolo, en un par de bolsas dispuso de libros, CD, fotos, y algunos recuerdos.

Bajo las maletas y las bolsas al coche, subió al ático para dejar las llaves y recoger el tablero de ajedrez que tanto cariño le tenia. Recorrió todas las dependencias era la despedida, entro al salón, sentada estaba la que ahora sería su ex mujer, miraba una revista de decoración, el silencio era seprulcal, levanto sus ojos, diviso fuego en ellos, su rostro incluía maldad, arrogancia, mucha frialdad en aquella persona que un día ilumino su corazón y desde hacía meses esta herido por sus puñaladas sucias.
Cuando cerro la puerta, unas lagrimas se deslizaron por su cara, prefirió no coger el ascensor y bajar a pie, era la despedida aquel edificio, que un día convivió con quien más amaba. Hoy era un derrotado. Huía como un perdedor de una guerra que va en busca del asilo en otro lugar, donde refugiarse, con su amargura en sus sentimientos, cansado de tanta batalla inútil.

El coche se perdió por las grandes avenidas de la ciudad, de pronto entro por las estrechas calles del barrio de Santa cruz, que un día fue el corazón de la población.
Se aposento en la ultima planta de la pensión, siempre le había encantado estar en las alturas, de momento aquella modesta habitación era su refugio momentáneo, abrió la ventana la vista que divisaba, era tejados de las casas, y antenas de televisión, y parabólicas, y al fondo un patio de luces donde se divisaba un colorido de ropa tendida. Las macetas que veía, eran modestas como aquellas casas y sus gentes.
Coloco en los armarios todas sus ropas y pertenencias, bajo al comedor a comer, los domingos le informo la dueña, siempre tocaba paella de marisco, lo cual agradeció la amabilidad, se sentó en un rincón lentamente intento comer, tenia un nudo en el estomago que no le dejaba comer, observa al resto de comensales, unos tenían aspecto de estudiantes, otros de inmigrantes, algunos se conocían y hablaban entre ellos a pesar de estar en mesas diferentes.

Intento dormir la siesta, era imposible, imágenes, recuerdos, lloro amargamente, soledad, incomprensión, dolor, mucho dolor en su corazón, las lagrimas cesaron, se levanto abrió la ventana, cogió su tablero de ajedrez sobre una pequeña mesa que tenia la habitación, desplegó las figuras, alfil, caballo, rey, peones, hasta colocar todas las piezas colocadas perfectamente. Aquellas piezas era una joya que un día siendo muy niño le regalo su vecino, aquel hombre que fue su maestro, pasaban las tardes de verano jugando partidas, mientras el calor abrasador de la calle era insoportable, que un buen día se marcho para siempre a una vida mejor donde le esperaba su amada, el ajedrez era su única forma de engancharse a la vida después de la perdida.

Hacia muchos años que no jugaba, era también su forma de engancharse a la vida, de intentar que su mente se concentrara en aquellas figuras, se recompusiera de aquella amargura que le nublaba la vista.

Tarde tras tarde al llegar del trabajo luchaba contra aquellas figuritas de madera, que le hacían olvidar, mientras notaba que cada día recuperaba la agilidad mental que una vez tuvo. La separación poco a poco la iba suavizando, sus silencios se trasformaban en movimientos sobre el tablero

Mientras le vino a la memoria una frase que le dijo su maestro.
Afianzar y esperar.

Ahora estaba afianzado su vida, después vendría esperar.

El ajedrez le devolvió a la vida, gracias a él, no necesitaba antidepresivos. Era su mejor terapia contra los malos tiempos.

Nunca más iba abandonar este juego, que era como la vida.
Un juego.

domingo, 30 de marzo de 2008

La oscuridad


Nos pasamos la vida cerrando etapas, capítulos, puertas, heridas, siempre cerrando.

¿ Porque nos cuesta abrir?
Los cambios nos producen miedo, el futuro, somos expertos en construir mundos oscuros, nos da pánico la incertidumbre, siempre nos ponemos en la parte más siniestra.
Cuanto que nos cuesta encender la luz y ver nuestro alrededor.
Espero poder encender esa luz que ayude haber mejor las cosas que hoy son oscuras.

La ilusión se muere.


La estabilidad se tambalea, la gente se pierde en el naufragio, las mentiras fluyen, la desconfianza hace mella en los rostros, la incertidumbre es el aire que se respira, pasamos de ser personas a simples números, los sentimientos no cuentan, nada vale, solo el capital caprichoso dirigido por hombres de chaqueta y corbata, donde lo único que cuenta es el poder de decisión, la vanidad, egoísmo. Fusiones, absorciones, pero siempre paga el débil, los números humanos.

Mi compañera.


Vivo con mis dudas, nos hemos hecho compañeras de viaje, pensamos a la par, reímos, lloramos, pero ni tu ni yo, podemos desprendernos uno del otro
Ellas fluyen como una fuente derrocha agua transparente que siempre es lo mismo, Nace, vive, muere, vuelve nacer.

Mis dudas.

sábado, 29 de marzo de 2008

EL OLVIDO


Sonaba la música al fondo, salía desde los adentros de una ventana, la estrechez de las calles le daban una melodía especial, sus notas eran mágicas, caídas del cielo.
En aquellas casas, que antes fueron el corazón de la ciudad, hoy son modestas moradas, que envejecen con el paso del tiempo, las poblaciones son como las personas, se hacen viejas, nadie las mira, caen en el olvido, cuando desaparecen es cuando recordamos que la historia se forjo por aquellos arrabales.

El final.

El final.
Es un beso escondido detrás del sombrero.
Al final.
Llega la despedida pero sigue la vida.
Ven no tengas miedo a bailar.
Este mi vals del final.
Ven, no seas tímido y ven.
Ven a bailar este mi vals
Ven a bailar este mi vals
Este es mi vals del final. ( Canción de Amaral)

Los cambios


La vida cambia.
Los tiempos cambian.
Nuestra piel cambia.
Nuestro pelo cambia.
Con los tiempos las personas cambiamos.

Espero que sea para bien.

La Tribuna.


Sentado desde mi tribuna veo pasar la vida, observo, medito, pero no juzgo, nos pasamos media vida actuando, disfrazados de otra persona, sin ser carnavales.

Me apetece.


La idea de mi blog, era poder compartir mis pequeños relatos, pero tengo la necesidad de compartir mis sentimientos. En este pequeño habitáculo donde me refugio del mundo, entro aquí a buscar la paz, relajación, donde desde mi ventana diviso el mundo.

Me apetece.

jueves, 27 de marzo de 2008

NECESITO



Necesito pensar.

Necesito caminar.

Necesito fluir.

Necesito soñar.

Necesito amar.

Necesito sentir.

Necesito querer.

Necesito vivir.

Necesito encontrar el camino.

lunes, 24 de marzo de 2008

EMI


Era una tarde de un mes de invierno, sábado, las calles desiertas, las luces iluminaban el paso de aquellos atrevidos que transitaban, tapados con gorros de lana y bufanda, el frio y el viento eran inmensos, aquí en plena montaña, recordaba que solo 40 Km, diferente, sus 8 grados de diferencia, es mucho para los cuerpos.

Sentados en la mesa, surgió una pequeña idea. Cogimos cajas de zapatos viejas, las cortamos, y dibujamos unas figuras, pronto esos recortables adquirieron sus cuerpos, con temperas le íbamos dando color, y con lápiz le dimos soporte, teníamos dos, el tiempo volaba como un ave que pasa en busca de tierras más cálidas, mientras Alex, bueno Lalo como le llamamos por aquel tiempo jugaba en la alfombra.
Le dimos nombre una se llamara el Ada madrina, la niña la llamaremos Emi.
Seguimos haciendo recortables, dos niñas, que tambien las pintaste con las temperas, yo recortaba. Ya teniamos los protagonistas, mientras tu cara sonriente de niña feliz, con tus gafas, tus cabellos rubios trasmitían bondad, como desde que viniste al mundo, te encanta cantar, hacer de princesa con tus diálogos de la película de Anastasia, que tantas veces veías, hasta saber todo el dialogo y sus posturas de aquella niña que se escapa del orfanato.

Preparamos la actuación, empecemos a montar la historia, poco a poco, mientras Alex, quería coger una de nuestras figuras, no le dejamos, igual la destrozaba.

Día a día fuimos construyendo nuestra pequeña historia, hasta que los dos, sabíamos la historia al completo. La escribí en el ordenador, la imprimí, a partir de ese momento, teníamos “ el teatro” como tú decías.

EL CUENTO DE EMI


Emi, no era una niña guapa, tímida, silenciosa, vergonzosa, todo esto le hacía poca relación en el colegio, sus compañeras se reían de ella. Le decían cosas como " tienes nariz de elefante, debido que la tenia un poco grande, las orejas parecen altavoces y las patas de jirafa, pues era más alta que el resto de la clase". Cuando salían al patio en el momento del bocadillo, todo eran burlas, nadie quería jugar con ella- como quieres que juguemos contigo, con lo fea que eres, jirafa, que eres una jirafa, eh o un elefante, mirar que narizota tiene-. Día tras día.
Una tarde de regreso hacía su casa, ella vivía en el campo, de repente empezó hacer un viento huracanado, entre la polvareda apareció una mujer, con un vestido muy raro de colores rojos y amarillos muy fuertes, pero no era muy mayor. Emi hizo el gesto de salir corriendo, pero sus piernas no respondieron.
La voz de aquella mujer, era casi de niña muy dulce y agradable " no temas Emi, soy tu amiga, y quiero que tengas muchas amigas, para poder jugar en él colé". Pídeme un deseo de corazón y te será concedido.
Emi seguía callada con una cara desencajada, no sabía si era real o un sueño, estaba allí quieta, como atónita, de pronto respondió, lo único que quiero es poder jugar, siempre estoy sola, nadie me quiere, dicen que soy fea, jirafa, y se ríen de mi nariz, de repente por sus mejillas se asomaban unas lagrimas.
Te voy a regalar una moneda de oro, la llevaras siempre contigo, no debes enseñar la moneda a nadie, ni a tus padres.
Ahora, memoriza esta frase, ADA, ADA, QUE FELIZ SOY- ADA, ADA, QUE FELIZ SOY. La tienes que repetir dos veces, dos veces, para que los poderes mágicos hagan su efecto, pero recuerda que nadie, nadie puede ver la moneda, si las enseñas perderá toda la magia y el poder y se volverá en tú contra.
Te repito la frase, ADA, ADA, QUE FELIZ SOY.
Ahora repítela. ADA, ADA, QUE FELIZ SOY.
Cuando creas conveniente toca la moneda que estará en tu bolsillo y pronuncia dos veces la frase mágica, pero no la saques del bolsillo, pues ya sabes lo que pasara. Cuando acabes pronunciar las frases mágicas, todas las que se burlen de ti, se convertirán en tu insulto, pero has de trátalas sin rencor, con buen corazón, si tú te portas bien, la moneda también, pero como te rías de tus compañeras, la moneda se volverá en tu contra.
Ahora toma la moneda y ves hacía tu casa que esta anocheciendo, tus padres pueden estar preocupados si te se hace tarde. Te lo vuelvo repetir. nadie puede ver la moneda, ni tú me has visto, ya sabes que en caso contrario perderá toda la magia.

De pronto se hizo un huracán y desapareció entre la polvareda.
A la mañana siguiente cuando salieron al patio, Emi se fue a jugar con las compañeras de clase, Lucí y Lea.
-Puedo jugar con vosotras- dijo Emi.
Nosotras no jugamos con una jirafa- dijo Lea.
Menuda narizota, parece la trompa del elefante que trajo el circo- dijo Lucí.
Empezaron a reirse las dos.
Emi se dio me día vuelta y de espaldas a ella, metió la mano en el bolsillo, toco la moneda y con voz muy baja. Pronuncio- ADA, HADA QUE FELIZ SOY, ADA, ADA, QUE FELIZ SOY.
Se dio la vuelta, vio como a Lea le crecían las piernas y se le convertían en las de una jirafa de verdad, entonces a Lucí, empezó a crecerle la nariz y poco a poco parecía una trompa de elefante. Todo el patio se dio cuenta, empezaron a reírse y se les burlaban, Emi estaba como asustada, apunto de llorar, le entraron unos escalofríos por el cuerpo de ver el aspecto de sus compañeras, entonces se alejo de todo el alboroto que se había formado en el patio, metió la mano en el bolsillo y pronuncio- ADA, ADA, QUE FELIZ SOY. ADA, ADA, QUE FELIZ SOY.
En ese momento empezaron a volver sus cuerpos a la normalidad, ante la mirada atónita de todo el colegio, pero de repente paso algo inesperado, todas las niñas feas se convertían en guapas y las guapas en horribles niñas feas y desmelenadas, todo el mundo corriendo hacia los lavabos para verse en los espejos, todas miraban hacia los espejos, lloraban, de pronto uno de los espejos se puso hablar, todas a la vez callaron, se hizo un silencio que ni las moscas se oían.
- A que no os gusta veros de esta forma, decidme SÍ o NO.
No, contestaron todas al unísono.
Pero estáis seguras, de volver a como estabais hace un rato.
Sí, todas a la vez.
Emi reconoció la voz, era la mujer que se le apareció en medio del camino.
El espejo seguía hablando- Si me prometéis no burlaros de los defectos de los niños, ni pelearos entre vosotros, ni con vuestros hermanos, que todos tenéis que ser amigos. Ahora poner vuestra mano en el corazón y prometerlo.
Todas a la vez respondieron, prometemos no burlarnos jamás de nadie, ni de sus defectos y ser amigas de todas y ayudar a quien lo necesite, ser buenas personas, ante todo nunca nos pelearemos.
Pero recordar la promesa, espero que lo de hoy nunca vuelva a suceder, entonces se empezaron otra vez cada una recuperar su estado y fueron saliendo al patio.
Lea y Lucí invitaron a Emi a jugar a la comba, empezaron a saltar, a reír, fue el día que empezó una verdadera amistad, que pasado los años seguía firme.
Deseaban que fuera la hora del almuerzo, les pasaba volando, estas tres amigas cada día que pasaba eran todas una.
Un día al volver a hacía su casa, empezó un huracán en el mismo sitio que sucedió, entonces apareció aquella mujer variopinta.
Hola, Emi, que tal. Te veo muy feliz, con esa cara de alegría estas muy guapetona, ver el brillo de tus ojos, es para mi una satisfacción, de ver a una niña triste y sola convertida en toda una dama feliz y radiante de felicidad.
Gracias, por hacerme tan feliz- dijo Emi.
Sabes que todas en el colegio somos amigas. Gracias de corazón, por ser mi verdadera luz, mi amiga.
Ahora me tienes que devolver la moneda. otra niña o niño la puede necesitar, esta moneda es la única en el mundo que tiene poder.
Emi le devolvió la moneda, en ese mismo instante se formo un huracán, con un viento de colores y aquella mujer que era una bruja moderna desaprecio, entre tonos azules, rojos y amarillos que se convirtió el cielo.

PD. En los buenos momentos los amigos nos quieren, en los malos los conocemos.
Si me necesitas ven, no me llames.
Por severo que un padre sea juzgando a un hijo, nunca tan severo como un hijo juzgando a un padre.
Es importante cuidar la infancia, porque los niños son el futuro de nuestro planeta y muchas veces no nos acordamos de ellos.
No te rías de las lagrimas que derrame un niño, todos los dolores son iguales.
Cuando hacéis con violencia derramar las primeras lagrimas de un niño, ya ha puesto en su espíritu la ira, la tristeza, la envidia y la hipocresía. ( Azorín.
Entre un padre y un hijo no hay nada más malo que el silencio.
La única manera de que un niño aprenda a pedir perdón es de nuestros labios.

Los cuentos ayudan a comprender las situaciones, las cosas que pasan en la vida, es forma de llevar al niño a que entienda él porque de algunas cosas, que en la vida adulta cuesta de encontrar una explicación.
Lo fundamental en el cuento es como sea contado, la expresión corporal y el tono de voz, es la base fundamental, pero ante todo el que lo cuenta, lo tiene que vivirlo, sino, no vale para nada el cuento.

Este cuento era el que le contaba a uno de mis tesoros, Irene. Ella lo vivía en primera persona.



Hay una cosa que en esta vida nadie me quitara aquellas tardes que pasabamos los tres Irene, Alex y yo. Esos momentos que no los cambio por nada del mundo, fui feliz con vosotros, dentro de mi vida que iba naufragando, era mi única alegria que encontraba.
La foto es de la muñeca Mariquita Perez, es de una colección, el fallo fue nunca hize fotos aquellos recortables que hoy estaran en algún papel reciclable, o vete a saber. Da igual estan en mi corazón.

martes, 11 de marzo de 2008

LA PRINCESA



Todos los días mientras estaba en la parada esperando el bus, pasaba a la misma hora camino a su trabajo, mis manos se perdían entre sus caderas, recorrían el cuerpo hasta llegar a sus senos no muy grandes pero perfectos, la besaba, con la otra mano le apretaba las nalgas, mientras ella me acaricia mi pecho, con la lengua recorría mi cuerpo, hasta llegar a mi miembro varonil, hasta que algún sonido de un claxon me devolvía a la realidad, pero todos los días esperaba que pasara delante de la marquesina. Era la princesa de mis sueños eróticos.

PD. Este es el microrrelato en el que este mes de marzo participo en el concurso de TVE en Pagina2. La foto que he puesto es de internet, no tenia propias para acompañar a este modesto microrrelato.

sábado, 8 de marzo de 2008

EL PARTIDO



Estaba en una semana muy dura, su vida en estos días, instituto, examenes, no habia lugar para más cosas, ni televisión, ni play, ni amigos, como siempre, al final prisas, repasar, estudiar, la mala costumbre de dejarlo todo para el final. La mesa llena de apuntes, el ordenador encendido en google, buscando información de personajes políticos de la Restauración en España, Canovas, Sagasta, la historia se le hacía difícil, fechas, personajes, ideales, hechos acontecidos, le tenía pánico a esta evaluación. Un teta birik de zumo de naranja y unas galletas acompañaban en la mesa, una música de fondo le acompañaba, era muy imposible poder estar en absoluto silencio, los vecinos de la planta superior eran expertos en el arrastre de sillas y vociferar.
El móvil sonó, miro quien era antes de pulsar el botón verde, descolgó, su amigo le dijo que contaba con ella para el partido de la Liga de Campeones la semana próxima, no le podía decir que no, estaban apuntados para el autobús de una peña del pueblo vecino.

Intento concentrarse con los apuntes, su mente le daba vueltas como explicarles a sus padres que a mitad de exámenes se iba, y lo más importante tendría que pedirles dinero sus ahorros no daban para pagar el autobús, entrada para el partido, intentaba concentrarse pero era difícil, era la oportunidad de su vida, ir a ver la semifinal del partido de vuelta del equipo de sus amores, siempre soñó con una cita de estas, mentía querría ver una final, pero daba igual, era el paso último para el gran acontecimiento.

Por la noche sus lagrimas se apoderaron de la almohada, todo eran problemas, no la comprendían, no se daban cuenta de lo que significaba para ella. Estuvo despierta hasta el amanecer, dando vueltas en la cama, odiando a sus padres, deseaba no haber nacido, eran unos amarados que le transmitían negatividad, siempre discutiendo, dudaba de su amor, en el fondo eran unos cobardes ante la soledad, ninguno de los dos tenia palabras amables con el otro. Desde pequeña observo que en aquella casa un beso tierno no existía, una palabra amable cuando se lo merecía, no existía, aquello era el valle de los reproches, de la desesperanza, era de una frialdad tremenda.

Llego él día del partido, se marcho, muy temprano salió de casa, muchos kilómetros de distancias hasta la capital, muchas horas de autobús. Su amigo le prestaba el dinero, la anoche anterior anuncio la marcha a sus padres, les dijo que le daba igual lo que opinaran, que se marchaba, le replicaron con los exámenes, ella contesto desde cuando os intereso, esto es una excusa, cuantas veces os acercáis por el instituto para hablar con el tutor, nunca, nunca, miento una vez, porque os llamaron, y fuisteis obligados.

Aun no había amanecido estaban en sus butacas del autobús, caras de sueño, pero con el semblante sonriente, gorros de lana con el escudo, bufandas, banderas, bolsas con bocatas y bebidas, las primeras horas fueron tranquilas alguna gente dormitaba, otros callados miraban el paisaje por las ventanillas, la radio daba las noticias, cuando informaba de los partidos todos se miraban, complicada entre aquella gente de todas las edades, ilusiones, fervor, pasión, por unos colores que para ellos eran especiales, mágicos, únicos.
Pararon a tomar un café en un restaurante de carretera, bastante sucio, en la barra algunos camioneros tomando un tentempié, sus cuerpos estaban desencajados, el frio matinal, el madrugon. Pero la cafeína hace milagros, el bienestar se instala en el cuerpo, el motor se calienta, y funcionan mejor. Y en días frescos se agradece una buena taza, algún valiente se tomaba una cerveza, otros una copa de coñac.

A mitad de trayecto la gente estaba animada, la bota de vino recorría el autobús de mano en mano, a pesar de la mirada asesina que les lanzaba el conductor por el espejo retrovisor, los chistes eran constantes, todos apostaban por una goleada, voces por detrás cantando los goles, otros pidiendo clemencia que se parara, tenían el mono del cigarrillo, pero las risas calmaban la ansiedad, era casi mediodía se divisaba la gran urbe, trafico en sus alrededores, algún autobús se juntaban en la entrada, se saludaban por las ventanillas, gestos de victorias, eran compañeros de fatigas, ellos venían del este, quizás estos del sur. Todos los alrededores estaban cerrados al trafico, los dejaron a un kilómetro del campo, como se iban acercando el colorido de gentes era espectacular, unos bailaban al son de las charangas, tracas producían un ruido estremecedor, la policía custodiaba aquellas calles, los que iban a caballos eran los que más imponían, los bares llenos de gente, cervezas, bocadillos, quedaban cinco horas para que empezara el encuentro, a menudo que la tarde avanzaba más bullicio, la gente se agolpaba a las puertas del estadio imponente por fuera, aquella masa de hormigón tremendo, de repente las sirenas de la policía sonaban llegaba un equipo, era el Turco, un cordón policial cubrió aquel autobús, esperaban al equipo local cinco minutos después llego al equipo de sus amores, uno de los más grandes de Europa, la gente se agolpaba cerca, las bocinas sonaban, gritos chillando el nombre de las estrellas, que iban todos conectados con articulares de los mp3, saludaban con la mano a la afición, sus gestos eran serios, flash de las cámaras de los aficionados iluminaban el final de la tarde en ese momento.

Las puertas estaban a punto de abrir, sonaron igualmente sirenas y se monto otro cordón de las fuerzas de seguridad, tres autobues llegaban eran los hinchas visitantes, entraron los primeros, cuando estuvieron instalados en el campo, se abrieron el resto de las puertas del campo, entraban en fila india pasando los controles de seguridad.

Era la primera vez que iba a aquel estadio que era lo mejor del continente estaban en un anfiteatro superior del gol norte, el césped era un tapiz donde se le notaban las rayas del corte muy igualado, el campo se lleno en media hora.

Cuando salieron los jugadores por el túnel de vestuarios el estadio subió de decibelios la chilladiza era estremecedor, los cánticos de la afición ponían los pelos de punta, durante todo el partido el espectáculo estaba en las gradas y abajo en el césped, pasión, nervios, fuerza, gestos, protestas, el tiempo paso volando nunca le pareció que un partido durara tan poco, se llego a la prorroga, los nervios cada vez eran más, la afonía hacia mella en algunos compañeros de viaje, se acabo el encuentro, el frio que hacia esa noche, no lo notaban estaban muy metidos en el partido, llegaban los fatídicos penaltis, era una lotería, cara y cruz, quien tuviera menos nervios pasaría a la final.

Estaban empate en la tanda, el estadio se quedo en silencio si marcaba pasaban, si fallaba los turcos ganaban, el jugador situó el balón encima de la cal que marca la línea de los 11 metros, acariciaba el balón, lo dejo, se fue cuatro pasos para detrás, el portero hacia gestos con las manos, para desconcentrarlo, tomo carrera disparo, y el balón se estrello en el poste izquierdo, el estadio se quedo helado.

No pudo reprimir las lagrimas, se abrazo a su amigo, lloraba amargamente, la intentaba consolarla, se sentía muy desgraciada, su equipo perdió, su familia la detestaba, todo por el dichoso fútbol, todo eran problemas, le encantaba jugar al fútbol, pero en su pueblo no había equipo de féminas, era tachada de marimacho, en su casa, en el instituto en aquel maldito pueblo donde menos apoyo recibía era de las chicas, que la tachaban de lesbiana y no era, estaba marcada solo porque le encantaba jugar a fútbol, se sentía perdedora, no lloraba por la derrota de su equipo, era por la carga tan grande que tenia que soportar en este país donde las mujeres pedían la igualdad, a ella no se la daban las de su mismo sexo.

Lloro hasta que las lagrimas se vaciaron y abrazada a su amigo abandonaron el estadio, nadie la comprendía, sólo aquel muchacho con quien pasaba muchas tardes haciendo toques de balón, apuestas quien le daba más veces sin caer al suelo.

Cuando llegara a casa sería tratada con falta de respeto, en el instituto serian burlas por no haberse presentado al examen matinal, por el fútbol, pero le daba igual, siempre seria el marimacho para aquellas chicas ñoñas, pero en el fondo ellas sabían que a ovarios nunca le ganarían. Ella los tenia muy bien puestos.