lunes, 7 de marzo de 2011

Capitan Makeene


Viejos fantasmas resplandecen en las sombras nocturnas descifrando los misterios ocultos en el fondo del viejo y destartalado baúl de la alcoba centenaria en la mansión del acantilado. Las nubes oscuras tapizan el cielo que cubre la arboleda de la parte posterior del jardín de las animas. Estatuas que cada noche de luna creciente caminan detrás de la maleza que separa el muro del camino que accede al valle. A lo lejos la luz del solitario faro refleja en sus ventanas de madera carcomida, detrás de los cristales rotos deambulan siluetas en las noches que el mar grita ferozmente entre las rocas.
Vagos recuerdos del farero que nunca se atrevió a rebasar los muros de la mansión poseída según una leyenda que los moradores del pequeño pueblo de pescadores a un kilómetro a la derecha nadie se atreve a contar ni quieren oír hablar de ella. Silencios, misterios, enigmas del Capitán Makeene y maldiciones de sus antepasados.
El faro centinela del mar y de la vieja casona que oculta los secretos hechizados entre viejos fantasmas que en las noches de marea del 1 de Diciembre las luces del faro enloquecen ante el asombro de los navegantes y lugareños.
Dice la leyenda que nadie cuenta y todos saben que las estaturas lloran a medianoche y en sus ventanas aparece el Capitán mirando con catalejo su barco encendido en llamas en alta mar y en las rocas que protegen al faro se oyen gritos de auxilio, la mansión se enciende velas, los violines juegan con las notas musicales entre la voz de una soprano de un cuadro que retumban por las paredes de la casa. La amante le declara su dolor entre la mirada de su esposa que ríe escandalosamente.
Cada 1 de Diciembre al llegar la noche los pobladores del pueblo pesquero, cierran sus ventanas cal y canto se esconden en sus camas debajo de las mantas intentado que pase lo más rápidamente la noche maldita.
El silencio es el rostro de estos pescadores que luchan en la mar con miedo a los hechizos del Capitán.
Secretos del viento.

1 comentario:

pluvisca dijo...

Que bien escrbes!!! me gusto saborear esta historia.

Un abrazo