sábado, 3 de noviembre de 2012

Altea



Todas las tardes noches del mes de julio paseaba por la avenida del puerto del pueblo donde pasa las vacaciones con mis padres. Como niño no tengo ni voz ni voto mis padres siempre me daban ordenes y las cumplo algunas veces sin mucho agrado, todas las tardes noches a pasear por el paseo marítimo.
El paseo estaba a los lados repleto de palmeras  y el mismo sitio todas las noches estaba un hombre que era pintor, con su caballete y pincel dibujaba los rostros de los veraneantes para el recuerdo de las vacaciones, la mayoría eran chicas y sus novios o a lo mejor maridos miraban expectantes. Siempre estaban algunos curiosos alrededor, como siempre he sido uno de estos, porque aunque sea un niño, soy un curioso. Aquel hombre giraba la cabeza hacia donde estaba y sonreía, entonces salía corriendo detrás de mis padres que solo se pararon el primer día a observar el resto seguían paseando. Yo en cambio todas las tardes noches me paraba y él buen hombre me sonreía, lo mismo todos los días salía corriendo.
Un día por el mes de octubre era el cumpleaños de mi compañera de colegio y novia, esto de novia secreto porque si enteran los mayores se ríen de nosotros y no se que gracia tiene con ocho años uno puede estar enamorado. Fuimos la mitad de la clase a su casa es decir quien éramos más amigos, vamos que al pelotilla de la profe no lo invito, que se aguante que es un chivato.
Nada más entrar mi querida novia  me pillo del brazo me llevo a su habitación..
Tenia un cuadro con el rostro de un niño, me dijo te pareces un montón al niño.
-No encuentro parecido- Dije todo convencido de boca para fuera.
Uff pues veo que te pareces mucho al niño.
- Quien te a comprado el cuadro.
Me lo ha regalado un amigo de mi padre que es pintor que vive en un pueblo que se llama Altea y en verano pinta a los turistas.
Desde aquel día duermo en la habitación con mi novia.
Y, el del cuadro es el mismo que escribe estas letras.
Como esto es un secreto de ambos, todas las noches le cuento una historia de amor y le doy un beso de buenas noches.

Altea es el nombre de mi amada.
En sus playas me bañe y cada día recordaba a mi joven novia.

1 comentario:

pluvisca dijo...

Qu ehistoria más tierna Merl, me gustó que ese niño esruviera contigo, en tu habitación

besos