sábado, 10 de noviembre de 2012

El hombre misterioso de las ondas




Cada noche un cuento paseaba por el habitáculo a la luz de un viejo flexo se acomodaba en el folio, de fondo una vieja gramola sonaban boleros que de joven escuchaba. El hombre de pelo blanco y años en el cuerpo deslizaba su estilográfica sobre la cuartilla, los personajes comienzan a salir de sus sombras para ver la realidad que anida en ellos. El cuento avanza con rapidez sus formas van alcanzando los entresijos y misterios de la vida.
Suena el teléfono, mira la hora en su reloj de pulsera, sabe quien esta al otro lado del celular. De lunes a jueves a la misma hora de la noche el rig-ring es tono que interrumpe a el bolero que sigue por los recuerdos del habitáculo.
Si, dime.
Buenas noches, tienes preparado el cuento. La voz de una joven redactora.
-Esta casi terminado, corrigiendo detalles y matices.
En quince minutos entras en antena.
-De acuerdo, estaré preparado y dispuesto para la narración.

Los minutos avanzan muy velozmente las manecillas reloj tienen prisa por llegar al destino, algunos tachones, sustituyen palabras, anotaciones. Leer una y otra vez, corregir matices, esta casi perfecto, siempre casi, nunca perfecto, este es el dilema que lo puede leer veinte veces siempre le encuentra a faltar algún detalle o le sobra alguna palabra.

Suena el teléfono otra vez, sabe que es para entrar en antena.
-SI-
Hola, estas preparado.
-A vuestra disposición.
En tres minutos entras en antena después del espacio publicitario.
-Perfecto.

La locutora de la noche esta hablando con un oyente, esta explicando con tristeza en sus palabras que fue abandonada por su marido después de treinta y tantos años de matrimonio que un día le confeso que se marchaba, hacia quince años tenia una doble vida con una amante. El piano suena de fondo, las palabras de tristeza se mezclan en las ondas con un tono de rabia por tal traición.
Querida Mary este cuento que todas las noches nos lee en hombre misterioso de las ondas, hoy es dedicado a ti, para que a partir de este instante levantes el vuelo de la libertad y saborees los momentos buenos de la vida que van suceder, porque no mereces derramar ni una sola lagrima más.

El cuento de esta noche se titula “ Medianoche de amor “. entonces las notas del piano acompañan a la voz del hombre misterioso de las ondas, el cuento comienza poco a poco evaporarse por las ondas, mucha gente intentando vencer al insomnio escuchan atentamente entre los recovecos de la alcoba, las sombras son los matices de la noche el cuento da luz a todas ellas.

Gracias pronuncia la locutora de las ondas al hombre misterioso por este cuento tan fantástico que esta noche como otras nos has deleitado y Mary no llores más, la vida sigue.
En las ondas suena un bolero porque el hombre misterioso elijé un bolero para el final, siempre con un toque especial que penetra en las almas de los oyentes.

Por línea interna se despide mientras suena el bolero, la locutora y el hombre misterios de las ondas.
-Hasta mañana.
Que descanses.
-Igualmente.
El hombre misterioso cuelga el teléfono y tranquilamente, enciende un cigarrillo y mecánicamente como todas las noches se asoma a la ventana, las estrellas iluminan el cielo, desde su atalaya les recita unos versos por ser fuente de inspiración.
Sabe que hay muchas almas desesperadas, tristes y solitarias que esperan el cuento  en la madrugada oscura para aliviar sus sentimientos, porque él con la maestría los lleva a cuando eran niños jugaban con toda imaginación en las calles que sus pueblos quedaron desiertos cuando siendo aun niños la familia se traslado a las grandes ciudades por un futuro mejor y recuerdan con nostalgia aquellos años de felicidad.
Todas las madrugadas cuando se va dormir es el hombre más feliz de la tierra, tres minutos en las ondas reconfortan a muchos corazones faltos de calor humano y verdadero que están sumergidas en el silencio de la noche que lo magnifica todo.
La noche es agotadora y la mejor medicina es el cuento del amor.

1 comentario:

pluvisca dijo...

Hermosa historia. Cro que dar a los demás nos reconforta, aunque no estoy tan segura que lo que damos reconforte al otro...pero al menos lo hemos intentado como el narrador de tu historia.

Besos