miércoles, 19 de abril de 2017

Cuando llegue a viejo

Cuando llegue a viejo, boina, garrote, melancolía, pagando el Ocaso toda la vida, para simplemente morir y no dejar deudas de mi ataúd, la iglesia no hace falta que me lleven, porque fui a ratos bueno, otros ratos malo, y en medio ni frío, ni caliente. muerto no quiero escuchar que era buena persona, así que no quiero visitar a los de la sotana en el Adiós. No soy amigo de tales, tampoco enemigo, solo me queda de ellos los meses de monaguillos de la inocencia infantil de tiempos de los últimos años de franquismo con su Oje incorporada en la vida. No creo en Santos, y sus prebendas allí no pinto nada en el día que abandone la tierra, espero ser octogenario, con las pastillas de la tensión y antinflamatorios, un viejo con boina, garrote, melancolía, gafas de culo de vaso y un libro para dormir en el sofá por el día y pastillas anti borreguitos por la noche.

PD. La foto es el bar de los viejos de mi pueblo, no tengo otro.

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