sábado, 29 de abril de 2017

Las primeras luces de un domingo primaveral

En el despertar de un domingo de primavera cuando los primeros rayos de sol hacen asomo por estos lares, soledad del raído, matutero de mi vida, pocos madrugadores algún atrevido tragamillas, otro con bicicleta, caminante de las aceras esquivando restos caninos deambulo arrastrando mis pies.
Pronto sonaran las campanas del viejo convento anunciado la primera eucaristía, los primeros bostezos sin prisas en las moradas, las duchas tranquilas, el café hirviendo en las cocinas. La serenidad de las calles, el silencio, hacen especial el día festivo, algunos compraran porras, otros se vestirán de caminantes silvestres en busca de los senderos sorteando regatos, besanas, subiendo serrijones. La resaca hará mella, el ibuprofeno será un componente más, el agua calmara la sed de una noche de caderas y algo más.
Las primeras luces de un domingo primaveral, cuando los villanos comienzan a despertar de los sueños y pesadillas. 

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