domingo, 16 de abril de 2017

Rejas.

Vivo detrás de las rejas.
No estoy en la cárcel.
Es la atalaya de mi vida.

No son las rejas del corazón,
ni las del amor,
son misterios de la vida.

Nadie es libre,
por mucha proclama,
al viento.

Todos viven detrás de las rejas.
Unos lo saben, otros no lo reconocen.
Cosas de las rejas de esta vida.

Mientras escribo estas palabras suena la música de Dover para subir mi adrenalina desde las rejas del momento, el día que hice las foto, nunca supe que lo que significaba, son las rejas de una casa de antiguos pudientes de un pueblo cualquiera de la España de rojos y azules, que más da. Las rejas sirven para que los amigos de los ajeno no lo tengan tan fácil acceder a la libertad de la morada, llevarse los viejos secretos que esconden las paredes de las memorias de los ancestros, y algo más que son los sueños no cumplidos que siguen sin poder encontrar su libertad.
Todos tenemos nuestras rejas en esta vida, quien no lo crea, pues allá él, o ella, la libertad completa no existe, por mucho que digamos que sí existe.
Se acaba la música de Dover, dejo de escribir letras enrejadas.

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