domingo, 24 de junio de 2012

Al alba




Mis manos se ensucian de tinta negra de la estilográfica que se acomodan en la cuartilla blanquecina con sus partículas de polvo que habitan en silencio.
Cada sombra se transforma en palabras olvidadas en las nubes de los sentimientos contradictorios que pueblan el universo. El sastre de las palabras da forma al patrón buscando el guión perfecto en busca de viejas historias  que un día pasaron de puntillas por la vida  y nadie tuvo la valentía de iluminar las historias prohibidas por los jueces de la compostura. Viejas cartas rescatadas  con tono amarillento en sus entrañas del fondo del cajón octogenario  bailan con la luz del candil. Sus manos encuentran las notas del piano y el viento acompaña la melodía en la partitura de la melancolía. Quiere bailar, sentir el viento que entra por la ventana, buscar la paz que no consigo encontrar. Busca a la mujer que esta sentando en el sillón ocre y no la puedo ver, las alfombras lloran de desolación, los tapices de esta vieja casona están huérfanos de amor.
El sastre de la palabras vuelve a la realidad y desliza su estilográfica por la cuartilla en busca del poema que nunca consigue terminar en ellos viven historias incomprendidas, sueños olvidados y las lagrimas se deslizan sigilosamente por sus mejillas.


En la oscuridad de esta madrugada arden mis sueños que se consumen en el alba dibujando paisajes insospechados que cabalgan a lomos de mi memoria. Las palabras dibujan historias olvidadas en el tiempo mientras la luz del viejo candil ilumina la estancia mezclándose con las sombras. Dibujos que magnifican las sensaciones del alma herida que descifra los misterios de la noche que se diluyen en el recuerdo de viejos tiempos rescatados en la noche oscura de los fantasmas olvidados.

1 comentario:

pluvisca dijo...

...Y nos imvaden recuersos sueños no relaizados y todo empieza de nuevo y no hay cambios y nos sentimos impotentes...

Besos