sábado, 16 de junio de 2012

Ruido



Sentado en  la mesa del café de los sentimientos  tomo mi café con leche condensada llamado coloquialmente bombón, juego con la cucharilla en la tacita y el plato. Detrás de los cristales de la coqueta cafetería la ciudad camina a velocidad vértigo, los cláxones de los coches policiales hacen sonar sus sirenas entre los desesperantes atascos en esta hora punta que es la mañana en cual todos tienen prisa por llegar a sus puestos laborales.
La música ambiente suena en la cafetería de los sentimientos, detrás de mi mesa desayunan dos mujeres de mediana edad en una conversación muy expresiva, claman venganza contra sus ex maridos. Justicia, denuncias, demandas, abogados, son palabras en el aire que se pierden con rabia en el ambiente de la cafetería, sus conversación era placida y se han convertido en insultos contra los antiguos cónyuges y sus queridas familias.
No puedo dejar de olvidar al escuchar estas palabras la canción del maestro Joaquín Sabina llamada ruido.
Mucho, mucho ruido.
Ruido de ventanas.
Nido de manzanas,
Que se acaban por podrir.

Ruido de abogados.
Ruido compartido.
Ruido envenenado.
Demasiado envenenado.

Que hermoso es el amor y que triste el desamor.
El desamor se viste de venganza y habla de justicia, denuncias en los juzgados, abogados engominados que cambian la pluma estilográfica por los cuchillos de oro.
¡ Maldito cabron, que se fue con una  de veinte años menos!.
¡ Menudo hijo de Satanas!
! El muy hijo de mala madre se quedo con todo el dinero y el coche, me ha dejado con toda una hipoteca que pagar….el paro se acabo, !
El anillo se perdió por un triste contenedor de la esquina, las fotos lloran en silencio en el fondo de un cajón. Los antidepresivos son los aliados de la noche, los recuerdos de la alcoba duelen. Los niños lloran porque no viene papa y les digo esta de viaje con una secretaria de pechos de silicona y de coño fácil.
Maldijo tu nombre, maldijo el día que te conocí. Boquita de piñón, mentiroso compulsivo, que un día me pusiste los cuernos, seguiste el camino del juego de dos mujeres a la vez, hasta que tu torpeza te descubrió.
Que triste es el final del amor, llevado en hombros el ataúd camino del cementerio, lagrimas y rabia acompañadas de coronas de los abogados.
- Las mujeres siguen conversando en injurias para sus querido y adorables ex maridos.

Me levanto de la mesa del lado de estas dos matajaris del amor. No puedo dejar de sonreír tímidamente, la tristeza me invade cuando recuerdo los días y noches que el desamor se cruzo en vida hace una década.
Demasiado ruido.
Salgo a la calle, camino por la acera recordando los cuchillos afilados de estas mujeres hambrientas de venganza.
Volveré al café de los sentimientos y brindare por los que sueñan por un amor, mi nuevo amor, por la felicidad presente y por los años que me quedan por disfrutar y saborear el amor, como este café con leche condensada que he tomado, e intentado no caer en los errores pasados, si el amor caprichoso decide coger la libertad y marcharse no maldeciré su nombre, simplemente lo dejare marchar libremente y agradeceré por los buenos momentos que me deparo y los guardare en mi cofre del corazón.


1 comentario:

pluvisca dijo...

Me hace gracia lo del café con leche y condensada que se llame bombom, me lo apunto.

Ayyy el desamor...yo no he clamado nunca venganza, me he quedado con lo hermoso que fué mucho y hablo por experiencia...cuando se ama profundamente no hay venganza hay mucho dolor...

Besos