jueves, 27 de septiembre de 2012

Cazador de libros



Era una mañana de primeros de agosto en la ciudad de alicante el calor húmedo acompañaba mis pasos cerca de las diez de la mañana, misión, encontrar un libro de los llamados de ocasión, no confundir con los antiguos que es otro menester.
Caminaba por las calles estrechas cercanas al mercado central en busca de una librería para tal menester. Sobre las diez y cinco minutos estaba delante de la puerta del establecimiento, cual fue mi sorpresa que se encontraba cerrada en la cual el escaparate colgaba un cartel. se traspasa,  la puerta de entrada estaba la persiana cerrada en el suelo pude ver algunas cartas de Iberdrola y de bancos correspondientes. Esta librería la desconocía y una tarde de verano refugiándome del calor la encontré por internet, estuve leyendo sus comentarios de los clientes los cuales eran muy favorables, como estaba rastreando un libro de ocasión la red de había llevado a parar a estos derroteros de tal librería que pude leer como la más antigua de la ciudad en la cual hacia 60 años de su nacimiento en el mundo fascinante de los libros. Me asome por el cristal del escaparate  pude comprobar sus libros en las estanterías, lo cual deduje que igual estaban de vacaciones pues no lo anunciaban o el dueño podía abrir un poco más tarde, estuve paseando por las calles adyacentes del mercado central, pase otra vez por la puerta seguía cerrada a cal y canto. Me encamine a otra librería del centro también de la ciudad en la que he comprado algunos libros, digamos que esta librería es una joya, tiene auténticos libros antiguos como no, a precios muy caros, y también de ocasión con precios muy altos. Siempre le encontrado una pequeña pega a este establecimiento que sus dueños un matrimonio cincuentones llegando a los sesenta según mis apreciaciones son muy secos, distantes y para vender debe ser todo lo contrario. Entre a tal librería y pregunte por el citado libro, la señora lo busco en su ordenador y me indico donde estaba, no lograba encontrarlo, vino hacia la estantería tampoco lo diviso, volvió a la pantalla a comprobar y según apuntaba su ordenador debía de estar en aquella estantería, no obstante me indico que igual podían buscarlo en el almacén y  aquí pregunte por el precio, me lo indico, me quede de piedra valía el doble que la otra librería según la red. Era un día de calor en esta ciudad, como muchos de agostos, sudando a chorros porque el aire acondicionado no estaba enchufado, tal es la señora pudo ver mi frente y el polo repleto de sudor que me digo, que aire acondicionado se les había estropeado. Pues entre el precio, el calor, la vista se me nublaba, aquello era peor que una sauna, estuve divisando otros libros como curioso que soy y me encanta ver libros muy antiguos y los quince minutos abandone aquella estancia insoportable de calor africano. Me iba sin libro, con el skoch del precio, con mucho calor en mi cuerpo, parecía un calamar rebozado. Siguiendo la ruta de librerías de ocasión me encamine a otra que estado varias veces y he comprado algunos libros de tal menester, diez minutos andando por una ciudad el cual es calor es húmedo, servidor empapado, creo que perdí tres kilos sin exagerar.
Por fin llegue al tercer destino de la misma índole que las anteriores, entre por la puerta y encontré la bendición, tenia aire acondicionado, que maravilla, era todo un lujo en aquella  matinal, deduje un punto a favor de este establecimiento. Pregunte a dependienta por tal libro, muy amablemente consulto con su ordenador y me indico que lo sentía que no lo tenia. Me dispuse como otras veces a hojear libros de ocasión debo aclarar que esta librería es de ocasión, no de libros antiguos. Tranquilamente gracias al aire acondicionado iba recuperándome, era otra persona, me acaba devolver la vida este artilugio. Cosas del destino encontré otros libros, uno de los cuales lo había tenido en mi poder prestado, tome las notas y apuntes pertinentes fue devuelto al dueño, un libro que me encanto, siguiendo mirando otros libros pude ver otro libro del cual tenia buenas referencias del autor, pues un libro del mismo autor también con el procedimiento anterior lo tuve prestado saque la información que buscaba y fue devuelto. Cuando uno cree que la mañana estaba perdida tenia en mi poder dos libros de mi agrado.
Muy amablemente pague por los dos libros, muy bien de precio, no como en la librería, que sus precios te envuelven de sudor. Me despedí del aire acondicionado, que era lo mejor, me fui para mi casita con dos libros de ocasión.
Así termina la aventura del cazador de libros de ocasión o de segunda o tercera mano.


*Todos los libros del mundo
no te dan la felicidad
pero te conducen al secreto
hacia ti mismo.

Allí encuentras todo lo que necesitas,
el sol, las estrellas y la luna
pues la luz que tú buscas
habita en ti mismo.

La sabiduría que buscaste
en las librerías
reluce en cada pagina

Y ahora es tuya.
*Escrito Hermann Hesse

PD. Esta narración de la busca de libros la relato ahora en otoño, pues después del calor de aquel día si la hubiera escrito en verano seguro que las letras se derriten del calor solo de pensar en el calamar rebozado que fui aquella mañana.





1 comentario:

pluvisca dijo...

Como me gustan este tipo de librerias, lástima que hay pocas...

Hesse era genial!!!

Los libros nos pueden sacar de nuestro ego y hacernos vivir

Besos