Hay que saber escuchar

 Erase una vez un sabio que, acompañado de uno de sus discípulos, se adentró por la inmensidad del desierto. Habían caminado durante todo el día bajo un sol abrasador cuando, finalmente, llegó la noche y decidieron acampar.

Estaban sentados alrededor del fuego cuando, de pronto, el discípulo exclamó:

-  !  Qué silencio¡ !Qué silencio¡

En ese momento el maestro lo miró, se acarició la barba, sonrió y le dijo:

-No. No existe silencio alguno. Es simplemente que no sabes escuchar.

CESAR VIDAL. Érase una vez.. Cuentos de sabiduría para tiempo revueltos. Pag 197.

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